<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120</id><updated>2012-02-11T14:48:12.381-08:00</updated><category term='Alberdi: su opinión sobre los impuestos.'/><category term='Arenz en antología dominicana'/><category term='El horror del Nazismo 2'/><category term='¿Tiranías &quot;buenas&quot;?'/><category term='La Argentina sin peronismo'/><category term='Ernesto Sábato'/><category term='Libros digitales disponibles para  descargar gratuitamente'/><category term='Sustitución de importaciones'/><category term='El horror del Nazismo'/><category term='Las Malvinas y los malvinenses'/><category term='Un nazi que fue ángel'/><category term='Bloqueo cambiario para jubilados y trabajadores'/><category term='&quot;La Prensa&quot; y Máximo Gainza'/><category term='¿Por qué ganó un gobierno impopular?'/><category term='Parricidios y filicidios'/><category term='25 de mayo de 1973'/><category term='&quot;LA CAPITAL&quot;: Ocho preguntas para Enrique Arenz'/><category term='EL PERIODISMO LIBRE EN ESTADO DE INDEFENSIÓN'/><title type='text'>Blog de Enrique Arenz</title><subtitle type='html'>Complementario del sitio web del escritor argentino</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://enriquearenz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3929035257036646928</id><published>2012-02-07T08:34:00.000-08:00</published><updated>2012-02-11T14:48:12.404-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las Malvinas y los malvinenses'/><title type='text'>A treinta años de una guerra inconcebible</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #351c75; color: #cfe2f3; text-align: center;"&gt;&lt;b style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;LOS MALVINENSES SON PERSONAS COMO NOSOTROS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Y&lt;/b&gt;o que viví la guerra de las Malvinas con dolorosa lucidez, me siento ahora sofocado por un clima parecido. La presidente de la Nación actúa como el general Galtieri, sólo que en vez de mandar a las fuerzas armadas recurre al bloqueo y presiona por la solidaridad continental para hacerles la vida imposible a los tres mil habitantes de las islas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-8dwT0TzL-QY/TzFTz6M2FUI/AAAAAAAAAbA/8eVUzemdU4k/s1600/islas+malvinas.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://2.bp.blogspot.com/-8dwT0TzL-QY/TzFTz6M2FUI/AAAAAAAAAbA/8eVUzemdU4k/s320/islas+malvinas.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Galtieri apeló al espíritu patriótico de los argentinos para oxigenar el desgastado y fracasado gobierno militar, en el que todos estaban peleados con todos. Cristina tiene necesidad de desviar la atención de la ciudadanía de gravísimos problemas económicos, ambientales, de pobreza y de exclusión que hereda de su propio gobierno, tan ineficaz en esas cuestiones como lo fue el proceso.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Y al igual que Galtieri, pareciera (no lo afirmo) que está logrando despertar el sentimiento irracionalmente nacionalista de una gran mayoría de argentinos, incluyendo a los políticos e intelectuales. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En 1982 la Plaza de Mayo rebalsó&amp;nbsp; de argentinos espontáneos que aclamaron a las Fuerzas Armadas y al mismísimo Galtieri. El dictador hasta se dio el lujo de salir al balcón de la Casa Rosada para recibir la jamás esperada caricia del calor popular. Y también me acuerdo de que todos los políticos prominentes de esa época, con la honrosa excepción del doctor Arturo Frondizi, del doctor Raúl Alfonsín y del ingeniero Álvaro Alsogaray (este último se opuso públicamente a la guerra desde el mismo momento del desembarco), fueron orgullosos y eufóricos a Puerto Argentino a cantar el Himno y a izar el pabellón nacional. Todo era éxtasis nacionalista, gesta patriótica, lágrimas de emoción.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Pero perdimos la guerra.&lt;/b&gt; Por errores y horrores de los mandos, pero también por la lógica del sentido común: &lt;b&gt;¡estábamos peleando contra la OTAN&lt;/b&gt;!, por el capricho de un dictador a quien paradojalmente apoyaban la URSS y Cuba (los regímenes totalitarios que habían financiado y entrenado a la misma guerrilla que nuestros militares se encargaron de aniquilar sin el menor apego a la ley y el derecho).&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;span style="font-size: small;"&gt;(*)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Y, precisamente, lo que me inquieta treinta años más tarde, es la opinión de políticos, periodistas e intelectuales de hoy, que no han cambiado mucho, siguen pensando como se pensaba en 1982. La idea predominante en todos ellos es que no debemos dialogar ni negociar nada con los isleños sino con Londres, la metrópolis colonial. Y por pensar así no vacilamos en dejar a tres mil personas desabastecidas, y si fuera posible, sin comida ni agua. Por el momento lo único que logramos con esta “lógica emocional” es enfurecer cada vez más a los malvinenses contra nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Pero es posible pensar de otra manera sin renunciar por ello a nuestros legítimos derechos.&lt;/b&gt; En primer lugar, reconocer que los isleños tienen ahora relativa independencia y manejan sus intereses económicos con autoridades propias democráticamente elegidas. En segundo lugar, que son seres humanos, no tienen la culpa del laberíntico proceso histórico que sufrieron nuestras islas a lo largo de siglos. Ellos se sienten ingleses y quieren ser ingleses, nacieron allí, son pacíficos, conforman una pequeña comunidad con los mismos derechos humanos que nosotros. Es verdad, ocupan un territorio que es nuestro. ¿Pero acaso no son más importantes las personas que los territorios? Piensen, estimados amigos, en este concepto que acabo de expresar, y no me extrañaría que alguno lo rechace. Repito entonces la pregunta: &lt;b&gt;¿Acaso no son más importantes las personas que los territorios? &lt;/b&gt;Pues sí, lo son, definitivamente lo son: personas de cualquier nacionalidad, etnia, religión o cultura.&amp;nbsp; Todas las personas son iguales ante Dios y ante la ley, todas son merecedoras del mismo respeto, trato humano y derechos de vivir libremente como lo deseen mientras no molesten o atenten contra la libertad de los demás. Y los tres mil malvinenses entran en esa categoría, guste o no guste.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Ellos son personas como nosotros, viven por azar en una tierra con la que mantienen un lazo de pertenencia muy profundo, tierra que ellos no tomaron por la fuerza porque nacieron allí y cuyos antepasados hace mucho tiempo que estuvieron allí. &lt;b&gt;No estoy insinuando que debamos renunciar a las Malvinas.&lt;/b&gt; Siempre reivindicaremos esas islas porque son legítimamente argentinas. Pero entre tanto, hacer que los isleños nos odien más de lo que nos odian por todo lo que les hemos hecho y les seguimos haciendo, no tiene nada de patriótico ni de racional, es sencillamente una gran estupidez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Son más los aspectos que nos unen a los isleños que los que nos separan. Debiéramos, no aislarlos ni intentar que LAN de Chile deje de volar a las islas sino, al contrario, competir con LAN haciendo que Aerolíneas Argentinas haga vuelos regulares a las Malvinas; debiéramos sentarnos a hablar con ellos para acordar la forma más equitativa y sustentable de explotar la pesca en un mar que compartimos y que está siendo depredado; debiéramos hacer un convenio de cooperación para la explotación del petróleo con claras normas compartidas de protección ambiental y preservación del recurso ictícola. Los isleños necesitan tener contacto con nuestro territorio por razones comerciales, educacionales, sanitarias, culturales y económicas. Eso no implica reconocerlos como un estado independiente, porque la cuestión de la soberanía se defenderá siempre con el derecho internacional. Pero lo cortés no quita lo valiente: no necesitamos pelear eternamente con ellos para &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;defender inclaudicablemente nuestros derechos territoriales&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;, no necesitamos hacerles la vida imposible, fogonear su reclusión continental, trasnformarlos en un gueto del mundo y menos alimentar su odio y su rechazo hacia todo lo argentino. Naturalmente no hablaremos con ellos de soberanía, pero tenemos muchas otras cosas para hablar y entendernos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En&amp;nbsp; resumen, por dos razones irrebatibles no podemos treinta años después seguir con la guerra sicológica contra los habitantes de las Malvinas : 1º) &lt;b&gt;Los malvinenses son personas, y las personas siempre, siempre, siempre, están antes que los territorios;&lt;/b&gt; y 2º) Los argentinos tenemos mucho que ganar restableciendo cordiales relaciones con ellos, intercambios culturales, turísticos y económicos, y nada que perder, porque nuestros justos reclamos de soberanía son irrenunciables y los defenderemos con la ley y el derecho, pero jamás con el menosprecio, el ninguneo, la agresión y la violencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(*) &lt;i&gt;Sin embargo, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU impuso la Resolución 502 que obligaba a la Argentina a retirarse de las islas, nuestro "aliado", la Unión Soviética, en lugar de vetar la resolución se limitó a abstenerse.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;(Se permite su reproducción. Se ruega citar este blog) &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3929035257036646928?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3929035257036646928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3929035257036646928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2012/02/treinta-anos-de-una-guerra-inconcebible.html' title='A treinta años de una guerra inconcebible'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-8dwT0TzL-QY/TzFTz6M2FUI/AAAAAAAAAbA/8eVUzemdU4k/s72-c/islas+malvinas.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-6792461432406324055</id><published>2012-01-12T07:44:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T07:55:10.608-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sustitución de importaciones'/><title type='text'>En materia económica, siempre volvemos a lo mismo</title><content type='html'>&lt;div class="MsoBodyText" style="background-color: #b6d7a8; line-height: 150%; text-align: center; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;PRODUCIR BANANAS EN LA PATAGONIA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-align: center; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mHVWAyBO-fE/Tw78hNCWLPI/AAAAAAAAAac/oMsOZ4S92AU/s1600/bananas.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="236" src="http://2.bp.blogspot.com/-mHVWAyBO-fE/Tw78hNCWLPI/AAAAAAAAAac/oMsOZ4S92AU/s320/bananas.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;L&lt;/b&gt;a industria automotriz era el único sector productivo que había logrado un régimen de privilegio. La excusa fue que esa industria producía un alto porcentaje del Producto Bruto Interno, y no era conveniente exponerla a la ruina nada más que para que los trabajadores argentinos pudieran comprar un auto importado barato.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Pero ahora la protección se ha extendido a la industria del papel, y se estudian medidas similares en beneficio de los textiles y siderúrgicos. Se las llama «medidas &lt;i&gt;antidumping&lt;/i&gt;», pero en la práctica significa que los consumidores tendremos que pagar más caras las prendas de vestir, y los productores de manzanas, sus envases de cartón. Todo para que un grupo de empresarios&amp;nbsp; ineficientes, con equipos y mentalidad obsoletos, siga superviviendo un tiempo más sin hacer ningún esfuerzo de reconversión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;El aspecto moral&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Los impuestos a las importaciones, cuando son aplicados igualitariamente y en términos razonables, tienen una sola justificación, la de constituir una legítima fuente de ingresos para el Estado. Utilizarlos como herramienta política de protección de la industria nacional —o de algunos sectores de ella, lo cual es todavía peor—, equivale a conceder privilegios monopólicos a unos ciudadanos en prejuicios de otros. Se trata, ni más ni menos, que de una inmoralidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Y si no, veamos lo que opinaba Alberdi:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; margin-left: 21.3pt; text-indent: -1.45pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;«&lt;i&gt;Los medios ordinarios de estímulo que emplea el sistema llamado protector o proteccionista, y que consiste en la prohibición de importar ciertos productos, en los monopolios concedidos a determinada fabricaciones y en la imposición de fuertes derechos de aduana, son vedados de todo punto por la Constitución argentina como atentatorios de la libertad que ella garantiza a todas las industrias del modo más amplio y leal, como trabas inconstitucionales opuestas a la libertad de consumo privado, y, sobre todo, como ruinosas de las mismas fabricaciones nacionales que se trata de hacer nacer y progresar&lt;/i&gt;». Y termina Alberdi su claro concepto con estas palabras: «&lt;i&gt;Semejantes medios son la protección dada a la estupidez y a la pereza, el más torpe de los privilegios&lt;/i&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Efectivamente, los cupos de importación, las llamadas «cláusulas gatillo», los altos aranceles, la directa prohibición de importar o, en otro contexto, la devaluación de la moneda, benefician injustamente a una minoría empresarial mientras se obliga a la mayoría de los habitantes a pagar precios mucho más altos por bienes a veces de inferior calidad. Es una violación escandalosa del principio constitucional de igualdad ante la ley.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Suprimir barreras&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;La argentina tiene que decidirse a suprimir todas las barreras que desalientan su libre comercio exterior. No saldremos adelante sin atrevernos a enfrentar al mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Los que se oponen a la apertura dicen que en un mundo donde todos los países —incluidos los altamente industrializados— ponen barreras proteccionistas y practican el &lt;i&gt;dumping&lt;/i&gt;, no actuar con reciprocidad implicaría exponernos a graves consecuencias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Yo creo que para incorporarse al mercado del mundo entero no es necesario consultar con nadie ni esperar que otros bajen sus impuestos de importación o dejen de subsidiar a sus propias industrias. Basta simplemente con eliminar unilateralmente los factores que aíslan, porque el aislamiento lo causa el país mismo, no el vecino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;¡Integrarse al mundo por propia y soberana decisión! Esa es la idea que debiera prevalecer por encima de los intereses de empresarios incapaces de competir y de afrontar dificultades.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;Finalicemos con otra frase de Alberdi:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; margin-left: 21.3pt; text-indent: -1.45pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; line-height: 150%;"&gt;«&lt;i&gt;La aduana proteccionista es opuesta al progreso de la población, porque hace vivir mal, comer mal pan, beber mal vino, vestir ropa mal hecha y usar muebles grotescos, todo en obsequio de la industria local que permanece siempre atrasada por lo mismo que cuenta con el apoyo de un monopolio que la dispensa de mortificarse en mejorar sus productos&lt;/i&gt;»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;El problema del desempleo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Los industriales denuncian &lt;i&gt;dumping&lt;/i&gt;, subsidios, exenciones impositivas, salarios de esclavitud, etcétera. Lloran siempre, y culpan al tipo de cambio y a las ventajas “desleales” de la competencia externa por el creciente desempleo, sin duda el problema social más grave que hoy tiene la Argentina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero muchos de estos industriales son los mismos que antes de 1990 nos hacían pagar mil dólares por un televisor, cincuenta dólares por una camisa de mediocre calidad y quince dólares por un destornillador común.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Considerando lo fácil que les resultó la vida, siempre asistidos por los gobiernos de turno, siempre ayudados por créditos que les licuaba la inflación, su gimoteo resulta bastante comprensible: se supone que ahora somos, mal o bien, un país “capitalista”, salto cualitativo desde el cual ya no será posible retroceder; y el sistema capitalista no es precisamente un paraíso terrenal para empresarios tan mal acostumbrados. A muchos les va a resultar imposible alcanzar la competitividad que nunca tuvieron ni necesitaron. Otros tendrán que hacer esfuerzos considerables de reconversión y, lo más importante, repatriar algo del dinero que tienen guardado en el exterior. Los más astutos vendieron a tiempo sus industrias y ahora se dedican a criar caballos de carrera o a coleccionar obras de arte. (No olvidar que cuando alguien vende es porque otro compra).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;¿Qué hay &lt;i&gt;dumping&lt;/i&gt; en algunas mercaderías importadas, es decir, que ingresan al país con precios por debajo del costo? Está bien; pero si hablamos de competir en un mercado libre ¿qué diferencia hay entre esta estrategia externa —siempre excepcional y muy relativa— y el proceso de competencia interna, cuando una empresa más moderna y eficiente logra menores costos y desaloja del mercado a las otras del ramo que no supieron adaptarse a los cambios y satisfacer a los clientes?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;¿Y acaso las empresas nacionales que reflejan pérdidas en sus balances no están practicando &lt;i&gt;dumping&lt;/i&gt; sin que se las pueda acusar por ello?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;El &lt;i&gt;dumping&lt;/i&gt;, ya sea interno o externo, es simplemente uno de los tantos riesgos a los que están expuestos los hombres de negocios. Pero también son un gran beneficio para los consumidores, y en un país con tanta pobreza y necesidades insatisfechas como la Argentina no hay razón (yo diría que no hay derecho moral) para rechazar mercadería barata, venga de adentro o de afuera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Los industriales argentinos tienen que aprender que la libre empresa es un sistema de pérdidas y beneficios. Así como hay circunstancias favorables que les proporcionan inesperadas ganancias sin que nadie proteste por ello, también deben soportar las condiciones adversas y afrontar los desafíos que el mercado mundial les plantea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;¿Empleos a cualquier costo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Ahora bien, si el objetivo es dar trabajo a cualquier costo, podríamos alentar proyectos tan disparatados como la producción de café y bananas en grandes invernáculos calefaccionados con energía nuclear. “Autoabastecimiento”, “sustitución de importaciones”, ¿acaso no conocemos estas viejas recetas del curanderismo económico? ¡Qué fácil sería resolver con ellas el problema del desempleo, si no fuera que ya se probaron tantas veces aquí y en el mundo!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;¿Invernáculos en la Patagonia para producir café y bananas? ¿Por qué no? Técnicamente ese proyecto es factible. Pero, ¡qué caro nos costaría tomar un café con un amigo o prepararnos un licuado de banana con leche!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Si el objetivo es dar trabajo a cualquier costo, la idea no es ilógica. Ahora habría que ver cómo lo tomarían los argentinos a la hora de pagar esos productos. “Este café vale un peso, pero además tiene que pagar otros dos pesos para mantener a los que lo producen en los termonucleocafetales del Sur, más cinco pesos con cincuenta de impuestos para el Fondo Nacional del Café y dos con ochenta para la Comisión Nacional de Energía Atómica. Todo más el IVA, claro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Sólo los ricos tomarían café. Pero como semejante proyecto no podría sostenerse con tan escasa demanda, habría que hacerle pagar a los pobres parte del consumo de los ricos con impuestos que directa o indirectamente pagaríamos todos los ciudadanos. (Cuando Aerolíneas Argentinas era una deficitaria empresa del Estado, se decía con razón que los pobres que, nunca viajan en avión, subvencionaban a los ricos que iban al exterior a precios internacionales).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Si hasta podríamos financiar la exportación de café y bananas, a precios de dumping, naturalmente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Con este ejemplo absurdo pretendo demostramos que “vivir con lo nuestro” es posible y que ello puede solucionar “fácilmente” el problema del desempleo. Pero, ¿esa es la solución? Se dice que en los tiempos de Stalin se empleaban a miles de obreros para cavar zanjas durante el día y a otros miles para taparlas por las noches. Era una forma de dar trabajo. Pero en este concepto hay un error descomunal: los puestos de trabajo tienen que ser productivos, aptos para aportar a la sociedad más bienes y servicios para consumir. Cada nuevo empleo tiene que aliviar a los demás trabajadores y no ser una carga para ellos; cada nuevo trabajador tiene que contribuir a elevar y no a disminuir bajar la calidad de vida del conjunto de la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Es decir, con el proteccionismo creamos y conservamos algunos empleos improductivos a costa de pagar más caros los productos que consumimos. Pero así perjudicamos a los que menos tienen, achatamos el progreso de toda la Nación e impedimos la formación de miles de nuevos empleos productivos propios de una sana industria competitiva y de la actividad importadora: cadenas de comercialización, transportes, distribución, seguros, publicidad y toda clase de servicios complementarios, hoy mucho más efectivos que la industria para dar trabajo y movilidad social.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;¿Quién dijo que es malo importar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Pero ocurre que desde siempre nos han hecho creer que exportar es mejor para el país que importar. ¿Por qué? ¿De dónde salió esa fábula? Si es al revés. Los consumidores argentinos no podemos disfrutar de los bienes que se venden al exterior; en cambio sí lo hacemos con los productos importados que vemos a nuestra disposición en las vidrieras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Es que los latinoamericanos aún no hemos aprendido que en materia de comercio exterior la ganancia del pueblo está en las importaciones y no en las exportaciones. Lo que exportamos es simplemente el precio que pagamos por lo que importamos. Es decir: tenemos que exportar más, es verdad, pero para poder importar cada vez más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Vean lo que dijo Milton Friedman sobre este tema: “Lo ideal sería importar todo lo que deseamos, y pagar por ello... ¡exportando lo menos posible!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Lo que está ocurriendo hoy&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;En la Argentina el proteccionismo ha sido casi una religión desde la década de los ‘30. El actual gobierno tuvo la lucidez de quebrar esa pesada inercia. Pero el incipiente cambio se encuentra amenazado por el accionar subterráneo de ciertos grupos corporativos que han logrado decisiones gubernamentales que contradicen aquellos claros objetivos de apertura del comercio exterior.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;El problema no se nota en los enunciados generales (que siguen siendo filosóficamente inobjetables) sino en los detalles técnicos, esos que se manejan arcanamente en los laberintos tecnocráticos de la refinada ingeniería macroeconómica, donde un ignoto subsecretario o un oscuro director con título de Harvard puede hacerle firmar al ministro una resolución imponiendo trabas a la importación de tal o cual mercadería por la sola y alarmante circunstancia de que llega demasiado barata a los pobres consumidores argentinos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Quieren prohibir la importación de máquinas usadas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Veamos otro caso de reacción corporativa. El presidente de la Unión Industrial Argentina declaró recientemente que debiera prohibirse la importación de bienes de capital usados porque, según su opinión, “los industriales locales no pueden competir con la importación de estos bienes que se venden a precio de chatarra” (&lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;La Prensa, 26/3/94&lt;/span&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Si hasta las Fuerza Armadas acaban de comprar aviones usados en los Estados Unidos, ¿por qué los empresarios no pueden hacer lo mismo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;¿Pero acaso no son también industriales los que compran estas máquinas de segunda mano? Enhorabuena que puedan adquirirlas a precios de chatarra, porque el dinero ahorrado podrá emplearse en otra inversión. ¿Por qué el presidente de la UIA pide la intervención del Estado para prohibir importaciones que en definitiva van a reducir costos de producción? A la sociedad no tiene que importarle un ardite que el fabricante de maquinarias local haya perdido esas ventas. Se trata simplemente de dinero que cambia de bolsillo: se escabulle del bolsillo del menos eficiente y va a parar al bolsillo del más eficiente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Supongamos que un fabricante de pianos quiere comprarle a la Casa Pleyel de París un entorchador automático de cuerdas cuyo rendimiento, a pesar de ser de segunda mano, es superior a los que se producen en el país. ¿Por qué se lo vamos a prohibir? ¿Nada más que para proteger a los artesanos que todavía fabrican entorchadores a pedal?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Los perdedores, en lugar de maldecir la apertura económica y suplicar la protección estatal, tienen que reflexionar sobre las causas siempre racionales que indujeron a su potencial cliente a darle la espalda y preferir la chatarra importada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Les ocurrió a los linotipistas porteños cuando Félix Laiño hizo importar para &lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;La Razón &lt;/span&gt;los primeros equipos de fotocomposición en frío. Las resistencias iniciales no podían sino terminar por rendirse ante una opción irreductible: o se capacitaban para manejar los nuevos equipos o serían reemplazados por jóvenes dactilógrafas que nunca habían olido el tóxico vapor del plomo derretido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Pero además está el sentido común. Yo puedo comprar un auto usado, un lavarropa usado y hasta un ataúd usado. De hecho, la compra venta de objetos usados constituye en todo el mundo uno de los mercados más activos y populares. Y a nadie se le ocurre pensar que estas transacciones perjudican a la industria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre comprar un televisor de segunda mano en una casa de remates, o hacerlo en el Uruguay o en Río de Janeiro? Un hombre libre tiene que poder intercambiar sus bienes con otros hombres, de su país o del extranjero. No hay razones económicas ni sociales para restringir la libertad de comercio en cualquier forma o especie concebible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;El presidente de la UIA no puede ignorar esta realidad. Él sabe que son precisamente sus colegas quienes necesitan equipos y maquinarias más modernos para poder competir y exportar. No todos puede comprar maquinas nuevas, y una máquina usada puede ser, en muchos casos, un paso intermedio hacia la apremiante competitividad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Si una máquina usada sirve para aumentar la productividad y reducir costos, bienvenida sea, porque en definitiva los que se beneficiarán serán los consumidores, y no hay por qué suponer que los más pobres deban amparar a los ricos incompetentes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Hay que pensar sólo en los consumidores&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Es comprensible que estos industriales intenten por todos los medios salvarse a costa de todos nosotros. Lo que no es comprensibles es que el gobierno arriesgue un proceso tan importante de transformación estructural atendiendo a sus descabelladas pretensiones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Pero menos comprensible aún es que los argentinos comunes nos dejemos convencer tan fácilmente por sus falaces argumentos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;Nadie parece defender a los consumidores. Ni siquiera las organizaciones que dicen representarlos han salido a protestar por los “cupos” de importación, las “cláusulas gatillo”, los altos aranceles, las tasas de estadística y otros ingeniosos mecanismos que benefician injustamente a una minoría empresarial, desalientan a los buenos empresarios que hoy compiten con el mundo entero y exportan cada vez más, y obligan a la mayoría de los habitantes a sufrir las restricciones y carestías propias de las economías cerradas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Enrique Arenz&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%; margin-left: 0cm; text-align: left; text-indent: 21.3pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="background-color: yellow; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;(Seguramente el lector halló en esta nota algunas incoherencias: Este artículo fue publicado en 1994,  hace trece años, aunque salvo por dos o tres aspectos desactualizados, pareciera escrito ahora. Moreno  tal vez esté soñando con produci&lt;/span&gt;&lt;i style="background-color: yellow;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;r bananas en la Patagonia). &lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Ver el libro del autor &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="background-color: yellow;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_el_error_de_los_intelectuales.html"&gt;&lt;i&gt;EL ERROR DE LOS INTELECTUALES&lt;/i&gt;&lt;/a&gt; (Hacer clic) Pude bajarse gratuitamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-6792461432406324055?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6792461432406324055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6792461432406324055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2012/01/en-materia-economica-siempre-volvemos.html' title='En materia económica, siempre volvemos a lo mismo'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mHVWAyBO-fE/Tw78hNCWLPI/AAAAAAAAAac/oMsOZ4S92AU/s72-c/bananas.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-297824744256970819</id><published>2011-12-22T06:11:00.000-08:00</published><updated>2011-12-22T08:21:00.538-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EL PERIODISMO LIBRE EN ESTADO DE INDEFENSIÓN'/><title type='text'>El periodismo libre en estado de indefensión</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #fce5cd; font-family: Verdana,sans-serif; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd; color: #990000; font-size: x-large;"&gt;EL &lt;i&gt;"PER SALTUM" &lt;/i&gt;DE LA CORTE PODRÍA SALVAR &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd; color: #990000; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;A LA PRENSA INDEPENDIENTE&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc; font-size: small;"&gt;Por Enrique Arenz &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-KtBqmuhHImM/TvM34-MfirI/AAAAAAAAAZ0/di6QHjcc6nw/s1600/images.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-KtBqmuhHImM/TvM34-MfirI/AAAAAAAAAZ0/di6QHjcc6nw/s1600/images.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;a institución excepcional del "&lt;b&gt;&lt;i&gt;Avocamiento&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;  jurisdiccional"&amp;nbsp;tiene como  objeto controlar al juez natural&amp;nbsp;para  garantizar la imparcialidad en la  administración de Justicia y proteger  los derechos constitucionales de las  partes, como&amp;nbsp;el de igualdad y  debido proceso. El avocamiento permite que dichos  juicios sean  conocidos por otros jueces para evitar las influencias extrañas y  la  parcialidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Esta institución es una herramienta muy  importante en caso de gravedad  institucional y peligro inminente para  la protección eficaz de derechos que  puedan estar siendo vulnerados. La  persecución de que es objeto en estos  momentos la prensa independiente  por parte del gobierno nacional es de tal  trascendencia para la  estabilidad de las&amp;nbsp;instituciones republicanas&amp;nbsp;que la Corte  Suprema de  la Nación, que es nuestra última garantía, el&amp;nbsp;último refugio   constitucional, debiera ya mismo avocarse, mediante el llamado "per  saltum",&amp;nbsp;a  todas aquellas causas&amp;nbsp;que afectan a los medios periodísticos  para determinar la  legitimidad e imparcialidad de cada una de ellas.  La libertad de prensa tiene  rango constitucional y está amparada  por&amp;nbsp;tratados internacionales. Las demoras  en estos procesos amañados y  extremadamente politizados,&amp;nbsp;reforzados con nuevas  leyes y medidas  administrativas&amp;nbsp;asfixiantes,&amp;nbsp;provoca un daño irreparable a las  empresas  periodísticas que&amp;nbsp;están quedando&amp;nbsp;en un estado alarmante de indefensión   y soledad frente a un poder que no se detiene ante ningún límite   constitucional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No obstante, con o sin avocamiento, tarde o  temprano todas esas causas van a llegar al supremo tribunal. Y a pesar  de los cuestionamientos que han recaído últimamente sobre  esta Corte,  es hoy el único poder del Estado en cuyas manos queda la  defensa de  nuestras libertades republicanas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pero antes  de esa instancia pasará mucho tiempo y habrán quedado en el camino muchos diarios y otros  medios periodísticos (quizás el que nosostros leemos, La  Nación, Perfil, Clarín o cualquier diario o radio independiente que aun quede en el interior) empresas que no soportarán la feroz embestida en semejante desigualdad de  condiciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se permite su reproducción. Se ruega citar este blog)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;form action="/ajax/ufi/modify.php" class="live_10150439927704538_131325686911214 commentable_item autoexpand_mode" data-live="{&amp;quot;seq&amp;quot;:0}" method="post" rel="async"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="UIImageBlock clearfix mentionsAddComment"&gt;&lt;div class="commentArea UIImageBlock_Content UIImageBlock_ICON_Content"&gt;&lt;div class="commentBox"&gt;&lt;div class="uiMentionsInput textBoxContainer" id="utynn2_9"&gt;&lt;div class="uiTypeahead mentionsTypeahead" id="utynn2_10"&gt;&lt;div class="wrap"&gt;&lt;div class="innerWrap"&gt;&lt;textarea autocomplete="off" class="enter_submit DOMControl_placeholder uiTextareaNoResize uiTextareaAutogrow textBox mentionsTextarea textInput" name="add_comment_text" placeholder="Escribe un comentario..." style="height: 19px; width: 17px;" title="Escribe un comentario..."&gt;Escribe un comentario...&lt;/textarea&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/form&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-297824744256970819?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/297824744256970819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/297824744256970819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/12/el-periodismo-libre-en-estado-de.html' title='El periodismo libre en estado de indefensión'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-KtBqmuhHImM/TvM34-MfirI/AAAAAAAAAZ0/di6QHjcc6nw/s72-c/images.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-6036251225590410846</id><published>2011-11-01T15:46:00.000-07:00</published><updated>2011-11-07T14:56:25.926-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bloqueo cambiario para jubilados y trabajadores'/><title type='text'>Escandaloso bloqueo cambiario</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #d9ead3; color: #274e13; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;UN JUBILADO NO ESTÁ AUTORIZADO A&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: #d9ead3; color: #274e13; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;COMPRAR DÓLARES&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;por Enrique Arenz &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-U0BNhVlFP8s/TrBvcsfz27I/AAAAAAAAAXo/lrizD0ljZ84/s1600/d%25C3%25B3lares.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-U0BNhVlFP8s/TrBvcsfz27I/AAAAAAAAAXo/lrizD0ljZ84/s1600/d%25C3%25B3lares.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;Miren  lo que me pasó el 1 de noviembre: Un jubilado amigo me pidió que lo acompañara al  banco para comprar dos mil dólares. Tenía que pagar una deuda en esa moneda y temía que le hicieran una salidera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;Tuve curiosidad por ver si lo que  decían los diarios era verdad. Fui con él. En la ventanilla del Banco le  tomaron los $ 9.000 y se los depositaron en su cuenta de ahorro. El cajero le dijo que tuviera paciencia y esperara la  autorización de la Afip. La espera fue exactamente de dos interminables  horas. Como dije, no eran doscientos mil dólares, ni siquiera veinte mil: tan sólo dos mil. Cuando lo llamaron, le dieron la no&lt;span class="text_exposed_show"&gt;ticia: la Afip le denegaba la operación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo estaba indignado. Quiso que fuéramos a la sucursal Mar del  Plata de la Afip para pedir explicaciones. Accedí porque no me iba a perder lo que intuía que iba a pasar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Nos atendió un empleado muy  correcto. ¿Cuánto gana usted?, le preguntó a mi amigo. Cobro una jubilación de gerente que es de  $12.000, y ustedes me descuentan todos los meses $ 500 en concepto de  Ganancias. Siempre atento, el empleado le dijo: Lo lamento, pero usted con esos ingresos no puede  justificar la compra de dos mil dólares. Mi amigo, sin poder creer lo que oía replicó: Pero mi  esposa también es jubilada, tenemos otros ingresos. Bueno, en ese caso tiene  que traer fotocopia de los comprobantes de ambas prestaciones, fotocopia  de libreta de casamiento (¡libreta de casamiento!), formar un expediente por Mesa de Entradas, nosotros lo elevamos a la superioridad y hay que esperar la resolución  que oportunamente se dicte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi que mi amigo estaba pálido y  enfurecido. Traté de que no perdiera los estribos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2d6CA80n0cE/TrB2dWJQnwI/AAAAAAAAAXw/_H6EuSM5Ezg/s1600/pascali.jpeg" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-2d6CA80n0cE/TrB2dWJQnwI/AAAAAAAAAXw/_H6EuSM5Ezg/s200/pascali.jpeg" width="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Tino Pascali,"funcionario"&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt; &lt;/table&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;El empleado, siempre amable, nos miraba con cara de poker. Me acordé del &lt;i&gt;skech&lt;/i&gt; del arbolito, protagonizado por Tino Pascali y Joe Rígoli, en el programa televisivo &lt;b&gt;"La tuerca"&lt;/b&gt; de 1982. El funcionario de la Afip había dejado bien en claro que mi amigo estaba inhabilitado para hacer operaciones de cambio. Ahora y siempre, salvo que presentara todos los certificados y después, si está todo en regla, veremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Vámonos, le dije, el  señor es un empleado, no tiene la culpa de la inoperancia de sus  superiores.  Nos fuimos amargados los dos. Lo que informaban los diarios no era una conspiración mediática, era verdad: &lt;b&gt;existía un bloqueo cambiario por tiempo  indeterminado.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Pero lo que a mi amigo más le dolió, lo que lo hizo  sentirse humillado y víctima de daño moral, una injusticia hacia una persona honorable que trabajó toda su vida, fue que le dijeran que un  jubilado que gana doce mil pesos (de hecho, la tercera o, acaso, la cuarta parte de lo que gana un gerente en actividad), y que encima le descuentan impuestos a las Ganancias todos los meses, no pueda comprar dos  mil miserables dólares. Y que, además, se burlaran de él proponiéndole  una solución burocrática para plantar el arbolito, es decir, para permitirle ejercer sus derechos, los  que están escritos en el artículo 14º de nuestra Constitución Nacional.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Cuando salíamos de la Afip, vi a un arbolito (no el del &lt;i&gt;skech,&lt;/i&gt; sino uno que opera divisas en la calle y en negro) que conozco de muchísimos años y es de total confianza. Estuve a punto de decirle a mi amigo, vení, le compramos a éste. Pero me contuve. Mi amigo es un hombre derecho, chapado a la antigua, jamás en su vida haría una operación en negro. Hablará con su acreedor y tratará de que acepte el pago de su deuda en pesos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Lo peor de la experiencia fue su mortificación. ¿Por qué alguien que tiene un ingreso en blanco no puede invertirlo totalmente en la compra de divisas extranjeras? ¿Qué atribuciones tienen los burócratas de la Afip para juzgar que los ingresos de un jubilado o de un trabajador son insuficientes para vivir y comprar dólares al mismo tiempo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Este abuso es producto de la ignorancia y la desesperación. Ignorancia porque nuestros funcionarios creén que los mercados pueden manipularse. Y desesperación porque descubren que esa es una misión imposible. Y entre sus descubrimientos pavorosos aparecen los "coleros" que se ganan la vida comprando para terceros que no puedan o no quieran ser detectados por la Afip. Los persiguen, los atropellan, los interrogan como si fueran delincuentes, pero los coleros no se amedrentan y se las ingenian para comprar: se van a sucursales de los barrios donde no hay tanta presión. Entonces, para que los coleros desaparezcan como realidad no deseada, se prohibe comprar dólares a toda persona cuyos escasos ingresos la hagan sospechosa de estar comprando para otros. Es escandaloso, es ofensivo, es incalificable.Es hasta clasista y discriminatorio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Si dejamos pasar esto, los mismos funcionarios que hoy deciden si podemos o no comprar dólares según lo mucho o poco que ganamos en blanco, mañana nos exigirán llenar formularios para viajar, comprar un auto, un departamento o un simple lavarropas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody translationEligibleUserMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Se permite su reproducción (Se ruega citar este blog)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-6036251225590410846?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6036251225590410846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6036251225590410846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/11/escandaloso-bloqueo-cambiario.html' title='Escandaloso bloqueo cambiario'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-U0BNhVlFP8s/TrBvcsfz27I/AAAAAAAAAXo/lrizD0ljZ84/s72-c/d%25C3%25B3lares.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-2311050851980702869</id><published>2011-10-14T15:04:00.000-07:00</published><updated>2011-10-15T09:44:04.714-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arenz en antología dominicana'/><title type='text'>Enrique Arenz en una antología dominicana de cuentos navideños latinoamericanos</title><content type='html'>&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;  &lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-_OirvuMBqBE/Tpiv6WGhXmI/AAAAAAAAAW0/D1QFkPHCvnM/s1600/Noche+de+Paz001.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-_OirvuMBqBE/Tpiv6WGhXmI/AAAAAAAAAW0/D1QFkPHCvnM/s400/Noche+de+Paz001.jpg" width="173" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Ilustración del cuento, en el diario La Capital&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #d9ead3; color: #134f5c; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;UNO DE SUS CUENTOS DE NAVIDAD, CONSIDERADO ENTRE LOS MEJORES DE LATINOAMÉRICA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;U&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;na importante editorial de la República Dominicana, &lt;b&gt;“Santuario”&lt;/b&gt;, ha seleccionado un cuento de Navidad del escritor argentino Enrique Arenz para integrar un libro antológico que reunirá&lt;b&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“Los mejores cuentos de Navidad latinoamericanos”&lt;/i&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;El cuento elegido se titula&lt;i&gt;&lt;b&gt; &lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/navidadcuento6.htm"&gt;“El Villancico”&lt;/a&gt;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;(hacer clic para leerlo) y fue publicado por el diario marplatense &lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;La Capital &lt;/span&gt;&lt;b&gt;el 24 de diciembre de 2000.&lt;/b&gt; Enrique Arenz, autor de ocho libros publicados y cientos de artículos periodísticos, escribe todos los años, desde 1994, un cuento de Navidad para La Capital, el que aparece invariablemente cada domingo anterior al 25 de diciembre. El cuento navideño es el género predilecto de este autor y sus cuentos, diecinueve en total (serán veinte con el que ya empezó a escribir para este año), suelen tener una inusual repercusión y reciben miles de visitas en la web, donde están disponibles. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1741660176" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-mpmtQ_Rmxyc/Tpi1OlygOhI/AAAAAAAAAW8/fN1Av5QGQY4/s1600/libro__4.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_cuentos_de_navidad.html"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Libro publicado en 2001&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;El autor de la antología es el periodista argentino, colaborador de los diarios &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La Nueva Provincia y&lt;/i&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La Nación&lt;/i&gt;, comentarista de libros y productor televisivo Miguel Vendramin, quien ha publicado otros libros antológicos para las editoriales “Sudamericana”, “Planeta” y “Fundación Victoria Ocampo”&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;. Entre sus actividades recientes se destaca la de productor periodístico del ciclo “Almorzando con Mirtha Legrand”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-2311050851980702869?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/2311050851980702869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/2311050851980702869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/10/enrique-arenz-en-una-antologia.html' title='Enrique Arenz en una antología dominicana de cuentos navideños latinoamericanos'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-_OirvuMBqBE/Tpiv6WGhXmI/AAAAAAAAAW0/D1QFkPHCvnM/s72-c/Noche+de+Paz001.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-6807970454100252421</id><published>2011-09-03T17:21:00.000-07:00</published><updated>2011-09-05T17:15:41.791-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Por qué ganó un gobierno impopular?'/><title type='text'>Reponiéndonos del mazazo</title><content type='html'>&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="background-color: #990000; color: white; font-family: Verdana,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;¿Por qué un gobierno impopular gana elecciones?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #274e13;"&gt;"Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender"&lt;/i&gt; &lt;b&gt;José Ortega y Gasset&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #ffe599; line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;os escritores tenemos la compulsión de acercarnos a personas desconocidas con la intención impertinente de desnudar sentimientos ocultos, escudriñar psicologías extravagantes y develar creencias, miedos y fobias que jamás encontraríamos en los libros de sicolo­gía. También buscamos la cantera de conversaciones ajenas escuchadas en un café, en un velatorio, en un colectivo y hasta con el oído apoyado en una pared indiscreta. Lo hacemos para crear nuestros personajes y dar verosimilitud a las historias que estamos inventando. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #ffe599; line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pues bien, después del inesperado resultado de las elecciones primarias del 14 de agosto, y apenas me repuse del mazazo recibido, quise utilizar mi gimnasia “entomológica” para tratar de averiguar por qué ese día inolvidable se produjo lo que se produjo. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #fff2cc; line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Mis conclusiones son naturalmente discutibles y nada científicas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Empezaré por decir que hasta las elecciones primarias Cristina Kirchner era tan impopular que los canales de televisión registraban una súbita caída de la audiencia cada vez que ella aparecía en la pantalla. Cualquier canillita nos decía que los diarios y revistas oficialistas casi no se vendían y sabíamos por IBOPE que el Canal 7, con excepción de las transmisiones del fútbol, mide siempre por debajo de los dos o tres puntos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Sin embargo Cristina, para sorpresa de ella misma, ganó con la mitad más uno. ¿Qué pasó?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;b style="background-color: #990000; color: white;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;El problema de la inseguridad&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Aunque con la muerte de Kirchner la imagen de la presidente pegó un salto impresionante (bien explicado por los sociólogos), ella nunca fue popular ni lo es ahora. Al contrario: Cristina y su cohorte de aplaudidores, energúmenos que dan siempre la grotesca imagen de llevarse a todo el mundo por delante, siguen siendo el grupo político más antipático y detestado que ha tenido la Argentina en el poder desde el retorno de la democracia. Apenas apoyado incondicionalmente por una minoría que en ningún caso supera el treinta por ciento de la población.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AN3NhjmYWMs/TmOSUt091ZI/AAAAAAAAAVY/bbSjV-3fBpU/s1600/Candela.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-AN3NhjmYWMs/TmOSUt091ZI/AAAAAAAAAVY/bbSjV-3fBpU/s1600/Candela.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Sabemos que todas las encuestas han registrado siempre a la inseguridad como la preocupación prioritaria de la gente. Y esa inseguridad es la cara del fracaso de un gobierno que nunca se interesó por resolverla y que llegó a decir que era una sensación instalada por los medios de comunicación. La conmoción generalizada que ha provocado en todo el territorio nacional el secuestro y asesinato de la pequeña Candela, demuestra que los argentinos en su totalidad, votantes y no votantes de Cristina, seguimos profundamente preocupados y encolerizados por esta evidencia de mala praxis del gobierno ante la inseguridad creciente, palpable y dolorosamente comprobable día tras día con episodios cada vez más atroces e impunes, episodios en los que hasta se sospecha de complicidades policiales, judiciales y políticas. &amp;nbsp;Somos todos los habitantes de la Argentina, de todas las edades y de todas las clases sociales, los que nos sentimos vulnerables, totalmente desprotegidos e indefensos, ante una delincuencia cada vez más profesional, fría y salvaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Es decir, la consternación ciudadana ante la inseguridad no ha declinado en estos últimos años sino todo lo contrario: se ha incrementado. Todos en la Argentina tenemos miedo. Que nos secuestren, que nos sorprenda un tiroteo cruzado en la calle, que motochorros nos arrebaten la cartera y nos arrojen bajo las ruedas de un vehículo, que se nos metan en nuestra casa cuando entramos o sacamos el auto, o, lo peor de todo, que alguien nos llame a las cuatro de la mañana para anunciarnos la violación de una hija o la desaparición o muerte de un hijo, sobrino o nieto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;¿Y quiénes son los responsables de que vivamos en este estado de miedo permanente? Sin ninguna duda la señora presidente, sus ministros, los legisladores y los gobernadores de las provincias. Ellos son los grandes culpables de, por lo menos, no haber podido o no haber sabido hacer nada ante este implacable tsunami delictivo. No hay probablemente un solo argentino que no haya sufrido él mismo o algún familiar o amigo, un arrebato, un robo, una salidera, un asalto a mano armada, o cualquier otro acto violento donde la indefensa persona experimentó (y jamás lo olvidará) el vértigo de descubrir que, en un eterno minuto, su vida valió menos que la de una cucaracha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-RmnAI5JaHe8/TmORWAdMUVI/AAAAAAAAAVU/Qg7U1tI-i3M/s1600/bergoglio.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-RmnAI5JaHe8/TmORWAdMUVI/AAAAAAAAAVU/Qg7U1tI-i3M/s1600/bergoglio.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;“El nuestro es un pueblo indefenso, un pueblo triste” &lt;/b&gt;dijo en una homilía reciente el cardenal Bergoglio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Y sin embargo Cristina ganó con el voto masivo de esas víctimas &lt;b&gt;tristes e indefensas&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-align: center; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="background-color: #990000; color: white; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;La cuestión económica&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ahora bien, al mismo tiempo que se manifiesta una repulsa prácticamente unánime contra la inseguridad, hay también una complacencia silenciosa, casi vergonzante, con la marcha de la economía. Complacencia irresponsable, sin finura analítica, pero complacencia al fin. Como la del alcohólico que no quiere ver el daño que le causa su placentera adicción. A nadie parece importarle las advertencias de los economistas que señalan que el modelo de consumo, subsidios y déficit creciente, sin inversión y sin crédito externo, es insostenible en el tiempo y explosivo ante cualquier cambio de las condiciones internacionales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero a los argentinos les importa solamente el hoy, porque estamos en un país donde pensar en el futuro siempre fue un camino equivocado. Les satisface que haya abundante crédito para el consumo, que los aumentos de sueldo le están ganando a la inflación, y que las remuneraciones de la administración pública estén mejor que en otros tiempos. Piensa, y no sin fundamento lógico, que después de la hiperinflación de Alfonsín, del compulsivo Plan Bonex&amp;nbsp; de Menem, del corralito de De la Rúa y del corralón y la pesificación asimétrica de Duhalde que nos llevaron a la crisis inédita de 2001/2002, pensar más allá del día de hoy es por lo menos de una ingenuidad conmovedora. &lt;b&gt;"Por lo tanto&lt;/b&gt; -razonan- &lt;b&gt;si el presente es satisfactorio, me quedo con este presente aunque la cara de Cristina no me guste y la inseguridad me arruine la vida".&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;No nos enojemos con los que piensan así. Ni con los que votaron por agradecimiento hacia quien les dio una jubilación no remunerativa, o una asignación universal por hijo o un plan social que los rescató de la necesidad de estar encima de los tachos de basura para buscar comida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;A éstos los respeto como cristiano: son mis hermanos desposeídos que nunca han tenido nada, que han padecido frío y hambre, sin una mísera garrafa para hervir el mate cocido de la mañana y de la noche, que tratan de calentarse con peligrosos braseros en casillas heladas y húmedas, carentes de la menor comodidad material que nosotros tenemos como cosa natural y que muchas veces ni siquiera valoramos; pero también sin atención médica, con más inseguridad y desprotección que nosotros, sin que nadie piense en ellos, salvo el solitario curita de la villa, el puntero que los explota, el narcotraficante que los usa miserablemente o el tratante de personas que les promete a las chiquitas una vida mejor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7cvYgZo5bVg/TmOTIm84HYI/AAAAAAAAAVc/bxmkyWpeQeI/s1600/pobreza.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="266" src="http://3.bp.blogspot.com/-7cvYgZo5bVg/TmOTIm84HYI/AAAAAAAAAVc/bxmkyWpeQeI/s400/pobreza.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Nuestros hermanos indigentes: Imágen cotidiana de una Argentina mal administrada y saqueada&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;A los otros, a los que votaron porque prefieren no cambiar de montura en la mitad del río, también los comprendo. En primer lugar porque no saben que esta economía acelerada va a terminar mal, y si lo saben también los comprendo, porque son como el alcohólico que es consciente de su enfermedad pero piensa que hoy, y hasta que termine el día, su mejor amiga es la botella. Mañana, Dios dirá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero hay algo más: a unos y otros, indigentes y trabajadores, empresarios y profesionales de clase media, los comprendo sobre todo porque cuando dudaron y miraron los rostros de la oposición, una oposición claudicante, insegura y, encima, fragmentada en cinco pedazos, ¿qué vieron? Vieron la pavura, algunas caras y partidos que les recordaron las plagas de Egipto de nuestro pasado reciente, con su secuela de bancarrotas, desesperación, enfermedad y muerte. (Y no exagero, conocí gente mayor que quedó hemipléjica y otros que murieron al ver pulverizada en un segundo toda una vida de trabajo y ahorro).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;P&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;loratur lácrimis amissa pecunia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;, sentenció el poeta romano Juvenal en el Siglo I (“La pérdida de dinero se llora con lágrimas verdaderas”).&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ya los romanos conocían esta realidad de la naturaleza humana que ahora nosotros, creyéndonos los inventores de la rueda, denominamos despectivamente “votar con el bolsillo”, o “salir a cacerolear solamente cuando nos tocan la plata”. ¿Pero acaso no vivimos todos en un universo predominantemente económico? Si hasta el imperio Romano se derrumbó por la inflación que provocaron sus emperadores ignorantes y despilfarradores. Siempre los seres humanos juzgan a sus gobiernos por lo bien o mal que les fue en la feria, y aunque haya muchísimos otros factores que los movilizan, el voto, la protesta y hasta las revoluciones, se originaron siempre en motivaciones económicas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;b style="background-color: #990000; color: white;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Similitudes entre la Economía y la política&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En economía el comportamiento de las personas es siempre racional y movido por el afán de lucro. Ya sea que compren, vendan o se abstengan de hacerlo, el mercado es una suma de decisiones de millones de personas que racionalmente evalúan minuto a minuto sus posibles ganancias o pérdidas. Pero que las personas actúen siempre racionalmente no implica que no puedan equivocarse si disponen de información limitada o errónea. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En el “mercado” electoral ocurre algo parecido: La gente vota evaluando muchas cosas, pero, como dijimos, le otorga prioridad al aspecto económico. Y también aquí puede equivocarse si está mal informada. Si los argentinos que votaron a Cristina supieran con cierto grado de certeza que este modelo va a desembocar: o en una nueva confiscación de depósitos bancarios, o en la nacionalización del comercio exterior, o en la emisión de cuasi monedas tipo “patacones”, o acaso en una nueva explosión de inflación espiralizada, o en todas estas calamidades juntas seguidas de un feroz e inevitable ajuste, probablemente habrían votado diferente y hoy estaríamos en la antesala de una segunda vuelta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por eso no es una contradicción que desde que Cristina ganó por la mitad más uno, se haya acelerado la fuga de capitales: la misma gente que votó por el modelo salió a comprar dólares como quien contrata una póliza de seguro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #990000; color: white; line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;La cuestión moral&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;La cuestión moral es otra cosa y exige un análisis diferente. En esto sí pareciera que los argentinos somos originales aunque en el mal sentido de la palabra. Todos conocen la corrupción de este gobierno, pero muchos no asocian esta inmoralidad con su particular situación económica. Los pobres no alcanzan a visualizar que sus vidas miserables son causadas por una minoría de sinvergüenzas que se roba los fondos para sus prometidas viviendas, para el agua corriente, las cloacas y hasta la electricidad que nunca les llega, y que para &amp;nbsp;peor los tiene de perpetuos rehenes políticos. No relacionan su pobreza con las consecuencias depredadoras de esa corrupción organizada desde lo más alto del poder político. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero la clase media, más ilustrada pero también escéptica, está convencida de que todos los gobiernos roban, que eso es inevitable, por lo tanto lo deja pasar con aquel cinismo tan argentino de:&lt;b&gt; “Roban pero hacen”&lt;/b&gt;. Y esta indiferencia popular es reflejada fielmente por todas las encuestas: la corrupción figura entre los últimos lugares de una larga lista de preocupaciones ciudadanas. En otras palabras, a casi nadie parece importarle un ardite que los funcionarios levanten plata con pala ancha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Insisto sin embargo en que no debemos enojarnos con la gente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #ffe599; line-height: 15pt; margin: 12pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Más bien redireccionemos los reproches hacia nosotros mismos, los que tenemos el privilegio de poder ver las cosas con alguna claridad y con un sentido profundo de la ética y la honorabilidad republicana. ¿Hicimos todo lo que debíamos hacer para mostrarles el camino a los que, parafraseando a Ortega y Gasset, están perdidos en la selva? ¿Ocupamos nuestro lugar en el proscenio de la clase rectora para hacer docencia política y económica con algún grado de sacrificio personal? ¿O también estuvimos todo el tiempo inmersos en nuestra propia economía doméstica, obsesionados en vender más, en juntar algunos dólares o en cambiar el auto y arreglar la casa antes de que la inflación se coma nuestros ingresos, en lugar de dedicarnos un poco más a ayudar a la gente a pensar bien y a votar mejor?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 15.0pt; margin-bottom: 12.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 12.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Estas son las principales razones, según mi modestísimo enfoque, por las cuales una mayoría del electorado argentino votó por un gobierno impopular, ineficaz, autista y corrupto. Y, como habrán observado, en ese fatídico resultado tenemos más responsabilidad nosotros que ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Se permite su reproducción (Se ruega citar este blog) &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-6807970454100252421?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6807970454100252421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6807970454100252421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/09/reponiendonos-del-mazaso.html' title='Reponiéndonos del mazazo'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-AN3NhjmYWMs/TmOSUt091ZI/AAAAAAAAAVY/bbSjV-3fBpU/s72-c/Candela.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-4804818545366173165</id><published>2011-07-09T17:15:00.000-07:00</published><updated>2011-07-15T10:05:52.652-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un nazi que fue ángel'/><title type='text'>El nazi que fue ángel</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #b6d7a8; color: #274e13; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;WILM HOSENFELD, UN OFICIAL QUE&amp;nbsp;&amp;nbsp; SALVÓ A JUDÍOS Y POLACOS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-PwkjogAaA5g/ThjmClLTKuI/AAAAAAAAAU0/pNLWAIQ1ZPA/s1600/Wilm+Hosenfeld.jpeg" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-PwkjogAaA5g/ThjmClLTKuI/AAAAAAAAAU0/pNLWAIQ1ZPA/s320/Wilm+Hosenfeld.jpeg" width="236" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Capitan Wilm Hosenfeld&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;E&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;ste capitán del ejército alemán&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;fue &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;uno de los nazis heróicos que arriesgaron su propia vida para ayudar a judíos y polacos durante la ocupación alemana en Polonia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Se llamaba Wilm Hosenfeld, un ser bondadoso y valiente cuyos actos humanitarios jamás habríamos conocido si la casualidad y la gratitud de uno de sus beneficiarios no los hubieran rescatado del olvido&amp;nbsp; muchos años después de su injusta&amp;nbsp; muerte en un campo de prisioneros de la Unión Soviética.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Nadie sabía una palabra sobre la vida de este militar alemán, uno más de los tantos oficiales del Ejército germano, afiliado además al partido nazi, y su nombre habría quedado en el más injusto anonimato si un libro autobiográfico del pianista judío polaco &lt;b&gt;W&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;ladyzlaw Szpilman&lt;/b&gt; no hubiera caído, casi por casualidad, en las&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; manos del cineasta Román Polansky.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Aunque Szpilman fue un concertista y compositor relativamente famoso en el mundo cultural de la posguerra, su libro titulado &lt;i&gt;&lt;b&gt;"El pianista del gheto de Varsovia"&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&amp;nbsp; no logró mayor difusión.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Polansky, que había conocido en su desdichada niñez el horror del nazismo en Cracovia donde su madre murió en un campo de concentración por ser descendiente de judío por parte de padre, conmovido por esos recuerdos y los hechos narrados en esas páginas, decidió filmar la película &lt;i&gt;&lt;b&gt;El Pianista &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;que todos los amantes de la música hemos visto con irreprimible emotividad. La película se estrenó en el año 2002 y ganó&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;la Palma de Oro del Festival de Cannes y tres Óscar de la Academia de Holliwood.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-hhtmUe7ZPZU/Thn6LxJXNBI/AAAAAAAAAU8/0u8fqeEicJ4/s1600/Brody+el+pianista.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-hhtmUe7ZPZU/Thn6LxJXNBI/AAAAAAAAAU8/0u8fqeEicJ4/s1600/Brody+el+pianista.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;La escena más intensa de la película &lt;i&gt;El Pianista&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;Esta es la historia: En noviembre de 1944, el ejército alemán en Varsovia estaba reacondicionando una casona abandonada para ser utilizada como el cuartel general de  las fuerzas de ocupación. Al mando de esas tareas estaba el capitán&amp;nbsp; Wilm Hosenfeld. Este oficial recorría los recovecos de esa antigua casa mientras tomaba notas y planeaba la refacción cuando se encontró sorpresivamente frente a un sujeto vestido con harapos, flaco, mugriento, de larga barba negra y apariencia de haber sufrido muchas privaciones. Era Władysław Szpilman,  un judío que venía escapando de los alemanes desde hacía años, y que por haber sido un artista conocido y muy querido por los polacos que lo escuchaban en la radio Varsovia recibió ayuda de muchos de ellos que se arriesgaron por protegerlo. Pero la situación se fue agravando a partir del levantamiento del gheto de Varsovia y Szpilman terminó escondiéndose en el desván de esa casona semiderruída, donde carecía de agua, calor y comida.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;Szpilman quedó paralizado de terror cuando se enfrentó con ese uniformado que se había quedado mirándolo con curiosidad y gesto adusto. El oficial lo interrogó, y cuando Szpilman le dijo que era pianista le ordenó que lo siguiera. Pasaron a una habitación donde había un piano de concierto cubierto de polvo. El capitan levantó la tapa y le pidió  al pianista que tocara algo. Szpilman, con las manos entumecidas por el frío y las uñas sin cortar, arrimó tembloroso una silla al teclado y tocó un fragmento de la "Ballada No. 1" en Sol menor de Federico Chopin.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;  Cuando terminó, Hosenfeld se quedó un largo instante mirándolo con asombro y admiración. En la película se ve al pianista, protagonizado magistralmente por el actor Adrien Brody, mirando al piso, sin atreverse a levantar la vista (ver esta escena en el video que está al final). Sabía que cualquier judío hallado por un oficial alemán recibía una muerte inmediata, porque esas eran las órdenes del alto mando.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;Sin embargo el oficial alemán le pidió al fugitivo que le mostrara su escondite. Una vez en el lugar, lo inspeccionó y le sugirió disimular mejor el acceso a la buhardilla para no correr el riesgo de ser hallado. Finalmente le proveyó comida y le recomendó que se mantuviera oculto. Durante un mes,  Hosenfeld le dejó cada día una porción de comida envuelta en papel de periódico. En esas hojas Szpilman podía leer las últimas noticias que anunciaban la pronta caída de  Alemania.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-6dMDXQVDGAY/ThjucOVgvwI/AAAAAAAAAU4/3dbG1cXPtow/s1600/Szpilman4.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-6dMDXQVDGAY/ThjucOVgvwI/AAAAAAAAAU4/3dbG1cXPtow/s320/Szpilman4.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El verdadero Wladyslaw Szpilman&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Cuando terminó la guerra, el capitán Hosenfeld fue tomado prisionero por el Ejército soviético junto a otros militares alemanes, y Wladyzlaw Szpilman volvió a desempeñar su cargo de director y pianista de la Radio Polaca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por entonces Szpilman no conocía ni siquiera el nombre del oficial nazi a quien le debía la vida. No tardó en averiguarlo. Intercedió por él ante la autoridad comunista de Varsovia a la cual solicitó insistentemente que se lo localizara y se le reconocieran sus gestos humanitarios. Fue inútil. Las nuevas autoridades polacas no estaban dispuestas a aceptar que un nazi mereciera consideración alguna por su conducta durante la guerra, y menos, agradecimiento. Trataron de sacarse de encima al molesto pianista pero éste no cejaba en sus reclamos. Finalmente le dijeron que lo que él pedía era imposible, que se trataba de un oficial de inteligencia y que por ese motivo ya había sido llevado a Stalingrado para ser exhaustivamente interrogado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Szpilman escribió inmediatamente sus memorias y el libro se publicó en Polonia en 1946, apenas un año después de terminada la guerra. En uno de los capítulos narra vívidamente su encuentro con el capitán Hosenfeld y hace público su infinito agradecimiento por la ayuda recibida. Le debe la vida y quiere retribuir ese compromiso moral difundiendo el acto humanitario, siempre con la esperanza de poder rescatarlo. Lamentablemente el libro fue censurado por las nuevas autoridades comunistas, y retirado inmediatamente de circulación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-K_VD_X-BATo/Tht-TYIykzI/AAAAAAAAAVE/V5Zw0SvZY58/s1600/Actor+pers.+a+Hosenfeld.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="265" src="http://3.bp.blogspot.com/-K_VD_X-BATo/Tht-TYIykzI/AAAAAAAAAVE/V5Zw0SvZY58/s400/Actor+pers.+a+Hosenfeld.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El actor alemán T. Kretschmann personificó a Hosenfeld&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Hubo que esperar a que la URSS desapareciera para conocerse que el capitán Hosenfeld fue torturado en interminables interrogatorios y sometido durante siete años a durísimas condiciones de cautiverio. Se enfermó, no recibió atención médica y falleció en una celda el 13 de agosto de 1952.Tenía 57 años. &lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;El hecho es que toda suerte de canallas y malhechores siguen libres,  mientras que este hombre, que merece una condecoración, tiene que  sufrir", se lamentó en 1950 Leon Warm, otro judío a quien Hosenfeld  había salvado en Varsovia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Debieron pasar cincuenta años hasta que el libro de Szpilman volviera a editarse en inglés. Eso sucedió en 1998, y fue un éxito editorial, aunque nunca llegó a tener una difusión masiva. Pero, como dijimos, el libro llegó a las manos de Román Polansky quien decidió filmar la película que mostró, ahora sí masivamente, ese suceso tan conmovedor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pero eso no es todo. Según se ha sabido recientemente, Hosenfeld, que era miembro del partido nazi desde 1935,  estaba profundamente desilusionado del partido y de sus dirigentes, especialmente cuando vio la forma en que eran  tratados los polacos. Había escrito en su diario que los alemanes pagarían muy caro esos crímenes. Él y otros oficiales sentían simpatía  por el pueblo de la Polonia  ocupada. Avergonzados de lo que Alemania estaba haciendo, se  ofrecieron secretamente a quienes necesitaban su ayuda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hosenfeld se hizo amigo de muchos polacos e incluso se esforzó en aprender su lengua. Era muy católico, acudía a los oficios religiosos, se confesaba y tomaba la comunión en iglesias polacas, a pesar de que esto les estaba  prohibido a los oficiales alemanes. Sus actos en favor de los polacos comenzaron ya en 1939  cuando, en contra del reglamento, permitió que los prisioneros de  guerra tuvieran acceso a sus familias e incluso consiguió la  liberación de algunos de ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En numerosas ocasiones utilizó su alto cargo para dar refugio a personas que estaban en peligro de ser arrestados por la Gestapo, ya fueran polacos o judíos, y hasta llegó a proteger a un alemán perseguido por desertor. Su ayuda consistía muchas veces en proporcionarles documentación para que pudieran trabajar en el centro deportivo que estaba a su cargo. En no pocas oportunidades les asignaba nombres falsos para mantenerlas ocultas, ya que figuraban en las listas de la Gestapo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-dhv5nISBlGw/Tht3OPkTKwI/AAAAAAAAAVA/jGoPRIJEkvY/s1600/Detlev+Hosenfeld.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-dhv5nISBlGw/Tht3OPkTKwI/AAAAAAAAAVA/jGoPRIJEkvY/s1600/Detlev+Hosenfeld.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Detles Hosenfeld, hijo del capitán &lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Según consigna Wikipedia, el hijo del pianista Wladyslaw Spilman, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Andrzej Szpilman&lt;/b&gt; (cuando ya su padre había fallecido), solicitó al Estado de Israel &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;que reconociera a Hosenfeld como&amp;nbsp; &lt;b&gt;"Justo entre las Naciones"&lt;/b&gt;,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;  un título que se concede a los no judíos que arriesgaron su vida por  salvar a los judíos. El 25 de noviembre de 2008 se produjo dicho  reconocimiento, y el 19 de junio de 2009 Israel honró la figura de Hosenfeld en una  ceremonia celebrada en Berlín. Hosenfeld se convertía así en uno de los  pocos militares alemanes que participaron en la II Guerra Mundial merecedores de  recibir ese título de honor, una distinción  concedida por el centro &lt;b&gt;Yad Vashem&lt;/b&gt; del Holocausto.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Los hijos de  ambos protagonistas, Hosenfeld y Szpilman, asistieron emocionados a la ceremonia. &lt;b&gt;"Somos conscientes de  que este es el mayor honor con que el Estado de Israel reconoce a los no  judíos", declaró el hijo del capitán alemán, Detlev Hosenfeld.&amp;nbsp;&lt;/b&gt; "El salvador de la vida de judíos al que  honramos muestra que hubo gente de uniforme, incluso bajo la dictadura y  el terror, que defendieron la humanidad y la compasión", dijo el  embajador adjunto de Israel en Berlín, Ilan Mor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Por su parte, el presidente de Polonia concedió en 2007 a Wilm Hosenfeld la &lt;b&gt;Cruz de Comandante de la Polonia Restituida. &lt;/b&gt;Si el pobre Hosenfeld hubiera vivido para recibir esos honores...&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Es conmovedor y reconciliador con la condición humana saber que en la terrible Alemania nazi hubo personas decentes que desobedecieron a un tirano y despreciaron el peligro para servir a los altos valores de la humanidad. Por ejemplo: el coronel &lt;b&gt;Claus von Stauffenberg&lt;/b&gt;, que el 20 de julio de 1944 comandó &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;junto a varios oficiales &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el golpe de Estado conocido como &lt;i&gt;Operación Valquiria&lt;/i&gt; para asesinar a Hitler y a Himler y arrestar a sus principales lugartenientes, operación que fracasó y todos los implicados fueron sometidos a juicios humillantes y ahorcados con cuerdas de piano; o los hermanos &lt;b&gt;Sophie&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Hans Scholl&lt;/b&gt;, estudiantes universitarios, activistas antinazis pertenecientes a la organización Rosa Blanca, que fueron condenados por repartir volantes en la universidad y ejecutados en la guillotina en febrero de 1943; y Oskar Schindler, empresario alemán, también rescatado del olvido por una película, &lt;i&gt;"La lista de Schindler"&lt;/i&gt;, que sobornó a oficiales nazis hasta perder toda su fortuna para que le asignaran judíos para trabajar en sus fábricas con el único propósito de salvarlos de las cámaras de gas. Rescató a más de un millar de personas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Seguramente hubo otros héroes que aún no conocemos y cuyos nombres quizás salgan a la luz para que podamos honrarlos como se merecen. Causa melancolía que estos casos hayan sido conocidos cuando sus protagonistas ya habían muerto, pero nos hace sentir a todos un poco mejores personas y más optimistas sobre el futuro de la humanidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Video con la escena más emocionante de la película El Pianista: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/B_ty7ajklu8" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;(Se permite su reproducción. Se ruega citar este blog)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-4804818545366173165?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4804818545366173165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4804818545366173165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/07/un-nazi-que-ayudo-y-salvo-judios-y.html' title='El nazi que fue ángel'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-PwkjogAaA5g/ThjmClLTKuI/AAAAAAAAAU0/pNLWAIQ1ZPA/s72-c/Wilm+Hosenfeld.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-4844854531849684525</id><published>2011-06-30T09:28:00.000-07:00</published><updated>2011-07-06T15:59:58.330-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Argentina sin peronismo'/><title type='text'>Gracias a Menem y a los Kirchner</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #f6b26b; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;LA ARGENTINA SIN PERONISMO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-AicHxX2N1LY/Tg36PJOo91I/AAAAAAAAAUw/dQ7kXRXZpws/s1600/Menem+kirchner.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="233" src="http://2.bp.blogspot.com/-AicHxX2N1LY/Tg36PJOo91I/AAAAAAAAAUw/dQ7kXRXZpws/s400/Menem+kirchner.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;M&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;enem y los Kirchner han desguazado el peronismo. Apenas si quedan, flotando todavía como las cenizas del volcán Puyehue, su liturgia chanflona, sus contradicciones insoportables, su mitología tergiversadora de la historia, y su dominio territorial basado en la dádiva, la violencia, el fraude y la corrupción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Carlos Menem privatizó las empresas del Estado, deficitarias, inservibles, estructuralmente corruptas y colonizadas por el sindicalismo peronista. Fue como una andanada de misiles contra la herencia principal del general. Una oleada desperonizadora que arrasó con las hipotecas (no las joyas) de la abuela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Menem demolió la economía peronista, casi con desdén, como diría Borges: apenas si se salvaron Télam y Canal 7. Pero si “Menem lo hizo” fue porque después de décadas de inflación, falta de inversiones, fuga de capitales y decadencia imparable de los servicios públicos, de esa herencia no quedaban sino deudas y amenazadores pronósticos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Hoy podemos discutir si esas privatizaciones estuvieron bien o mal hechas, si hubo o no retornos en los procesos licitatorios, si se pensó en los consumidores o en los empresarios cuando se aplicaron cuestionables criterios de exclusividad. Pero mal o bien las privatizaciones se hicieron. Y hay que aceptar que hubo aciertos, como en los casos de Somisa y Entel, fracasos totales, como Obras Sanitarias y el Correo, y desastres irreparables, como el de Aerolíneas Argentinas. Lo que nadie puede negar es que &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;fue una desperonización a escala gigantesca&lt;/b&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Vino De La Rúa y dejó todo como estaba. No se animó ni siquiera a tocar la convertibilidad que pedía a gritos, ya desde los últimos años del menemismo, reformas urgentes. Todo acabó en un helicóptero que se llevó no sólo a De La Rúa, también al radicalismo y al bipartidismo apolillado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Vino el “que se vayan todos” y el interinato de Duhalde, quien intentó cambiar el modelo menemista (a pesar de que él lo acompañó hasta 1994, cuando fue herido por el pacto de Olivos), es decir, Duhalde quiso &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;reperonizar&lt;/b&gt; la Argentina, pero entendió que eso era imposible. Entonces se limitó a exorcizar el “neoliberalismo” menemista e impulsar un proyecto productivista que nadie entendió nunca pero que en la práctica se tradujo en una formidable confiscación de los dólares de los ahorristas y en una devaluación asimétrica que salvó a unos pocos y hundió a muchos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Incapaz de seguir gobernando por conocidos imprevistos que el piloto de tormentas no pudo capear, adelantó las elecciones, puso un sucesor con su dedo y nos obligó a todos los argentinos a votar en una virtual interna peronista donde hubo una oferta de tres candidatos presidenciales que cantaban la misma marchita.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Y llegamos a Néstor Kirchner, la esperanza blanca de Duhalde para reperonizar la Argentina. Durante los primeros tiempos Duhalde lo defendió y pidió paciencia a los muchachos, a pesar de que Néstor no tardó en penetrarle la provincia y comenzar metódicamente a concretar la parte del trabajo que no había hecho Menem: minar por dentro al mismísimo partido Justicialista, el viejo Movimiento del general. Echó a las autoridades partidarias elegidas legalmente y ocupó el espacio con sus pingüinos. Luego fue trayendo&amp;nbsp; a los mismos que Perón había echado de la Plaza de Mayo, encumbró en altos cargos, incluso ministeriales, a ex terroristas, ya viejos e inofensivos pero sedientos de poder y revancha, enemigos mortales de aquellos otros peronistas ortodoxos que los ha­bían combatido tres largas décadas atrás; se abrazó con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo a quienes les dio todo el dinero que quisieron y las puso en el centro del poder, como un símbolo bien contrastante de lo que no había sido nunca el peronismo: un movimiento interesado en los derechos humanos.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Humilló prolijamente a los que él llamó “los pejotistas”, los usó cuando los necesitó y pasó de despreciarlos a odiarlos cuando en 2009 lo traicionaron en legítima defensa. A todo esto había montado una formidable maquinaria judicial para perseguir a militares, poli­cías y civiles acusados de crímenes imprescriptibles, muchas veces sin pruebas y casi siempre con testimonios más que dudosos, para recluirlos en fríos calabozos y en el mayor de los desamparos, aunque se trate de ancianos o personas gravemente enfermas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;Viejas heridas que estaban cicatrizando fueron reabiertas con sadismo y objetivos subalternos; rencores ya apaciguados resurgieron en muchos corazones que tal vez habrían preferido mirar hacia adelante. Todo con la complicidad de una Justicia también culturalmente peronista, anotada siempre en alguna servilleta del poder de turno, mientras nos contaban una historia tuerta sobre lo que nos ocurrió en la década del setenta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Kirchner, soñando la eternidad, dispuso unilateralmente que su esposa lo sucediera. Y su esposa, más dura que él, continuó destruyendo el partido. Hasta que el eternauta entregó su aliento en una noche de furor. (Ya escribí algo sobre esa &lt;a href="http://enriquearenz.blogspot.com/2010/10/kirchner-lo-mato-el-miedo-y-moyano-le.html"&gt;muerte inoportuna&lt;/a&gt;). A partir de entonces las decisiones fueron cada vez más sectarias, familiares y herméticas. Jóvenes de La Cámpora (caricaturas de lo que fueron los padres de algunos de ellos), escalaron posiciones rentadas, y los pejotistas debieron soportar más desplazamientos y más vejámenes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ahora Cristina designó a un advenedizo del peronismo para secundarla en su fórmula, procedente para colmo de la juventud liberal de UPAU, un converso que saltó al revés, de adelante para atrás, que involucionó culturalmente porque pasó del CEMA al socialismo setentista, de Milton Friedman a Maynard Keynes, algo nunca visto, para escarnio de los muchachos peronistas que esperaban razonablemente que alguno del propio palo llegara a mojar el biscocho. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero el rey de los humillados fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien desde el 2003 no perdió ocasión de dar testimonio de lealtad y obediencia hacia el matrimonio Kirchner. Fue sumiso e incondicional desde cuando era vicepresidente y soportaba en el recinto del Senado los agravios implacables de la senadora Fernández de Kirchner. “La gente interpreta mis silencios”, se justificaba ante quienes le reprochaban la indignidad de su blandura. Blandura gratuita, al cuete, porque Cristina es de esas jefas despóticas que nunca se sacian de abusar de su autoridad, que jamás están conformes con las pruebas de obsecuencia que les tributan y las alcahueterías que les llevan. Al contrario, la falta de agallas de sus víctimas, la mansedumbre ante el maltrato, la abyección con que lamen la mano que los abofetea, irrita y enceguece de desprecio a esta calaña de mandones. Y si no que lo desmientan Filmus y Tomada, de los cuales ni vale la pena hablar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Los Kirchner transformaron la lealtad peronista en obediencia ciega, destruyeron hasta la tradición de ese verticalismo consensual siempre recompensado que inventó Perón y utilizó habilmente Menem. Cuando Cristina impuso como compañero de fórmula de Scioli al señor Mariotto para que lo vigile, lo limite en su manía dialoguista, lo haga pelear con Clarín y, en definitiva, lo reduzca a la condición de un mero delegado del poder central; cuando le introdujo en su lista de diputados nacionales a diez ignotos militantes de La Cámpora y le dejó solamente nueve lugares para sus hombres de confianza, además de reescribirle las nóminas de candidatos a la legislatura y hasta las de los concejos deliberantes, les demostró a todos que la nueva verticalidad se impone desde arriba y se acata sin chistar, sin esperar nada a cambio, sin derecho siquiera al respeto. Y cuando ante tamaña afrenta, el gobernador bajó la cabeza y musitó: “Como vos digas, Cristina”, ahí sí, creo yo, quedó sellada la suerte del peronismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Caído el bastión inexpugnable de la provincia de Buenos Aires, que para nuestra sorpresa resultó ser una fortaleza de barro, el peronismo que queda en pie no es gran cosa. Ciertamente no ha de ser el liderazgo de Rodríguez Saá, ni el del desleído Francisco de Narváez quienes lo rescaten del desmoronamiento. Tal vez solamente Eduardo Duhalde, convertido en un piadoso colector de heridos y contusos, conserve bajo su aura protectora lo poco que se mantenga en pie de ese peronismo, incluyendo al sindicalismo, que hoy no tiene otras aspiraciones que esquivar los guadañazos de algunos jueces impredecibles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En resumen: si Menem vació de contenido la doctrina económica del peronismo, los Kirchner se ocuparon de demoler su estructura partidaria. Con la ayuda inesperada de la oposición, como veremos más adelante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Iua681UdtCs/TgykvbwwMlI/AAAAAAAAAUs/gaD_6JUUyG4/s1600/peronismo+militante.jpg" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="267" src="http://4.bp.blogspot.com/-Iua681UdtCs/TgykvbwwMlI/AAAAAAAAAUs/gaD_6JUUyG4/s400/peronismo+militante.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Amigos peronistas, miren como se ríen de ustedes&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;Cristina no sabe dónde está parada, y posiblemente crea que protagoniza una epopeya revolucionaria al enfrentar los molinos de viento de las corporaciones, los medios independientes, “el monopolio Clarín”, el ruralismo y las despreciables y egoístas clases medias urbanas. Tal vez crea en lo que le dicen sus escasos confidentes: que el país está económicamente bien, que la gente consume y está contenta, y que a nadie le importa la corrupción de las Madres, la mafia de los remedios adulterados, la plata escondida Dios sabe dónde, ni el espectáculo de las valijas voladoras cargadas de droga y dólares que van y vienen por cielos liberados. Apenas si la gente se queja por la “sensación” de inseguridad y por una inflación inexistente que han inventado los medios concentrados y enemigos. Pero para qué preocuparse si eso se corrige con un buen relato oficial, y para eso están los Mariotto, los Abal Medina, los periodistas militantes, los medios oficiales y los medios privados victorhuguizados y, sobre todo, su Amado roquero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Eso cree Cristina, pero está equivocada: muchos argentinos pueden ser un poco distraídos y, a veces, hasta egoístamente tontos y con tendencia a mirar para otro lado, pero no son así todo el tiempo, no para siempre. Es inevitable que a Cristina le llegará la hora de darse esa ducha helada de realidad que le traerá algo más que un resfrío pasajero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #d9ead3; line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Hablemos ahora un poco de la oposición. Prometía, pintaba bien, nos ilusionamos, pero se fragmentó en el momento de mayor gravedad institucional, cuando estaba claro que con más grandeza y menos veleidades individuales, la unidad compacta bajo un programa básico de reconstrucción republicana le hubiera garantizado un contundente triunfo en la primera vuelta. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #d9ead3; line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero los políticos de esa oposición, salvo Macri que hizo lo que pudo, no tuvieron clara percepción del momento histórico que tan dramáticamente los convocaba, y se dividieron en cinco segmentos con pretextos y argumentos endebles, francamente infantiles. Pero con su torpeza ayudaron a Cristina a despedazar ese inservible pejotismo que ya no necesitará. Otra habría sido su estrategia si se hubiera visto enfrentada&amp;nbsp; a un rival poderoso. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;No hay motivos para ser optimistas. Solo queda esperar que las jóvenes generaciones se decidan a comprometerse con las ideas y la política. Tal vez, no lo podemos saber, llegue un tsunami purificador que arrastre los residuos de la vieja partidocracia y despeje el escenario para que emerjan nuevos partidos y hombres y mujeres honestos, idealistas, con ideas claras sobre lo que hay que hacer en la Argentina para transformarla en una república próspera y moderna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16.0pt; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6.0pt; mso-line-height-rule: exactly; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Entretanto veamos este desastre desde un ángulo positivo: Carlos Menem y los Kirchner, con la ayuda de una oposición que no ha sabido estar a la altura de los tiempos, desempeñaron una función ecológica&amp;nbsp; al desguazar esa maquinaria de poder y corrupción que ha sido siempre el peronismo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se permite su reproducción. Se ruega citar este sitio) &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-4844854531849684525?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4844854531849684525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4844854531849684525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/06/gracias-menem-y-los-kirchner.html' title='Gracias a Menem y a los Kirchner'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-AicHxX2N1LY/Tg36PJOo91I/AAAAAAAAAUw/dQ7kXRXZpws/s72-c/Menem+kirchner.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-6922787271019828978</id><published>2011-06-09T17:37:00.000-07:00</published><updated>2011-08-02T16:57:12.501-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Parricidios y filicidios'/><title type='text'>PARRICIDIOS Y FILICIDIOS</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #b6d7a8; color: #134f5c; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;LA TRAGEDIA DE UGOLINO: “PUDO MÁS EL HAMBRE QUE EL DOLOR”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-enhuzGPbpRk/TfFlmIp6IJI/AAAAAAAAAT8/y7xBqQXBF34/s1600/Ugolino.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Y4dQFZ61F7I/TfP3OjglktI/AAAAAAAAAUE/SEnGmH3o-lM/s1600/Dante.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y4dQFZ61F7I/TfP3OjglktI/AAAAAAAAAUE/SEnGmH3o-lM/s1600/Dante.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Dante Alighieri&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Yo siempre me la imaginé a Hebe joven, en su casa, con sus hijos chiquitos, maldiciendo todos los días en la mesa familiar a los patrones, a los burgueses, a los capitalistas, a los militares, a los norteamericanos, a la Iglesia; siempre con odio, con prejuicio y con un resentimiento lacerante, quizás por su origen proletario, sus muchas carencias y una incapacidad cultural y psicológica para salir adelante con esfuerzo y ganas de luchar.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No afirmo que haya sido así, es sólo que no puedo pensarla de otra manera. El veneno ideológico derivado de la tirria visceral, atraviesa las barreras defensivas de unos niños que lo reciben desde la cuna todos los días, a toda hora, en las discusiones y peleas de los padres, siempre por dinero, por las deudas que se acumulan, por el alquiler atrasado; en las explosiones de ira ante la perversidad de la sociedad burguesa, en las imprecaciones contra la política, las potencias imperialistas y contra mil enemigos que se benefician chupándoles la sangre a los pobres como ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Yo me imagino las conversaciones en la mesa familiar. Y las imagino porque he conocido familias con esas características, con una prédica insistente, larga, reiterada, una letanía diaria contra lo que ellos llaman ciegamente “el sistema”. En ese sistema medran todos aquellos que no han fracasados en la vida ni son perdedores crónicos, cipayos del imperialismo que antes nos robaba el petróleo y que ahora nos quiere quitar el agua. Cualquiera que logra salir adelante con esfuerzo personal pasa a ser un enemigo para estas mentes desquiciadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Los chicos son esponjas que absorben ávidamente todo lo que ven y escuchan en su mundo familiar. ¿Cómo no suponer que esos chicos se iban a criar necesariamente, inevitablemente, con deseos de vengar las desdichas de sus padres, causadas por la injusta sociedad capitalista? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cuando estos chicos fueron grandes ya estaban maduros para tomar una decisión trascendental. Cabe dudar si Hebe los indujo, los estimuló, los alentó a la lucha revolucionaria, o por el contrario, intentó disuadirlos de ese peligroso camino. Porque no podía desconocer los peligros que los acechaban en esa ruta de la muerte. No lo sabemos. Hoy ella dice estar orgullosa de sus muchachos, y quiere reivindicarlos como revolucionarios. Nunca reconoció ―como sí lo han hecho algunos ex terroristas, hoy honestamente arrepentidos―, que tomaron un camino equivocado. Ella no condesciende con ninguna contrición, sólo los ha reivindicado como valerosos guerrilleros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pero de una persona que ha llegado al extremo inaudito de festejar el atentado a las Torres gemelas, de celebrar los crímenes de la ETA en España y de solidarizarse con las FARC y otros grupos terroristas; de una mujer que, abusando de la impunidad que le da su proximidad con la política oficial y el simbolismo innegablemente heroico de las Madres de Plaza de Mayo, insulta a los jueces de la Suprema Corte, los trata de “turros”, los acusa de recibir sobres y lanza la amenaza de tomar el Palacio de Justicia; de una mujer que adopta enfermizamente como hijos propios a dos parricidas repudiados por la sociedad, y que no conforme con eso los pone al frente de su Fundación para que manejen los fondos públicos que el gobierno de Kirchner le asignó a manos llenas; de una persona así es lícito, casi obligatorio, suponer que cuando sus hijos decidieron tomar las armas, ella les dijo: &lt;b&gt;“Vayan a matar, muchachos, y estén dispuestos a morir por la revolución”. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No lo sabemos. Y nunca lo sabremos. Si ella lo reconociera sería como culparse a sí misma por haberlos encaminado hacia la muerte. Y si lo negara, implicaría una contradicción con el orgullo que ella manifiesta por sus hijos revolucionarios. Si hasta ha dicho que debieran exhibirse en el Museo de la Memoria los fusiles FAL que aquellos empuñaron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Sin embargo hasta ahora la señora Hebe, mal o bien, era un intocable símbolo de los derechos humanos. Aun con toda la carga negativa que implica su sed de venganza, su apología de la violencia y su solidaridad con el terrorismo mundial, al menos no se la podía acusar de corrupta. Pero ahora se le ha caído ese último velo que la ponía en una suerte de altar moral. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Y esto es doloroso para todos los argentinos. Sencillamente Hebe cayó en las redes de Néstor Kirchner que hizo de las dádivas, los subsidios, los planes sociales y los retornos, los pilares fundacionales de su ilimitado poder. Hebe se dejó seducir por el ex presidente que hizo de los derechos humanos, por los que jamás se había preocupado en su vida, el epicentro de su modelo político y de su voracidad personal, y después, se dejó corromper, pero no por chauchas, como tantos otros, sino por muchísimo dinero, más de mil millones. De lejos, el precio más alto que pagó Kirchner por una conciencia. Ese fue el precio de Hebe, y ya sabemos que Kirchner estaba convencido de que todos los seres humanos tenemos un precio. No es así, afortunadamente (a Raúl Castells, al Perro Santillán y a otros líderes sociales no los pudo comprar), pero acertó con muchos prohombres y gusanos que pasaron blandamente a ser peones de su ajedrez. Desde los que se borocotizaron por un plato de lentejas, hasta los que recibieron planes sociales; desde periodistas e intelectuales arrastrados a la “militancia”, comprados según la cotización de cada uno, con sueldos que van de veinte mil a cincuenta mil pesos mensuales, hasta gobernadores e intendentes que se postraron por una obra pública o tan sólo para poder pagar los sueldos del personal. Todo, claro, con retorno, a veces del cincuenta por ciento. Dos pájaros de un tiro, porque, como le dijo Néstor una vez a su esposa: “para hacer política hace falta mucha plata”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: #ffe599; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En la &lt;i&gt;Divina Comedia&lt;/i&gt;, en el Canto 33º de &lt;i&gt;El Infierno&lt;/i&gt;, Dante narra su encuentro, en el noveno círculo del Infierno, con el violento tirano Ugolino, de Pisa, que en 1289 había sido condenado a morir de hambre encerrado en la torre junto a sus cuatro hijos. Ugolino le cuenta a Dante su desventura: Desesperado, ve morir de hambre uno a uno a sus hijos, luego queda ciego. Durante tres días los llama desconsolado y tantea los cadáveres macilentos. La historia finaliza con este ambiguo, insinuante y terrible verso: &lt;i&gt;"Poscia, piú che'l dolor, potè il digiuno"&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;(“El hambre pudo más que el dolor”)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Qué semejanza escalofriante con el doloroso caso de Hebe. Porque primero empujó a sus hijos biológicos al riesgo de una muerte casi segura, ahora, para salvarse ella, intenta aniquilar a sus hijos adoptivos. &lt;b&gt;“¡Son unos ladrones, unos estafadores y unos traidores!”&lt;/b&gt;, dijo cuando el escándalo dejó de ser una “pelotudez” y ya no pudo taparse. Y la mayoría de los políticos y muchos periodistas se desviven conmovedoramente por salvarla de la hoguera. Pero todos saben que ella es la principal responsable del desfalco.  Lo es legalmente, y también racionalmente, porque en la Fundación Madres de Plaza de Mayo nadie movía un dedo sin su consentimiento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No sabemos cómo va a terminar esto. Sí sabemos que nadie es inocente. Ni Hebe, ni los funcionarios que no controlaron, ni los periodistas que no denunciaron lo que sabían porque no se querían meter con las Madres y exponerse a sus escraches y linchamientos públicos, ni los ministros que hoy ponen las manos en el fuego por ella ni la presidente de la Nación que conoce muy bien la trama de corrupción que creó Néstor Kirchner y que hoy descompone al gobierno en mil pústulas infectas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Se permite su reproducción)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oJp_ye0aDis/TfJ2PlOSoYI/AAAAAAAAAUA/YfTSw9n7hDs/s1600/Ugolino+de+Rodin.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-oJp_ye0aDis/TfJ2PlOSoYI/AAAAAAAAAUA/YfTSw9n7hDs/s400/Ugolino+de+Rodin.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;Ugolino, ciego, tantea los cadáveres de sus hijos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; Escultura de Augusto Rodin basada en la escena del Canto 33º de &lt;i&gt;&lt;b&gt;El Infierno&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, de Dante Alighieri&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-6922787271019828978?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6922787271019828978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6922787271019828978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/06/parricidios-y-filicidios.html' title='PARRICIDIOS Y FILICIDIOS'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Y4dQFZ61F7I/TfP3OjglktI/AAAAAAAAAUE/SEnGmH3o-lM/s72-c/Dante.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-1901522359330487340</id><published>2011-05-30T17:25:00.000-07:00</published><updated>2011-07-31T15:26:46.303-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros digitales disponibles para  descargar gratuitamente'/><title type='text'>E.book: Seis libros digitales para descargar gratuitamente.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JZiFByRWOLY/TeQoE-XgmjI/AAAAAAAAATY/Wflq2SlUg4w/s1600/Tapa+El+error+de+los+intelectuales001.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Están disponibles en la red, en formato PDF para ser descargados en un &lt;i&gt;&lt;b&gt;E.book &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;o en un archivo de la computadora, los textos completos de seis (6) de mis libros editados: dos ensayos, dos novelas y dos libros de cuentos. Son los siguientes:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Q0XsbZvRSrs/TeQmqjICZ8I/AAAAAAAAATI/fKDfJFKaeqw/s1600/Tapa+Libertad+un+sistema+de+fronteras+m%25C3%25B3viles003.jpg" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/-Q0XsbZvRSrs/TeQmqjICZ8I/AAAAAAAAATI/fKDfJFKaeqw/s200/Tapa+Libertad+un+sistema+de+fronteras+m%25C3%25B3viles003.jpg" width="147" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_libertad.html"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Libertad: un sistema de fronteras móviles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Ensayo sobre la doctrina liberal. Este libro fue editado en 1986 y actualmente se halla agotado. Describe los fundamentos de la economía de mercado y expone minuciosamente la moderna teoría subjetiva del valor. Cuenta con una vasta bibliografía. .&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JZiFByRWOLY/TeQoE-XgmjI/AAAAAAAAATY/Wflq2SlUg4w/s1600/Tapa+El+error+de+los+intelectuales001.jpg" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-JZiFByRWOLY/TeQoE-XgmjI/AAAAAAAAATY/Wflq2SlUg4w/s200/Tapa+El+error+de+los+intelectuales001.jpg" width="136" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_el_error_de_los_intelectuales.html"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1989614984"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_el_error_de_los_intelectuales.html"&gt;El error de los intelectuales&lt;/a&gt;. Ensayo sobre el "síndrome izquierdoso", el mito del "neoliberalismo", la incultura como proyecto nacional, el deber moral de acabar con la pobreza, y las utopías de la Iglesia en materia económica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-yAv7sT78_YM/TeQpiu9oWrI/AAAAAAAAATg/mgsnzGhHUio/s1600/Tapa+marplateros001.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-yAv7sT78_YM/TeQpiu9oWrI/AAAAAAAAATg/mgsnzGhHUio/s200/Tapa+marplateros001.jpg" width="136" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-yTpsnZMvWjY/TeQpJkE8eCI/AAAAAAAAATc/GB5_LLGu96E/s1600/Tapa+Las+mandr%25C3%25A1goras001.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/-yTpsnZMvWjY/TeQpJkE8eCI/AAAAAAAAATc/GB5_LLGu96E/s200/Tapa+Las+mandr%25C3%25A1goras001.jpg" width="135" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_marplateros.html"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Marplateros&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Novela de autoficción. Escrita en tono coloquial, cruda y provocadora, todo lo narrado es verdad, con excepción de los embustes. &lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Para los que no tengan todavía un &lt;i&gt;&lt;b&gt;E.book&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, recomiendo que impriman los capítulos, pero con las siguientes precauciones: impriman el primer capítulo. Si les gusta impriman el segundo. Si no les gusta no gastan más papel ni tinta). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_mandragoras.html"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Las mandrágoras han dado olor&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Novela de la era "menemista"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Esta novela les puede deparar alguna sorpresa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Fue escrita durante 1989 y están reflejados todos los acontecimientos políticos que se produjeron en ese año caracterizado por el intento de Menem de conseguir una segunda reelección. Contiene fuerte erotismo y cuestionamientos teológicos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-3ymOphDIcwU/Tf_X4rId5HI/AAAAAAAAAUo/n-QeGFXKsB0/s1600/Tapa+La+pensionista001.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/-3ymOphDIcwU/Tf_X4rId5HI/AAAAAAAAAUo/n-QeGFXKsB0/s200/Tapa+La+pensionista001.jpg" width="138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span align="left" style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_la_pensionista.html"&gt;&lt;i&gt;La pensionista&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;(cuentos)Son                  en total ocho historias unidas sutilmente por una temática                  similar en la que predominan fuertes componentes psicológicos                  encadenados a situaciones fronterizas entre la realidad y la exaltación                  fantástica, y en donde lo no dicho es más importante                  que lo que se lee.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span align="left" style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;Cada  uno de estos relatos contiene los elementos que la crítica                   atribuye a los ejemplos clásicos del género: Intensidad,                   predominio narrativo y finales indesperados. Sin embargo, pese a  sus                  estructuras clásicas, los dos últimos cuentos de la                   serie: "Una ilusión de ultratumba" y "La mujer                   de los ojos tornadizos", son experimentales y han sido  diseñados                  como cuentos dentro de otros cuentos (el  autor emplea, incluso, el                  recurso de la diferenciación  tipográfica) con un efecto                  estético de polifonía  narrativa, que lleva al lector                  de sorpresa en sorpresa,  lo atrapa, lo desorienta y lo conduce hasta                  un  presentido desenlace que se insinúa pero que se desdice                   y contradice al mismo tiempo. Estas nebulosidades están siempre                   a un paso de los delirios y sobreexcitaciones desbordads que  el lector                  quiere y no qiere trasponer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-1kSWER1Odzs/TjXTkXNZJwI/AAAAAAAAAVQ/oKxSMO2osOc/s1600/Tapa+No+conf%25C3%25ADes+2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-1kSWER1Odzs/TjXTkXNZJwI/AAAAAAAAAVQ/oKxSMO2osOc/s1600/Tapa+No+conf%25C3%25ADes+2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span align="left" style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_no_confies_en_tu_biblioteca.html"&gt;No confíes en tu biblioteca&lt;/a&gt; (Cuentos)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;Se trata de un libro de cuentos cuyo título encierra el enigma del primero de ellos: &lt;b&gt;&lt;i&gt;No confíes en tu biblioteca&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.  El autor los denominó “Cuentos en poliedro”, y explica el porqué en su  prólogo: “Poliedro es un cuerpo sólido terminado en muchas caras. Una  imagen aceptable, creo, para explicar un libro que asocia formas  narrativas tan disímiles como el cuento fantástico, la ciencia ficción y  la novela infantil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span align="left" style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span align="left" style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Hacer clic en los títulos para entrar en la sección de mi página web correspondiente a cada libro, y desde allí emplear el ícono &lt;b style="color: #274e13;"&gt;PDF&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style="color: #274e13;"&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-1901522359330487340?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1901522359330487340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1901522359330487340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/05/ebook-cuatro-libros-para-descargar.html' title='E.book: Seis libros digitales para descargar gratuitamente.'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Q0XsbZvRSrs/TeQmqjICZ8I/AAAAAAAAATI/fKDfJFKaeqw/s72-c/Tapa+Libertad+un+sistema+de+fronteras+m%25C3%25B3viles003.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-7311252245775521189</id><published>2011-05-21T07:51:00.000-07:00</published><updated>2011-06-02T15:06:25.247-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='25 de mayo de 1973'/><title type='text'>¿Habrá otro 25 de mayo del 73?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Hace 38 años viví con dolorosa lucidez la asunción de Héctor J. Cámpora. Cuando se cumplieron cinco años, escribí este artículo para &lt;i&gt;Correo de la Semana&lt;/i&gt;. Reconozco que hoy no lo escribiría así, los años me han suavizado y vuelto más tolerante con el peronismo, pero no me disgusta releerlo hoy y rescatarlo tal como fue escrito.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;AQUEL 25 DE MAYO DE LA VERGÜENZA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Publicado en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Correo de la Semana &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;el 15 de mayo de 1978&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-DLE4UeeZAoo/TdfOzs5zyYI/AAAAAAAAAS8/YSDcH_TZhIQ/s1600/Montoneros.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="256" src="http://2.bp.blogspot.com/-DLE4UeeZAoo/TdfOzs5zyYI/AAAAAAAAAS8/YSDcH_TZhIQ/s320/Montoneros.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;E&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;stando  próxima la semana de Mayo, es bueno recordar que hubo dos 25 de mayo.  Uno, el de 1810, para nuestra honra; el otro, el de 1973, para nuestra  vergüenza. De este último se cumplen cinco años. Ese día el "leal"   Héctor J. Cámpora asumía la primera magistratura flanqueado por dos  conspicuos líderes comunistas latinoamericanos: Allende de Chile y  Dorticós de Cuba. Los tres comandantes generales de nuestras Fuerzas  Armadas, sonrientes, insondables en sus pensamientos y propósitos,  entregaron los atributos presidenciales al frustrado fundador de la  "patria socialista". Afuera, soeces cartelones se mecían al ritmo de  instrumentos tribales, rojos estandartes y los emblemas del ERP y Montoneros flameaban desafiantes, mientras la turba enloquecida, ebria  de odio y exultación, vomitaba sus denuestos contra las Fuerzas Armadas,  apedreando e injuriando a sus oficiales y soldados que debieron  replegarse humillados y en desorden como si fueran un ejército de  ocupación extranjera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Nunca había sucedido algo semejante en nuestra historia. La  televisión oficial, prestamente subordinada al nuevo régimen, exhibió el  bochorno con aviesa intención, mientras insospechados locutores se  desataban en una verborrea deplorable de alabanzas al líder y  amenazadoras diatribas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Fue una impresionante masa de seres humanos la que allí se entregó de  cuerpo y alma a la hoguera de esa orgía incalificable, argentinos como  nosotros, hermanos nuestros enfermos de ignorancia letal y con sus  frágiles cerebros depredados por la bárbara demagogia peronista. Todo  parecía impregnado de plebeyismo y abominación. Naturalmente que la  agresión a nuestros soldados fue hábilmente orquestada y dirigida por  los jerarcas sindicales y las formaciones especiales, por  entonces unidos en redituable connivencia, pero todos los que estaban  allí participaron. Aún aquéllos que no se atrevieron a agredir pero que  gozaron viendo cómo los demás lo hacían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;A cinco años de aquella pesadilla debemos reflexionar sobre si habrá  otro 25 de mayo del 73. Y por cierto que no lo evitaremos en tanto  aquellos mismos dirigentes sindicales que llevaron a sus huestes a la  plaza, deambulen orondos por los pasillos de algún ministerio  complaciente, y sigan disfrutando tanto de sus holgados cargos como de  su regalada vida a costa de los trabajadores. O mientras subsista una  CGT única y poderosa mantenida por aportes obligatorios y legalizada por  una ley Asociaciones Profesionales calcada de la &lt;i&gt;Carta di laboro &lt;/i&gt;de  Mussolini. O en tanto haya politicastros y caudillejos que aspiren  insensatamente a recomponer el peronismo para usufructuar sus votos si  acaso se diera la posibilidad de alguna futura apertura electoral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-NXb7WyVl4QU/TdfOj5e2COI/AAAAAAAAAS0/C2zgSvoSipU/s1600/Campora_y_Lanusse.jpg" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="196" src="http://2.bp.blogspot.com/-NXb7WyVl4QU/TdfOj5e2COI/AAAAAAAAAS0/C2zgSvoSipU/s200/Campora_y_Lanusse.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El peronismo fue siempre ilegítimo e inmoral. Nada hay en él de  rescatable a no ser la lección terrible de su alucinante existencia.  Después de 1966 su máximo jefe utilizó el movimiento para vengarse desde  el exilio de aquellos argentinos incontaminados que, honrando a la  Nación con su heroísmo indómito, habían abatido su dictadura. Su  ansiedad de venganza lo llevó a asestar golpe tras golpe contra el país  al que se propuso humillar y despedazar. Sus órdenes desde Madrid  decidieron elecciones y provocaron la caída de gobernantes, propició  alianzas y pactos canallescos, estimuló la codicia de siniestros  aventureros que no vacilaron en traicionar el espíritu republicano  brevemente restaurado después de su caída, hizo declarar huelgas  generales, urdió planes de lucha cegetista y provocó verdaderos  levantamientos insurreccionales. Finalmente, en un acto de demencia  genocida, creó su arma mortal, la guerrilla subversiva, con uno  de cuyos jefes, Mario Firmenich, hizo secuestrar y asesinar al Tte.  Gral. Pedro Eugenio Aramburu y ensangrentó a la Nación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-RtdNcVjPVKQ/TdfOl2eDd6I/AAAAAAAAAS4/Kc_tDjiY_1I/s1600/asumio_campora_liberan_presos.jpg" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-RtdNcVjPVKQ/TdfOl2eDd6I/AAAAAAAAAS4/Kc_tDjiY_1I/s320/asumio_campora_liberan_presos.jpg" width="244" /&gt;&lt;/a&gt;Desconcierto, desesperanza, terror y miles de mártires asesinados por  sus bandas fue el saldo de su desquite, regresando al país para  completar su faena y morir finalmente viendo su obra realizada. A sus  pies quedaba la Argentina desintegrada, con la muerte en las calles, con  su economía destrozada y su moral corrompida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Le fueron restituidos los grados y honores que un tribunal militar le había quitado, y sus bienes, dudosamente habidos,  le fueron devueltos a libro cerrado por el Congreso Nacional con la  anuencia cortesana y culposa de los legisladores "democráticos" de la  oposición. Hasta la Iglesia le concedió la gracia del olvido de las  persecuciones y humillaciones recibidas en el pasado, las injurias  chabacanas, la quema de los templos y mil infamias imperdonables que  justificaron el repudio de las autoridades eclesiásticas de entonces.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Tengamos el valor de admitir que retornaremos a aquel régimen si  quienes hoy nos gobiernan &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;la Junta Militar)&lt;/span&gt; no deciden repudiarlo y desmantelar su aún vigente  estructura. La obra de Perón está intacta en los sindicatos, en miles  de leyes autoritarias, en las empresas estatales y, lo que es peor, en  la mentalidad de mucha gente &lt;b&gt;no peronista&lt;/b&gt;. Soslayar esta verdad es  negarle a la República su posibilidad de volver un día a la democracia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Enrique Arenz&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;15 de mayo de 1978&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-d21dcee47fe56f35" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v17.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3Dd21dcee47fe56f35%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331288353%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D74DB2F1469166C95A03FFB70BF61C5BBDD0E8BF.2CB765448E583FF5F80445C5B723B634A7A5D69A%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dd21dcee47fe56f35%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DGyEPiTXZ3oVmBEoMJmPecKsfNL8&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v17.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3Dd21dcee47fe56f35%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331288353%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D74DB2F1469166C95A03FFB70BF61C5BBDD0E8BF.2CB765448E583FF5F80445C5B723B634A7A5D69A%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dd21dcee47fe56f35%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DGyEPiTXZ3oVmBEoMJmPecKsfNL8&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-7311252245775521189?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7311252245775521189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7311252245775521189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/05/del-archivo-de-alguien-que-resiste-un.html' title='¿Habrá otro 25 de mayo del 73?'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-DLE4UeeZAoo/TdfOzs5zyYI/AAAAAAAAAS8/YSDcH_TZhIQ/s72-c/Montoneros.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-6015094087506600541</id><published>2011-05-15T07:56:00.000-07:00</published><updated>2011-06-02T16:22:33.728-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;LA CAPITAL&quot;: Ocho preguntas para Enrique Arenz'/><title type='text'>El diario La Capital de Mar del Plata me hizo este breve reportaje</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Quienes me conocen saben que no acepto reportajes periodísticos, entre otras razones porque no soy ingenioso ni habil en las respuestas inmediatas. Por eso prefiero limitarme a escribir que es lo que hago pasablemente bien. Pero en esta oportunidad accedí con gusto a responder un cuestionario de ocho preguntas que aparece todos los domingos en el suplemento Cultura del diario marplatense &lt;b&gt;&lt;i&gt;La Capital&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. La nota se publicó el domingo 15 de mayo. La comparto con ustedes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #b45f06; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ocho preguntas para Enrique Arenz*:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="color: #b45f06; font-size: x-large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En Henry James, Isaac Singer y Chejov, que son algunos de mis predilectos, no encuentro errores, salvo en las traducciones. En cuentistas contemporáneos me fastidia la falta de unidad en el desarrollo de la narración. En los diálogos en general me molesta que todos los personajes hablen igual, sin diferenciaciones individuales. No me gusta&amp;nbsp;la retórica presuntuosa, el "leísmo" en los autores españoles, y dos defectos&amp;nbsp;graves: los adjetivos innecesarios y las diarreas adverbiales. Actualmente estoy leyendo &lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;La olmo del paseo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-style: normal;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; de Anatole France, &amp;nbsp;y el único defecto que hallé es la letra demasiado chica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-dfDYSSKMSNU/Tc8Ry9xM2gI/AAAAAAAAASk/5bmtbdQYaaY/s1600/Libros+a+salvar004.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-dfDYSSKMSNU/Tc8Ry9xM2gI/AAAAAAAAASk/5bmtbdQYaaY/s320/Libros+a+salvar004.jpg" width="196" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Extraordinaria novela de Sábato&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Cuando leí &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;El Túnel&lt;/i&gt; de Sábato, hace casi treinta años, me sentí identificado con el personaje Juan Pablo Castel. Eso me inquietó durante mucho tiempo porque Castel es un artista plástico solitario y neurótico que termina matando a la mujer que ama porque no puede comunicarse con ella. Pero una frase de Roland Barthes me devolvió el sueño: "La neurosis es un mal menor; pero ese mal menor es el único que permite escribir"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;3) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?&lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ya lo hice. En mi novela &lt;i&gt;&lt;b&gt;Marplateros &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;describí personajes y lugares de Mar del Plata. La avenida Colón de los años cincuenta, entre 1º de Mayo y Marconi, ha sido mi cantera, tal vez porque allí transcurrió mi infancia. La calle era de tierra y estaba siempre inundada y llena de sapos que cantaban a coro toda la noche. En ese arrabal ocurrieron homicidios y sucesos extraños que he utilizado en esa novela. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;4) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?&lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-kuFkq4CjN8I/Tc8abWYrcnI/AAAAAAAAASo/E3yIjdhiU98/s1600/Gustave-Flaubert.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-kuFkq4CjN8I/Tc8abWYrcnI/AAAAAAAAASo/E3yIjdhiU98/s320/Gustave-Flaubert.jpg" width="235" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Gustav Flaubert&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Hay un capítulo en la novela &lt;b&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Madame Bovary&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Flaubert, en la que se superponen tres escenas simultáneas: Rodolfo conversa con Emma en la habitación del primer piso mientras desde la plaza se escucha el mugido del ganado, y el discurso ampuloso de un funcionario frente a un gentío. Todo en forma simultánea, en un alarde técnico increíble. Los diálogos de esa novela son los mejores que he leído. Flaubert trabajaba el texto hasta la extenuación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Me metería en &lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;Autopista del Sur&lt;/b&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; de Cortázar, para impedir ese final exasperante en el que el ingeniero del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Peugeot 404&lt;/i&gt;&amp;nbsp;pierde de vista a la muchacha del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Dauphine&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/i&gt;poco después de que los automóviles atascados durante días comienzan a avanzar y otros vehículos se interponen entre ellos. ¿Cómo no se le ocurrió anotar la dirección o el teléfono&amp;nbsp;de la mujer cuando ambos vivieron un&amp;nbsp;romance&amp;nbsp;durante el largo embotellamiento? Ese cuento es&amp;nbsp;demasiado bueno&amp;nbsp;para terminar así.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Nunca robé nada, menos robaría un libro, tesoro del que algunos intelectuales se apoderan sin culpa y hasta con jactancia. Aunque sí he dejado de devolver libros que me prestaron, una forma más discreta&amp;nbsp;de cultivar la "amistad" por lo ajeno. El último fue &lt;b&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;J. S. Bach&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;el músico poeta&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Albert Schweitzer, pero ahora que lo dije tendré que devolverlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-mn0QA25twC4/Tc7EnJ1lPZI/AAAAAAAAASY/IkPV0B9EHVo/s1600/Libros+a+desechar001.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-mn0QA25twC4/Tc7EnJ1lPZI/AAAAAAAAASY/IkPV0B9EHVo/s320/Libros+a+desechar001.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Me desprendería de estos dos libros&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados? &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Arrojaría sin pensarlo: &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Drácula&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Bram Stoker; &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Abaddón, el exterminador&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Sábato y &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Adán Buenos Aires&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Marechal. Salvaría: &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Otra vuelta de tuerca&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Henry James; &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;La Acción Humana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, de Ludwig von Mises; y cualquier libro de Borges que pudiera manotear.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cvh7vv9ZgOw/Tc7FT2jdofI/AAAAAAAAASc/Laqm6t7m2L4/s1600/Libros+a+salvar001.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="234" src="http://1.bp.blogspot.com/-cvh7vv9ZgOw/Tc7FT2jdofI/AAAAAAAAASc/Laqm6t7m2L4/s320/Libros+a+salvar001.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Salvaría estas joyas y un libro de Borges&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;8) Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Le preguntaría a Julio Cortázar cuál es su secreto para lograr las atmósferas de tensión extrema en cuentos como &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Casa tomada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; e &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Instrucciones para John Howell&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; donde al final uno queda desconcertado sin saber qué ha pasado, pero siente que vivió algo innombrable que perdurará en su recuerdo para siempre. Pero yo sé que esa pregunta no tiene respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;*&amp;nbsp; *&amp;nbsp; * &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;b&gt;* &lt;/b&gt;Enrique Arenz nació en Mar del Plata en 1942. Es escritor con ocho libros publicados en los géneros novela, cuento y ensayo. Fue columnista de opinión del diario La Prensa entre los años 1984 y 1994. Es también colaborador del diario &lt;b&gt;La Capital&lt;/b&gt; y otros medios gráficos y digitales. En este diario lleva publicados diecisiete cuentos de Navidad escritos en diciembre de cada año desde 1994. En su página web (&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/"&gt;www.enriquearenz.com.ar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;) pueden leerse todos sus textos. Su último libro es Historias de Tierra Santa, un conjunto de cuentos inspirados en un viaje que realizó a Israel, Cisjordania y Roma en diciembre de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-6015094087506600541?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6015094087506600541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/6015094087506600541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/05/el-diario-la-capital-de-mar-del-plata.html' title='El diario La Capital de Mar del Plata me hizo este breve reportaje'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-dfDYSSKMSNU/Tc8Ry9xM2gI/AAAAAAAAASk/5bmtbdQYaaY/s72-c/Libros+a+salvar004.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-8848185699270345230</id><published>2011-05-10T15:08:00.000-07:00</published><updated>2011-05-11T09:22:02.869-07:00</updated><title type='text'>ALICIA JURADO, UNA ESCRITORA COMPROMETIDA CON LA LIBERTAD</title><content type='html'>&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-EGglKFHY9js/TcmudBBl3DI/AAAAAAAAASE/unQ1gpIc87c/s1600/Alicia+y+Borges.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-EGglKFHY9js/TcmudBBl3DI/AAAAAAAAASE/unQ1gpIc87c/s1600/Alicia+y+Borges.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;Alicia Jurado con su amigo Borges&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Alicia  Jurado fue una escritora comprometida con la libertad, por eso vivió en  un injusto exilio literario. Fue opositora al peronismo y apoyó a la Revolución  Libertadora. Doctora en ciencias naturales, prefirió dedicar su vida a las letras y a las ideas. Escribió durante décadas en el diario &lt;i&gt;La Prensa&lt;/i&gt;, publicó  varias novelas, cuentos, ensayos, biografías y memorias. Entre las novelas más importantes cabe destacar: &lt;i&gt;"La cárcel y  los hierros"&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;"Los hechiceros de la tribu".&lt;/i&gt; Escribió, en colaboración con Borges, el libro &lt;i&gt;"Qué es el  budismo"&lt;/i&gt;. Fue autora, además, de varias biografías: las de H. W. Hudson, de Roberto Cunningame Graham, y la de Jorge Luis Borges, esta última sin duda la mejor de cuantas han sido editadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Recibió importantes premios, entre ellos: el Primer Premio Municipal de Novela, el Primer Premio Nacional de Ensayo y el Premio  Alberdi-Sarmiento, otorgado por el Instituto Popular de Conferencias del diario La Prensa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Todos sus libros son valiosos y dignos de perdurar, con una prosa clara y concisa, y un estilo inconfundible, acariciador, por momentos punzante y mordaz. Ha sido una de las escritorias más importantes de la Argentina aunque muy pocos amantes de la literatura la recuerdan.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wvB1LGUPx2o/TcmulT1XjfI/AAAAAAAAASM/Up1TuEmr25M/s1600/Alicia+Jurado+Hudson.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-wvB1LGUPx2o/TcmulT1XjfI/AAAAAAAAASM/Up1TuEmr25M/s1600/Alicia+Jurado+Hudson.jpeg" width="217" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Era miembro de la Academia Argentina de Letras, en el honroso sillón de Juan Bautista Alberdi.&amp;nbsp; Veremos quién ocupará ahora ese sitial de privilegio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Acaba de morir a los 88 años. Olvidada, víctima de ese cruel y cerrado ninguneo que invariablemente le depara el mundo cultural argentino a aquellos intelectuales que piensan y se expresan de manera inconformista con la corriente política e ideológica predominante en este tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Se permite su reproducción)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-8848185699270345230?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8848185699270345230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8848185699270345230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/05/alicia-jurado-una-escritora.html' title='ALICIA JURADO, UNA ESCRITORA COMPROMETIDA CON LA LIBERTAD'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-EGglKFHY9js/TcmudBBl3DI/AAAAAAAAASE/unQ1gpIc87c/s72-c/Alicia+y+Borges.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-5819209096404167054</id><published>2011-04-30T10:56:00.000-07:00</published><updated>2011-06-02T15:09:58.210-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ernesto Sábato'/><title type='text'>MURIÓ EL ÚLTIMO GRAN ESCRITOR ARGENTINO</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-0Akz4jc_sRA/TbxIDIc1viI/AAAAAAAAARs/VaDTaevrx68/s1600/Ernesto_Sabato.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-0Akz4jc_sRA/TbxIDIc1viI/AAAAAAAAARs/VaDTaevrx68/s1600/Ernesto_Sabato.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;por Enrique Arenz &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;D&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;espués de la desaparición de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, sólo quedaba en la Argentina un escritor trascendental, Premio Cervantes y autor de tres novelas y una veintena de libros de ensayo: &lt;b&gt;Ernesto Sábato&lt;/b&gt;. Con él se fue el último gran escritor argentino de proyección universal, porque lamentablemente no quedan ya en el país figuras literarias de esa estatura.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Ernesto Sábato fue toda su vida un hombre de izquierda con actuación relevante en la CONADEP creada por el presidente Alfonsín en el comienzo de nuestra era democrática. Muchos hoy lo recuerdan por ese compromiso, acaso sesgado y no lo suficientemente imparcial ni equitativo, aunque hay que recordar que el prólogo que escribió para el libro &lt;b&gt;&lt;i&gt;Nunca Más&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; fue canallescamente censurado por el actual gobierno. Allí Sábato recomendaba la investigación y el juzgamiento de los crímenes cometidos por el terrorismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Pero yo no quiero recordarlo por sus errores humanos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt; Siempre he dicho que la política es una superficialidad en la que tarde o temprano nos equivocamos todos. Yo quiero hoy recordarlo como el gran escritor argentino que produjo obras memorables dignas de ser leídas aunque uno no comparta las opiniones y pensamientos que reflejan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Escribió solamente tres novelas. La primera,&lt;b&gt;&lt;i&gt; El Túnel,&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; es una historia psicológica cuyo personaje central, acosado por la soledad y la falta de comunicación humana, nos hace por momentos sentirnos identificados. Es una novela corta, intensa, de ritmo vertiginoso, que uno empieza a leer y no puede dejarla hasta su última página. Y esa última página es cruel, demoledora, deprimente, pero que nos hace sonreír, admirados y agradecidos, por lo bien que nos hemos sentido tratados a través de esa prosa clara y punzante.&amp;nbsp; La segunda novela: &lt;b&gt;&lt;i&gt;Sobre Héroes y Tumbas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, es una historia caótica, profunda, de dificultosa lectura, pero que contiene dos capítulos esplendorosos: uno, escalofriante: &lt;b&gt;"Informe sobre ciegos"&lt;/b&gt; (creo que es lo mejor que escribió Sábato), y el otro, el famoso &lt;b&gt;"Romance de la muerte de Juan Lavalle"&lt;/b&gt;, que el mismo Sábato solía leer en los Teatros de Buenos Aires junto a la voz y la guitarra del maestro Eduardo Falú, en un espectáculo de poesía y música inolvidable. La tercera y última novela, &lt;b&gt;&lt;i&gt;Abadón el exterminador&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, adolece quizá (es solamente mi opinión) de la calidad literaria de las dos anteriores. Yo al menos no pude terminar de leerla nunca, aunque recibió importantes premios internacionales, y ha sido merecedora de unánimes elogios por parte de la crítica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Dueño de un estilo que atrapa al lector, lo excita, lo conmueve y a veces lo exaspera, yo no he encontrado en otros escritores argentinos una capacidad similar para expresar con tanta elegancia y erudición hasta las ideas equivocadas que defendía. Sus ensayos, tales como &lt;b&gt;&lt;i&gt;Uno y el Universo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;i&gt;Apologías y rechazos&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;i&gt;Heterodoxia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;i&gt;La cultura en la encrucijada nacional&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;i&gt;Itinerario &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;y &lt;b&gt;&lt;i&gt;El escritor y sus fantasmas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, entre muchos otros, son ejemplos de escritura comprometida y, al mismo tiempo, de calidad literaria.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Todo en sus ensayos es de tendencia izquierdizante, pero lo escribe con tanta inteligencia, con tanto alarde de conocimiento y, sobre todo, con tan honda pasión y convicción, que uno lo lee encantado, aunque no esté en nada de acuerdo con lo que dice. Si leer las dos primeras novelas de Sábato es un placer estético inigualable, leer sus ensayos es un goce intelectual, por el uso del lenguaje el estilo llano y conciso y la autenticidad que uno respira detrás de cada palabra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Yo he leído y releído todos y cada uno de los ensayos de Sábato, y puedo decir que, con excepción de los dos últimos, &lt;b&gt;&lt;i&gt;Antes del fin&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;&lt;i&gt;La resistencia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (que tal vez nunca debió escribir), donde exhibe más exacerbados que nunca el pesimismo y el desaliento que lo torturaron toda la vida, los devoré con esa extraña mezcla de rechazo permanente por sus ideas políticas diametralmente opuestas a las mías, y a la vez con el grato sentimiento de estar aprendiendo a escribir con esa pluma magistral. He saboreado cada una de sus frases con la fruición de un sibarita literario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;No era un hombre creyente, como tantos artistas, y vivía acosado por la certidumbre de que el mundo se derrumbaba, que el capitalismo iba a destruir a la humanidad y que no había esperanzas ni en este mundo ni en el otro. Con todo, yo y muchos como yo, rezaremos hoy para que su alma mortificada encuentre la paz que no tuvo en su angustiosa vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm; text-align: left; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;Adiós, maestro, me hubiera gustado que usted fuese liberal, pero todos no podemos pensar igual. Usted nunca usó la literatura para hacer política, nunca quiso persuadir con recursos indignos, usted simplemente decía lo que pensaba y escribía lo que le dictaba su conciencia. Y hasta donde sé, con todos sus defectos, neurosis y errores, nunca le faltó el respeto a quienes pensaran diferente. Que haya sido una persona tolerante es para mí suficiente virtud para tenerlo en mi biblioteca y en mi corazón entre los hombres de letras que más admiro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se permite su reproducción)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;i&gt;"Es trágico y siniestro que el fanatismo y la mala fe difundan el  sofisma: '&lt;b&gt;O comunista o fascista'&lt;/b&gt;. Parece que inevitablemente hubiese que  ser -de un lado o del otro- partidario del terror, la venganza, la  opresión, la calumnia, la duplicidad y el servilismo que caracterizan a  todos los regímenes totalitarios"&lt;/i&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Ernesto Sábato, HETERODOXIA&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;ensayo publicado en 1953.&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;Sobre héroes y&amp;nbsp; tumbas &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Fragmento del Capítulo 1)&lt;b&gt;:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ovQBCuB7Q4o/TcSNGm6FK7I/AAAAAAAAARw/HEBfnkU8Yt0/s1600/Fotos+de+Buenos+Aires+009.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://1.bp.blogspot.com/-ovQBCuB7Q4o/TcSNGm6FK7I/AAAAAAAAARw/HEBfnkU8Yt0/s200/Fotos+de+Buenos+Aires+009.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;¿Aquí se sentó Bruno?&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;"Un sábado de mayo de 1953, dos años antes de los acontecimientos de  Barracas, un muchacho alto y encorvado caminaba por uno de los senderos  del parque Lezama.&amp;nbsp; &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Se sentó en un banco, cerca de la estatua de Ceres, y permaneció  sin hacer nada, abandonado a sus pensamientos. "Como un bote a la  deriva en un gran lago aparentemente tranquilo pero agitado por  corrientes profundas", pensó Bruno, cuando, después de la muerte de  Alejandra, Martín le contó, confusa y fragmentariamente, algunos de los  episodios vinculados a aquella relación. Y no sólo lo pensaba sino que  lo&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-C9iqike2thc/TcSOGyxRgTI/AAAAAAAAAR4/h4llZNfwX78/s1600/Fotos+de+Buenos+Aires+006.jpg" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://3.bp.blogspot.com/-C9iqike2thc/TcSOGyxRgTI/AAAAAAAAAR4/h4llZNfwX78/s200/Fotos+de+Buenos+Aires+006.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Estatua de Ceres&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;comprendía ¡y de qué manera!, ya que aquel Martín de&amp;nbsp; diecisiete  años le recordaba a su propio antepasado, al remoto Bruno que a veces  vislumbraba a través de un territorio neblinoso de  treinta años; territorio enriquecido y devastado por el amor, la  desilusión y la muerte. Melancólicamente&amp;nbsp; lo imaginaba en aquel viejo  parque, con la luz crepuscular demorándose sobre las modestas estatuas,  sobre los pensativos leones de bronce, sobre los senderos cubiertos de  hojas blandamente muertas. A esa hora en que comienzan a oírse los  pequeños murmullos, en que los grandes ruidos se van retirando, como se  apagan las conversaciones demasiado fuertes en la habitación de un  moribundo; y entonces, el rumor de la fuente, los pasos de un hombre que  se aleja, el gorjeo de los pájaros que no terminan de acomodarse en sus  nidos, el lejano grito de un niño, comienzan a notarse con extraña  gravedad. Un misterioso acontecimiento se produce en esos momentos:  anochece"&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-k5bUBVSV7so/TcWNP_QTCGI/AAAAAAAAASA/RcNCcBJRBfs/s1600/Fotos+de+Buenos+Aires+008.jpg" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-k5bUBVSV7so/TcWNP_QTCGI/AAAAAAAAASA/RcNCcBJRBfs/s320/Fotos+de+Buenos+Aires+008.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Parque Lezama&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;Esta es la primera página de la novela &lt;i&gt;Sobre héroes y tumbas&lt;/i&gt;. Una  bellísima descripción del sentimiento de soledad y tristeza en un lento y  melancólico anochecer en el parque Lezama. Las fotografías de los  lugares descriptos por Sábato las tomé personalmente el 4 de mayo de  2011, como un modesto homenaje al gran escritor argentino fallecido pocos días  antes.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-5819209096404167054?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/5819209096404167054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/5819209096404167054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/04/murio-el-ultimo-gran-escritor-argentino.html' title='MURIÓ EL ÚLTIMO GRAN ESCRITOR ARGENTINO'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-0Akz4jc_sRA/TbxIDIc1viI/AAAAAAAAARs/VaDTaevrx68/s72-c/Ernesto_Sabato.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3915034651702207569</id><published>2011-04-01T16:23:00.000-07:00</published><updated>2011-06-02T15:10:47.385-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;La Prensa&quot; y Máximo Gainza'/><title type='text'>"LA PRENSA" Y UN HÉROE DEL PERIODISMO: MÁXIMO GAINZA.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-0GXLqE4InYo/TZZSh7D9peI/AAAAAAAAAQ8/OiaXec4V6W0/s1600/Farola.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-0GXLqE4InYo/TZZSh7D9peI/AAAAAAAAAQ8/OiaXec4V6W0/s200/Farola.jpeg" width="104" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;M&lt;/b&gt;e había propuesto escribir un artículo sobre el diario &lt;i&gt;&lt;b&gt;La Prensa&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; y su director, el arquitecto Máximo Gainza&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;con la intención de resaltar su trayectoria durante el gobierno del Proceso, trayectoria ejemplar injustamente silenciada por las organizaciones de derechos humanos. Había sido tan increíble la valentía de este periodista en la defensa de la libertad y el Estado de Derecho, y tan miserable, por no decir inexistente, el reconocimiento que la sociedad en general le otorgó, que comencé a buscar en Internet datos que me permitieran desarrollar el tema con suficiente información.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En esa búsqueda me encontré con un blog titulado "Gaucho malo" de un ex periodista de ese diario, Santiago González. En ese blog este periodista que trabajó en La Prensa entre 1970 y 1983, escribió un extraordinario artículo titulado: "&lt;i&gt;La Prensa&lt;/i&gt;, de Gainza". Quedé deslumbrado porque en ese artículo está escrito todo. Nadie podría agregar una sola palabra. Pensé que ya no era necesario que yo escriba algo nuevo, bastaba con difundir ese texto tan informado y serio. Simplemente los invito, entonces, a leer lo que escribió Santiago González haciendo clic en el siguiente enlace:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://gauchomalo.com.ar/?p=1359"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;La Prensa, de Gainza&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;por Santiago González&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-JuPm1Yh1iyg/TZZo4ycIWhI/AAAAAAAAARA/2VyVO6891Fc/s1600/Edificio+La+Prensa.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-JuPm1Yh1iyg/TZZo4ycIWhI/AAAAAAAAARA/2VyVO6891Fc/s1600/Edificio+La+Prensa.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Fachada de La Prensa por Av. de Mayo&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ihOOlLhCpUE/TZigneNgqHI/AAAAAAAAARE/MZQgQz8gaus/s1600/Daniel+Lupa.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="144" src="http://3.bp.blogspot.com/-ihOOlLhCpUE/TZigneNgqHI/AAAAAAAAARE/MZQgQz8gaus/s200/Daniel+Lupa.jpeg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Daniel Lupa (1) &lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Por mi parte sólo deseo recordar que en &lt;i&gt;La Prensa&lt;/i&gt; de ese tiempo escribieron columnistas de lujo como Jorge García Venturini, Eudocio Ravines, José Rexach, Álvaro Alsogaray, Manuel Tagle, Emilio Hardoy, Daniel Lupa, Manfred Schöenfeld, José Antonio Abuín, Alicia Jurado, el prebítero Carlos Cuchetti, Alberto Benegas Linch, Alberto Benegas Linch (hijo), Roberto Cachanosky, Juan Carlos Cachanosky, Carlos Sanchez Sañudo, Isaac Rojas, Raúl Oscar Abdala, Meir Zylberberg y muchos otros que en este momento escapan a mi memoria. Todos ellos contribuyeron a hacer de La Prensa el diario más culto, comprometido y valiente de la Argentina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-QRbICEK4ZiY/TZijD3iWRVI/AAAAAAAAARI/jdER28_5PQE/s1600/Alicia+jurado.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-QRbICEK4ZiY/TZijD3iWRVI/AAAAAAAAARI/jdER28_5PQE/s1600/Alicia+jurado.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Alicia Jurado con Borges&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Pero quiero resaltar, sobre todos esos brillantes intelectuales, a quien los lideraba como un verdadero héroe del periodismo libertario y defensor de la verdad, el arquitecto Máximo Gainza, quien, como su padre, el doctor Alberto Gainza Paz al que debió suceder por su enfermedad y posterior fallecimiento, hizo del periodismo un apostolado que enfrentó toda adversidad y no claudicó ante ningún peligro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Hasta que el diario debió ser vendido porque económicamente no soportó las consecuencias de tanta ética y tanta hombría de bien. A &lt;i&gt;&lt;b&gt;La Prensa&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; le sucedió como al inolvidable René Favaloro. En un país donde todo se negocia, donde nada es mejor y todo da igual, el fracaso o la muerte son el destino casi inevitable de quienes se niegan a vivir una existencia sin decoro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;1. "&lt;/i&gt;&lt;b&gt;La Prensa&lt;/b&gt; &lt;i&gt;fue hostigada por todos los gobiernos, desde Uriburu  en adelante, con excepción del surgido del golpe de 1955. Incluso  Alfonsín, por vía administrativa, mantuvo preso en 1985 durante dos  meses al columnista Horacio Daniel Rodríguez, que firmaba como Daniel  Lupa. La manipulación de la publicidad oficial y de los precios del  papel, y errores propios, terminaron por ahogarla".&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Santiago González&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;h6 class="uiStreamMessage" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span class="messageBody"&gt;CARTA DEL AUTOR PUBLICADA EN &lt;i style="font-weight: normal;"&gt;La Nación&lt;/i&gt; el 9/4/2011: "Tal  vez hemos madurado, por eso ahora reaccionamos mejor. Pero en 1985 no  nos preocupamos mucho cuando el presidente Raúl Alfonsín ordenó el  arresto del columnista de La Prensa Horacio Daniel Rodríguez, "Daniel  Lupa", y lo mantuvo preso durante dos meses, sin causa judicial ni  estado de sitio. Ese acto intimidatorio, en plena democracia, fue tan  autoritario y tan amenazante contra la libertad de prensa, como lo ha  sido el bloqueo de los diarios".&amp;nbsp; E.A.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3915034651702207569?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3915034651702207569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3915034651702207569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/04/la-prensa-y-un-heroe-el-periodismo.html' title='&quot;LA PRENSA&quot; Y UN HÉROE DEL PERIODISMO: MÁXIMO GAINZA.'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-0GXLqE4InYo/TZZSh7D9peI/AAAAAAAAAQ8/OiaXec4V6W0/s72-c/Farola.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3242179712826981303</id><published>2011-03-24T07:58:00.000-07:00</published><updated>2011-04-26T13:45:30.731-07:00</updated><title type='text'>HACE TREINTA Y CINCO AÑOS, ÁLVARO ALSOGARAY FRACASABA EN SU INTENTO DE IMPEDIR EL GOLPE</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-IYWVr-pxYUc/TYtb2bNX2zI/AAAAAAAAAP0/RAl_r30AYbg/s1600/Alsogaray+004.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-OdkM-GRvcPU/TbcufnQiCbI/AAAAAAAAARg/GgCQpyKJYjA/s1600/Alsogaray.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-OdkM-GRvcPU/TbcufnQiCbI/AAAAAAAAARg/GgCQpyKJYjA/s200/Alsogaray.jpg" width="179" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span id="goog_668714819"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_668714820"&gt;&lt;/span&gt;Un  solo político se opuso tenazmente al golpe del 24 de marzo de 1976. Ese  político fue el ingeniero Álvaro C. Alsogaray quien en un comunicado  público que lleva la fecha 18 de marzo expresó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;"Nada  sería más contrario a los intereses del país que precipitar en estos  momentos un golpe. Las fuerzas armadas supieron retirarse en mayo de  1973 de la escena política y no deberán volver a ella sino cuando esté  realmente en peligro la supervivencia misma de la libertad. Constituyen  la última reserva y no deben ser arriesgadas bajo estas condiciones.  Entregaron el poder a los líderes políticos, incluyendo entre estos a  los dirigentes sindicales y empresarios que actúan en función política, y  fueron esos líderes quienes crearon el caos actual. Por lo tanto, son  los únicos responsables, los verdaderos y exclusivos culpables de esta  gran frustración argentina, y a ellos incumbe enfrentar las  consecuencias y resolver, si pueden, el drama en que han sumido al país"&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Fue  la única voz que se oyó en medio de la impaciencia general para que el  general Videla (que inicialmente se mostraba vacilante) tomara por fin la decisión de  encabezar la rebelión militar. El líder de la oposición, Ricardo Balbín,  desconcertado, había dicho por televisión que él no tenía soluciones. La  gente hablaba en la calle y decía que había que sacar de una vez del  poder a esa "pandilla de delincuentes", los diarios no opinaban, sólo  informaban cautamente. Sólo &lt;i&gt;&lt;b&gt;La Tarde&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, creado por Jacobo Timmerman y dirigido por su hijo Héctor, fogoneaba la intervención de las Fuerzas Armadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hasta  el &lt;b&gt;Partido Comunista&lt;/b&gt;, unos días después del 24 de marzo, emitió un comunicado de apoyo a las nuevas autoridades de la Nación,  expresando sus deseos de que pusieran orden, terminaran con el  terrorismo y ordenaran las cuentas públicas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Alsogaray fue el único. Lo intentó por todos los medios, pero fracasó. Él tenía razón, tenían que funcionar las instituciones:&lt;b&gt; "¿Por qué un golpe de Estado habría de liberar a los dirigentes políticos de su culpabilidad?"&lt;/b&gt;, se preguntaba Alsogaray en su solitario pronunciamiento. &lt;b&gt;"¿Por  qué transformarlos en mártires incomprendidos de la democracia  precisamente en momentos en que se verán obligados a proclamar su  fracaso?"&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Y afirmaba su convicción con estas irrebatibles palabras: &lt;b&gt;"Dentro  de tres meses el país entero estará clamando que se vayan, pero no como  perseguidos sino como culpables. No necesitamos un golpe de estado".&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La  tesis de Alsogaray era institucional y de gran sentido común: no había  que dejarse arrastrar por el clamor civil que presionaba sobre las  fuerzas armadas. Éstas debían permanecer unidas, bien cohesionadas y  prescindentes mientras se desarrollaban los acontecimientos. Las  instituciones de la República debían funcionar de acuerdo con las  leyes. Había muchas opciones disponibles, incluyendo el  traspaso del poder a la Corte Suprema. Y en última instancia, cuando los  acontecimientos se hicieran incontrolables, allí estarían las  Fuerzas Armadas, listas, preparadas para impedir el asalto al poder de grupos insurgentes o  salir a restablecer el orden a requerimiento siempre de las autoridades  legalmente constituidas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En su libro &lt;i&gt;&lt;b&gt;Experiencias de cincuenta años...&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;,  Alsogaray cuenta lo ocurrido en esa época, y según su opinión no había  posibilidad de desplazar a la presidente por la vía del juicio político. Asegura que lo único que podía esperarse era una descomposición total  del sistema que provocara una reacción del pueblo argentino en las  elecciones que debían convocarse para diciembre de 1976.&amp;nbsp; Faltaba muy poco para que el pueblo eligiera un nuevo gobierno.  Alsogaray, a quien tan injustamente se ha querido involucrar en ese golpe, &lt;b&gt;creía en la salida democrática.  Había que votar, y que el pueblo pusiera las cosas en su lugar, harto de  tanta demagogia, corrupción, desorden e impericia.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;"Mi advertencia no tuvo ningún efecto"&lt;/b&gt;, reconoce con tristeza el ingeniero. &lt;b&gt;"El  movimiento estaba ya lanzado y, como siempre ocurre en estos caso, era  practicamente imposible detenerlo. Por otra parte, el entusiasmo por el  golpe de Estado en niveles elevados de la comunidad era un factor  estimulante para la realización del mismo".&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Si  alguien podía hacer algo en ese momento para disuadir a los militares de  lanzarse a esa peligrosa aventura, ese alguien era Alsogaray, figura  altamente respetada por los sectores castrenses. Sin embargo, a pesar de  todos sus esfuerzos, el golpe se hizo, es decir, Alsogaray no pudo concretar uno de sus objetivos más nobles, democráticos y lúcidos de su  carrera política de medio siglo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hoy, &lt;b&gt;24 de marzo de 2011&lt;/b&gt;,  a treinta y cinco años de aquellos sucesos, tenemos un feriado  nacional. No sé qué festejamos. Yo prefiero recordar esa fecha como el  día en que Alsogaray fracasó en su intento por rescatar las  instituciones y la democracia. &lt;b&gt;¡Qué lástima que no lo escucharon,  ingeniero!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Enrique Arenz &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se permite su reproducción citando este blog)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #990000;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;Otros artículos sobre Alsogaray&lt;/u&gt;&lt;/b&gt; &lt;span style="color: black;"&gt;(cliquear en los títulos)&lt;/span&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="color: #741b47;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://enriquearenz.blogspot.com/2011/02/por-que-clarin-ataca-falsamente.html"&gt;&lt;b&gt;¿Por qué Clarín ataca falsamente a Alsogaray?&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://enriquearenz.blogspot.com/2010/03/alsogaray-cinco-anos-de-su-muerte-nadie.html"&gt;&lt;b&gt;Alsogaray: a cinco años de su muerte nadie ha podido reemplazarlo. &lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3242179712826981303?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3242179712826981303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3242179712826981303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/03/hace-treinta-y-cinco-anos-alvaro.html' title='HACE TREINTA Y CINCO AÑOS, ÁLVARO ALSOGARAY FRACASABA EN SU INTENTO DE IMPEDIR EL GOLPE'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-OdkM-GRvcPU/TbcufnQiCbI/AAAAAAAAARg/GgCQpyKJYjA/s72-c/Alsogaray.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-7858004603604233120</id><published>2011-03-08T10:15:00.000-08:00</published><updated>2011-03-08T15:00:36.823-08:00</updated><title type='text'>EL CASO DEL PADRE ALESSIO. ¿PODEMOS LOS CATÓLICOS EXPRESAR NUESTRAS IDEAS?</title><content type='html'>&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-oLfLTdUmG5o/Sdj7xUuaoHI/AAAAAAAAAEc/LwFi6FlT7Jk/s1600/Hostia001.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="165" src="https://lh4.googleusercontent.com/-oLfLTdUmG5o/Sdj7xUuaoHI/AAAAAAAAAEc/LwFi6FlT7Jk/s200/Hostia001.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;E&lt;/b&gt;l presbítero Nicolás Alessio, un cura tercermundista que el año pasado apoyó con sus opiniones la sanción de la ley de matrimonio igualitario, fue echado de la Iglesia luego de un juicio canónico llamativamente expeditivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Los fundamentos amañados de la decisión dicen que el sacerdote opinó de manera divergente sobre la doctrina de la Iglesia en materia de homosexualidad. En realidad el sacerdote sólo opinó sobre una ley civil que en nada afecta a la Iglesia ni a nadie obliga. Opinó como lo hicimos tantos argentinos, unos a favor y otros en contra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;No consta, por lo tanto, que el padre Alessio haya desobedecido la doctrina de la Iglesia, ni surge claramente que este sacerdote de 53 años haya actuado incorrectamente. Solamente se pronunció a favor del matrimonio civil gay y dijo que a su juicio la homosexualidad no es una desviación moral ni una enfermedad. Expresó un simple punto de vista como puede hacerlo cualquier ciudadano libre en un país democrático con relación a un problema humano que no es ni comprendido ni afrontado con honradez intelectual por la Iglesia católica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Ahora bien, el padre Alessio puede estar equivocado. ¿Pero acaso su condición de sacerdote lo obliga a ocultar su pensamiento, a callarlo, a proceder como un hipócrita? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Habló de una materia opinable, que no roza la doctrina. Pero aunque esto no fuera así, aunque por extensión hubiera existido un cuestionamiento o interpretación heterodoxa de los Evangelios y de la doctrina de la Iglesia, ¿por qué los católicos, sacerdotes o no, debemos reprimir nuestras ansias de conocimiento y nuestra vocación por el debate sincero y respetuoso dentro de nuestra comunidad?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Yo también tengo opiniones divergentes&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Soy católico, y no por simple elección. Lo aclaro porque varias veces han intentado negarme esa pertenencia. Desciendo de varias generaciones de creyentes, en mi familia hay un sacerdote salesiano y hubo una monja de clausura, ya fallecida. La Iglesia está en mis genes, en mi mente y en mi cultura. Es &lt;b&gt;mi&lt;/b&gt; Iglesia, tan mía como del padre Alessio y del mismísimo Bergoglio. ¿O acaso no somos una comunidad? Veamos el diccionario: “&lt;b&gt;Comunidad&lt;/b&gt;, cualidad de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;común&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;, que, no siendo privativa de ninguno, pertenece o se extiende a varios&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=398611649142625120&amp;amp;postID=7858004603604233120" name="0_2"&gt;&lt;/a&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Y como integrante de esa comunidad universal he ido mucho más lejos que el padre Alessio. Tengo mi mente abierta en la interpretación de los Evangelios y he meditado la doctrina con espíritu fuertemente crítico, porque Dios me hizo ante todo un hombre libre y pensante, y si bien soy consciente del uso responsable que debo hacer de esos atributos, me siento poseedor de la plena potestad para opinar, expresar mis pensamientos y meterme respetuosamente en los oscuros y fascinantes laberintos de dos mil años de magisterio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 14pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh3.googleusercontent.com/-eVqF_WTYOs8/TXabo2_14LI/AAAAAAAAAPc/C5nxMpH9KwQ/s1600/padre+alessio.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="226" src="https://lh3.googleusercontent.com/-eVqF_WTYOs8/TXabo2_14LI/AAAAAAAAAPc/C5nxMpH9KwQ/s400/padre+alessio.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Y para demostrar comparativamente lo intrascendentes que han sido los “pecados” atribuidos injustamente al padre Alessio, voy a enumerar algunas de mis propias opiniones sobre la doctrina, la tradición y las enseñanzas de la Iglesia. No porque sea importante lo que yo opino, sino para poner en negro sobre blanco algo sobre lo que no se quiere hablar dentro de la Iglesia: &lt;b&gt;que se trata de opiniones compartidas por millones y millones de católicos de todo el mundo:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Control de la natalidad:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt; Creo que es lícito el control de la natalidad por medios no abortivos. La Iglesia aceptó, después de siglos de controversias, que pueden utilizarse los ciclos de fertilidad femenina para evitar los embarazos. Muy bien, entonces razonemos: ¿qué diferencia hay entre dejar a mis espermatozoides perecer sin salida en el interior de mi organismo y dejarlos encerrados en el fondo de un profiláctico? ¡Cuál es la diferencia! Por Dios, quiero que alguien me lo explique y me convenza de que estoy en un error. Entre tanto no me demuestren lo contrario, creo, racionalmente, lúcidamente, que no ofendo a Dios si hago una responsable planificación de mi familia sin privarme del sexo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Sexualidad: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Creo que la sexualidad humana es una de los regalos más maravillosos que recibimos del Creador. ¡Qué agradecidos debemos estar todos, mujeres y hombres, por ese milagro de los sentidos tan extremadamente movilizador, excitante y placentero! Es verdad que el sexo tiene por finalidad principal la procreación: es como la zanahoria que hace trabajar al burro. Pero caeríamos en una simplicidad excesiva, en una ofensa a la inteligencia si creyéramos que una pulsión tan poderosa, tan irresistible, tan gratificante física, espiritual y sicológicamente tiene por única finalidad la preservación de la especie. Usando un poco el sentido del humor, podríamos hasta sospechar que el sexo fue creado para divertirnos, y de paso para procrear. ¿Alguien de entre mis lectores se ha escandalizado por esta humorada? Les aseguro que hasta Jesús debe de haber sonreído. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Ahora bien, ¿por qué la Iglesia y otras religiones se empeñan en decir que el sexo fuera del matrimonio es un grave pecado, un pecado mortal? ¿Dónde está el pecado? ¿Cuál es el daño que hacemos a los demás cuando disfrutamos de un momento de sexualidad intenso con otra persona que nos atrae y con la que no pensamos, no queremos o no nos conviene casarnos? ¿Por qué la Iglesia transformó el Mandamiento que dice &lt;b&gt;“No cometerás adulterio”&lt;/b&gt; (absolutamente incuestionable) en otro mentiroso que ordena &lt;b&gt;“¡No fornicarás!”&lt;/b&gt; (Recuerdo que de chico preguntábamos a la catequista qué era fornicar, y la catequista se ruborizaba y cambiaba rápidamente de tema). El origen de esta prohibición habría que buscarlo en San Agustín. Pero da la casualidad de que el mismo San Agustín nos habló de las cosas opinables de las que podíamos hablar y discutir libremente dentro de la Iglesia. ¿Y acaso el sexo no es uno de esos temas opinables por excelencia? Yo, &amp;nbsp;&lt;b&gt;al igual que millones y millones de católicos de todo el mundo&lt;/b&gt;, creo que el sexo puede practicarse responsablemente fuera del matrimonio sin que por ello se ofenda a Dios ni mucho menos se caiga en pecado mortal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Sacramentos: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Si uno lee detenidamente los cuatro evangelios canónicos observa que Jesús estableció solamente cuatro sacramentos: El bautismo, la Eucaristía, la Comunión y el Matrimonio. No instituyó ni la &lt;b&gt;confesión&lt;/b&gt;, ni la &lt;b&gt;unción de los enfermos&lt;/b&gt; ni la &lt;b&gt;confirmación&lt;/b&gt;. Estos sacramentos han sido incorporados por la Iglesia en el devenir de los siglos. Con respecto a la &lt;b&gt;Confesión&lt;/b&gt; &amp;nbsp;debamos considerar con honestidad intelectual la hipótesis de que cuando Jesús instruyó a sus discípulos para que fueran por el mundo y perdonaran los pecados, dio por sobreentendido que para producir el gesto de la absolución debía existir una confesión previa. Pero lo cierto es que a Jesús no lo vemos en ningún Evangelio escuchando los pecados de nadie. Yo estoy cada vez más convencido de que la confesión implica una violación de la intimidad, innecesaria para tomar la comunión que, junto con la Eucaristía, constituye el momento más sublime y conmovedor de la liturgia católica. Y lo creo innecesario porque, si uno se ha arrepentido sinceramente de sus pecados, ¿para qué necesita un intermediario entre él y Dios? Ahora bien, considerando que muchas personas buscan el alivio de aligerar sus conciencias en los oídos de un confesor como otras necesitan recostarse en el diván del psicoanalista, no niego la confesión como un importante ritual de nuestra Iglesia, pero no como sacramente sino como acto voluntario de contrición. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Homosexualidad: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Si bien el Antiguo Testamento anatematiza la homosexualidad en cientos de citas, Jesús jamás habló del asunto, nunca condenó esa práctica como sí condenó explícita y severamente la pedofilia. Pero no sólo no habló de la homosexualidad, tampoco se metió con la heterosexualidad. Al contrario, pareció hasta justificar el divorcio “por causa de fornicación” (Mateo 19 - 9), aunque, justo es recordarlo, no sabemos cuántas deformaciones habrá sufrido el texto sagrado en dos mil años de tergiversaciones involuntarias o intencionales y múltiples errores de traducción. El concepto de que la homosexualidad es una desviación moral es tan anacrónico, infundado y, sobre todo, tan cruelmente doloroso para los homosexuales creyentes, que la Iglesia debiera revisarlo cuanto antes. Por otra parte el matrimonio es una institución de la Iglesia. Aunque la ley controversial hable de “matrimonio igualitario”, no se trata sino del uso políticamente indebido de una palabra. El matrimonio siempre será para la Iglesia y para los católicos el sacramento de la unión entre dos personas de distinto sexo en el contexto de una ceremonia religiosa. La unión conyugal civil es otra cosa, es un mero contrato entre dos personas de igual o distinto sexo que no debiera requerir la intervención del Estado sino simplemente suscribirse en una escribanía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Estas son algunas de mis opiniones sobre lo que entiendo es materia opinable y no doctrinal dentro de la Iglesia. ¿Merezco por pensar así una declaración de apostasía? No, mientras sean simples opiniones que no modifican mi conducta. Yo, que amo a mi Iglesia, lo considero un aporte al debate que las autoridades eclesiásticas deberían alentar en lugar de sofocar. Porque la Iglesia del siglo XXI necesita urgentes reformas. Es más, tengo derecho de exigir una discusión dentro de mi comunidad, no quiero el silencio y la obediencia. Sí el respeto y la prudencia, pero no la obediencia ciega. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Hay reformas impostergables que claman por su protagonismo. La estructura &amp;nbsp;de la Iglesia de nuestro tiempo está anquilosada y padece aun hoy el poder y las presiones de grupos integristas que conservan, aunque cueste creerlo, el mismo espíritu corporativo e intolerante del Concilio de Constanza, que llevó a la hoguera, en 1415, &amp;nbsp;al teólogo reformador Juan Hus, bajo el injusto cargo de herejía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;El gran mérito de Juan XXIII fue haber convocado en 1959 el &lt;b&gt;Concilio Vaticano II&lt;/b&gt; que cambió muchas cosas dentro del asfixiante clima de intolerancia que predominaba en la Iglesia Católica de ese tiempo. Ha transcurrido más de medio siglo y el mundo ya no es ni la sombra de lo que era. Los cambios ahora son más acelerados, impulsados por la revolución de las comunicaciones. Si antes se organizaba un concilio cada varios siglos, ahora debiera hacerse cada veinte o treinta años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Yo no estoy para nada seguro de lo que afirmé arriba. Tal vez deba retractarme en el futuro, pero no porque me obligue el Santo Oficio sino porque alguien me habrá demostrado mi error. Muchos de mis lectores católicos se habrán sentido molestos. No ha sido mi intención escandalizar a nadie. Solo reclamo, como católico, algo muy sencillo e inofensivo: que no le huyamos al debate, que podamos decir lo que pensamos, que no haya temas tabú dentro de nuestra comunidad. Que un cura pueda opinar como lo hizo el padre Alessio sin que le quiten las potestades eucarísticas y lo echen como a un perro de la Casa Parroquial. Y que millones de católicos no nos veamos empujados a elegir por una de estas falsas opciones: o ser unos grandísimos hipócritas, o renunciar a nuestra sexualidad, o alejarnos amargamente de nuestra madre Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;La misión de la Iglesia es luchar por un mundo mejor y más justo, buscar la paz y la concordia entre hermanos, predicar incansablemente contra la violencia, el crimen y las guerras, difundir la palabra de Jesús que perdonó a la adúltera y le dijo “ve, y no peques más”, pero que no se metió con las prostitutas, ni con los homosexuales ni con la vida íntima de nadie. El legado de Jesús para su Iglesia es &amp;nbsp;el amor por el prójimo, la comprensión, el “no juzgues para no ser juzgado”, la docencia para formar a los jóvenes como personas de bien, la solidaridad con los infortunados y la misericordia hacia los que sufren la enfermedad y la pobreza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial Unicode MS&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: small;"&gt;Pero la Iglesia tiene sobre todo un deber: preservar la llama de la fe, que se está apagando lentamente en el mundo cristiano porque mucha gente se siente excluida de una Iglesia que se encierra en sus prejuicios y se olvida a veces de la palabra sencilla de Jesús.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;(Se permite su reproducción)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-7858004603604233120?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7858004603604233120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7858004603604233120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/03/el-caso-del-padre-dalessio-podemos-los.html' title='EL CASO DEL PADRE ALESSIO. ¿PODEMOS LOS CATÓLICOS EXPRESAR NUESTRAS IDEAS?'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh4.googleusercontent.com/-oLfLTdUmG5o/Sdj7xUuaoHI/AAAAAAAAAEc/LwFi6FlT7Jk/s72-c/Hostia001.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3285593241671848944</id><published>2011-03-01T14:58:00.000-08:00</published><updated>2011-07-25T18:45:44.529-07:00</updated><title type='text'>VARGAS LLOSA Y NUESTROS INTELECTUALES</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; text-align: center;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh5.googleusercontent.com/-IyTKaTppwKg/TX97bVUk7dI/AAAAAAAAAPg/MvmIiCXPgqs/s1600/Vargas+Llosa+2.jpeg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;por Enrique Arenz &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;C&lt;/b&gt;uando el año pasado le dieron a Mario Vargas Llosa el merecido Premio Nobel de Literatura, los intelectuales izquierdistas argentinos murmuraron y gruñeron un poco, pero lo hicieron por lo bajo, con prudente sordina, porque no se atrevieron a cuestionar los méritos literarios del autor de &lt;i&gt;Conversaciones en La Catedral&lt;/i&gt;. A Vargas Llosa y a Borges sólo se los puede atacar por sus posiciones políticas, jamás por su literatura, porque eso los cubriría de ridículo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-2xbJndA5bfI/TX-BCGc1AUI/AAAAAAAAAPs/LI6Sbyj08hI/s1600/Gabo.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero bastó que la &lt;b&gt;Fundación El Libro&lt;/b&gt; tuviera la buena idea de invitar al peruano a la inauguración de la próxima Feria Internacional del Libro para que aflorara el rencor ideológico y estallaran las proclamas descalificatorias. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-zCpQU5xGv6Y/TX98FLigvgI/AAAAAAAAAPk/cd8QJnWwFRM/s1600/Finman.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh4.googleusercontent.com/-zCpQU5xGv6Y/TX98FLigvgI/AAAAAAAAAPk/cd8QJnWwFRM/s1600/Finman.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Juan Pable Feinman&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;“Me produjo una enorme indignación que Vargas Llosa venga a abrir la Feria después de lo que dijo de la Argentina”, declaró a &lt;i&gt;La Nación&lt;/i&gt; el filósofo y escritor José Pablo Feinman. Pero Vargas Llosa jamás habló mal de la Argentina, criticó al gobierno argentino, que es una cosa muy distinta. ¡Y qué certero fue todo lo que dijo! “Esta es una verdad descomunal”, podría haber dicho con su lenguaje ampuloso el propio Feinman, si no hubiera sido un declarado cristinista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Un grupo de intelectuales redactó una solicitada que tal vez podamos ver publicada muy próximamente, pero que por ahora anda buscando adhesiones por los ámbitos culturales de Buenos Aires. Entre los que ya firmaron figuran, según &lt;i&gt;La Nación&lt;/i&gt;: Mario Goloboff, Vicente Battista, Liliana Heker y Horacio González. También participarían algunos actores, cantantes e intelectuales de Carta Abierta. En ese borrador consideran que la visita de Vargas Llosa “sería inoportuna y agraviante para la cultura nacional (sic), y para con las preferencias democráticas y mayoritarias de nuestro pueblo &lt;b&gt;(¡sic!)&lt;/b&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-jD0BUvDP-CI/TX98gNHVGqI/AAAAAAAAAPo/lKZdLeDFaak/s1600/Horacio+Gonz%25C3%25A1lez.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh5.googleusercontent.com/-jD0BUvDP-CI/TX98gNHVGqI/AAAAAAAAAPo/lKZdLeDFaak/s1600/Horacio+Gonz%25C3%25A1lez.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Horacio González&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;¡Nuestro pueblo!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; Habría que hacerles saber a estos patrones de la cultura nacional que hace décadas que nuestro pueblo tiene grandes dificultades para ampliar sus horizontes literarios porque casi toda la literatura que se publica, se premia y se reseña elogiosamente en los suplementos y revistas culturales de los principales diarios capitalinos (se salvan algunos del interior), &lt;b&gt;es mediocre, ideologizada y aburrida.&lt;/b&gt; Igual que el cine subvencionado, el teatro mal llamado independiente y las artes plásticas, salvo notable excepciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Es que para existir y asomar la cabeza en el mundillo cultural argentino, para que los jurados de los concursos nominen una obra y para que los críticos se dignen a posar su vista sobre ella, el autor debe &amp;nbsp;ser de izquierda, progresista, comprometido socialmente y resentido contra “el sistema”. No se le ocurra a un artista ser liberal, o indiferente a las ideologías, o católico, o simplemente un demócrata que repudia las dictaduras y los populismos demagógicos, como es el caso de Vargas Llosa. Si uno es así será tildado de derechista y no podrá salir de su exilio cultural: directamente no existirá. Vargas Llosa, en la Argentina de hoy, no habría sido nadie. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Hace años que vengo denunciando el ideologismo de izquierda predominante en los cenáculos culturales de nuestro país, en donde sus miembros, al igual que en el Sindicato de escritores de la Unión Soviética en tiempos de Boris Pasternak, se han adueñado de todas las instituciones, foros y espacios culturales, inclusive &amp;nbsp;&amp;nbsp;de­n­tro de empresas privadas, sociedades civiles o fundaciones que nada tienen que ver con esas ideologías anacrónicas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Se trata de un ideologismo áspero por lo intolerante, autoritario, reclutador de voluntades, ninguneador y destructor de los artistas que piensan diferente. Aunque la izquierda haya fracasado militar, política y económicamente en todo el mundo, ellos han copado la cultura como una gigantesca ameba. Aquí más que en ninguna parte. No estoy exagerando, la cultura es de ellos, les pertenece a ellos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Muchas de estas personas pueden ser honestas y bien intencionadas, algunas tal vez han desarrollado una adaptación de sobrevivencia, aun cuando no creen en las proclamas que les hacen firmar. Pero observemos su militancia revisionista de la historia cultural: condenan sin piedad a los artistas y científicos que en el pasado colaboraron o simpatizaron con los regímenes de extrema derecha, y al mismo tiempo dispensan buenamente a quienes respaldaron con su silencio, su justificación y hasta su ayuda, los crímenes de Stalin, Mao, Ho Chi Minh y Fidel Castro. Es lo que Edmund Amis denominó acertadamente &lt;b&gt;"la asimetría de la indulgencia"&lt;/b&gt;, una suerte de enfermedad espiritual que afecta a todos estos intelectuales&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por ejemplo, el fallecido escritor Tomás Eloy Martínez, en uno de sus últimos artículos publicados en &lt;i&gt;La Nación&lt;/i&gt;, fue impiadoso con el escritor alemán Hanns Heinz Ewers, a quien llamó impropiamente “el escritor de Hitler”, nada más que porque éste admiraba la ciencia ficción del notable autor de &lt;i&gt;La mandrágora&lt;/i&gt;. Es sabido que Ewers se sintió inicialmente seducido por Hitler, pero por la sola vanidad, tan traicionera y cegadora en los artistas (y ese defecto lo podemos ver ahora mismo), de sentirse elogiado y admirado. Pero terminó cruelmente perseguido por el nazismo. Y su obra es valiosa y perdurable. También se ensañó Eloy Martínez, en el mismo artículo, con el compositor alemán Richard Strauss, por sus inclinaciones filonazis, y hasta se acordó rencorosamente de nuestro pobre y genial Leopoldo Lugones, que equivocadamente apoyó el golpe de 1930.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero se olvidó de mencionar, siquiera al pasar, a los célebres artistas e intelectuales que apoyaron a Stalin y toleraron y hasta justificaron sus crímenes, artistas como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Pablo Picasso, y hasta notables filósofos como Bertrand Russell y Jean Paul Sartre. Este último llegó al extremo de negar el gulag soviético.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-2xbJndA5bfI/TX-BCGc1AUI/AAAAAAAAAPs/LI6Sbyj08hI/s1600/Gabo.jpeg" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh5.googleusercontent.com/-2xbJndA5bfI/TX-BCGc1AUI/AAAAAAAAAPs/LI6Sbyj08hI/s1600/Gabo.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Gabriel García Márquez&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Gabriel García Márquez fue, en su país, Colombia, nada menos que un oficial de la organización argentina &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Montoneros (1). ¿Alguien lo ha cuestionado literariamente por esa siniestra complicidad, o porque cada tanto viaje a Cuba para dar talleres literarios gratuitos invitado por su amigo Fidel Castro? O el escritor portugués José Saramago, otro Premio Nobel, también amigo de Fidel, "comunista hormonal", como se describe orgullosamente a sí mismo. Por no hablar de los cientos de intelectuales que hoy admiran y apoyan al régimen cubano, o a dictadorzuelos neomarxistas, sostenedores de las FARC, como Chávez y Correa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;A quienes no somos de izquierda no se nos ocurriría rechazar la visita de ninguno de ellos, porque como artistas los respetamos y admiramos, aunque lamentemos sus ideologías vetustas y sus posiciones políticas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En esta tesitura están prácticamente todos los intelectuales argentinos que han alcanzado alguna notoriedad pública. Notoriedad que en muchos casos no deben al mérito ni al talento ni al esfuerzo persistente sino a la militancia corporativa que los cobija y encumbra. Se alientan, se dan manija entre ellos, llevan un tren de vida que contradice en muchos casos sus ideas y se desesperan por lograr una tajadita del presupuesto oficial.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Estos intelectuales tienen todo el derecho del mundo de creer en sus ideas. Claro que tienen derecho. Decir lo contrario sería actuar como ellos. También tienen derecho de generar un arte social progresista y revolucionario. Pero, atención, &amp;nbsp;hay un límite moral que nadie puede trasponer sin perder el honor y la credibilidad: &amp;nbsp;&lt;b&gt;Ese límite consiste en&lt;/b&gt; &lt;b&gt;reconocer, con honestidad intelectual (y escribirlo y proclamarlo, clara y explícitamente), que todas las tiranías, persecuciones políticas, vejámenes y crímenes contra la humanidad son condenables, sean de derecha o sean de izquierda, sin excusas, sin peros, sin pretextos amañados. Y aceptar que los intelectuales y artistas que colaboraron alguna vez con esos regímenes merecerían, si se equivocaron en buena fe, igualitaria indulgencia, y si no, el mismo repudio de la historia. Porque no hay dictaduras malas y dictaduras buenas. Todas son abominables y repulsivas. Todas. Al menos ante la fina sensibilidad de un verdadero artista.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-oPuGgNabm4U/TX-DjaucDTI/AAAAAAAAAPw/7zBCuSyN_yQ/s1600/Popper.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh5.googleusercontent.com/-oPuGgNabm4U/TX-DjaucDTI/AAAAAAAAAPw/7zBCuSyN_yQ/s1600/Popper.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Karl Popper&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Karl Popper, el enemigo intelectual número uno del comunismo, reconoció que en su juventud fue atrapado intelectual y moralmente por el marxismo, y que las terribles purgas y crímenes de Stalin eran, para los jóvenes idealistas de esos tiempos, justificables, una suerte de mal menor para alcanzar el soñado paraíso socialista, teniendo en cuenta que se trataba de &lt;b&gt;cambiar al ser humano&lt;/b&gt; para lograr un futuro venturoso de felicidad y prosperidad sin explotación ni clases sociales. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por fortuna, la mentalidad crítica de Popper lo desengañó y liberó en muy poco tiempo de esa trampa ideológica. Sin embargo, él mismo admite que tardó veinti­séis años en animarse a divulgar sus divergencias porque &lt;b&gt;"no quería apoyar indirectamente al fascismo".&lt;/b&gt; ¡Ni siquiera una inteligencia tan vasta como la de Popper logró despojarse, durante veintiséis años, del prejuicio según el cual ser un severo crítico del marxismo implica ser funcional a la ultraderecha!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Yo reconozco con humildad que después de muchos intentos (aunque he leído, pensado y escrito mucho acerca del &lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/errorcap1.htm"&gt;&lt;i&gt;Síndrome izquierdoso&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;), he fracasado en mi aspiración de entender cuál es el mecanismo mental que lleva a los intelectuales y artistas, dotados de inteligencia cognitiva, sensibilidad superior y sentimientos humanitarios, a repudiar una determinada categoría de tiranía criminal y aceptar y defender otra igualmente inhumana y destructiva. Y sobre todo: qué los lleva a ser tan intolerantes y despiadados con los que piensan, escriben o crean&amp;nbsp; inspirados en otras ideas y con diferentes conceptos estéticos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Vargas Llosa es un demócrata liberal que ha luchado contra todas las tiranías y ha combatido todos los populismos de América. Jamás ha callado lo que piensa, y lo que dijo del gobierno argentino, les guste o no a nuestros intelectuales, a Carta abierta, a 6,7,8, a Página 12, a Fuerza Bruta y al relator futbolero devenido en periodista oficial, es, al fin y al cabo, &lt;b&gt;“una verdad descomunal”.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Si Vargas Llosa viene a nuestra Feria Internacional del Libro nos habrá honrado con su distinguida visita. Se atenuará con su presencia el dolor de nuestro aislamiento internacional y nos permitirá admirar su personalidad imponente y escuchar sus cautivantes palabras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero como sabemos que habrá escraches y movilizaciones como las que le hicieron, también en esa Feria, a la doctora Hilda Molina, yo le aconsejaría que reflexione, que no venga, que se quede cómodamente en Europa disfrutando de su merecida gloria en un mundo civilizado y tolerante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoListParagraph" style="margin-left: 35pt; text-align: left; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;1)&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Revelado por el fiscal nacional de Casación Juan Martín Romero Victorica en el programa "Poder Vacante" de Jorge Asís en Crónica TV).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;(Se permite su reproducción. Se ruega citar este blog y hacer un enlace)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3285593241671848944?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3285593241671848944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3285593241671848944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/03/vargas-llosa-nuestros-intelectuales-no.html' title='VARGAS LLOSA Y NUESTROS INTELECTUALES'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh5.googleusercontent.com/-IyTKaTppwKg/TX97bVUk7dI/AAAAAAAAAPg/MvmIiCXPgqs/s72-c/Vargas+Llosa+2.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-308163225151200394</id><published>2011-02-27T12:35:00.000-08:00</published><updated>2011-06-21T14:37:33.897-07:00</updated><title type='text'>¿POR QUÉ CLARÍN ATACA FALSAMENTE A ALSOGARAY?</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-TYpyIpTGALM/TWqzTNn_4PI/AAAAAAAAAPU/OxPKuKapts8/s1600/Alsogaray002.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="170" src="https://lh6.googleusercontent.com/-TYpyIpTGALM/TWqzTNn_4PI/AAAAAAAAAPU/OxPKuKapts8/s200/Alsogaray002.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;por Enrique Arenz &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;E&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;n tres oportunidades&amp;nbsp;la columna &lt;i&gt;Del Editor al lector&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;&lt;b&gt;Clarín&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; criticó al ministro Amado Boudou mediante el recurso fácil de recordar su paso por&amp;nbsp;la&amp;nbsp;UCeDé, un partido que, según esa columna, habría defendido a los militares de la dictadura.&amp;nbsp;Que yo recuerde, la UCeDé&amp;nbsp;nunca defendió a&amp;nbsp;la dictadura; sólo exigió que a los acusados por delitos de lesa humanidad se les otorgaran todas las garantías procesales, garantías que lamentablemente han estado y siguen estando ausentes en esos juzgamientos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Todos recordamos que Álvaro Alsogaray fue el único político que se opuso&amp;nbsp;al golpe de 1976, y el propio Clarín dio testimonio de ese pronunciamiento en su tapa del 21 de marzo de 1976. Como diputado nacional, Alsogaray (junto a su bloque de tres diputados) votó en contra de las leyes de Obediencia debida y de Punto Final, convencido que por ese camino nunca encontraríamos la reconciliación &lt;span style="font-size: small;"&gt;(&lt;b&gt;1&lt;/b&gt;)&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-H3uHgNZ6EAg/TWqzfQtGR6I/AAAAAAAAAPY/C3b1L95gfFU/s1600/Clarin+previo+24003.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="121" src="https://lh6.googleusercontent.com/-H3uHgNZ6EAg/TWqzfQtGR6I/AAAAAAAAAPY/C3b1L95gfFU/s200/Clarin+previo+24003.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Además, en tiempos del Proceso Alsogaray escribía en&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;b&gt;La Prensa&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;,&amp;nbsp;un&amp;nbsp;diario tan valientemente crítico en esos años de dictadura que hasta se atrevió a publicar &lt;a href="http://gauchomalo.com.ar/?p=1359"&gt;la primera lista de desaparecidos&lt;/a&gt;. (Fue el 5 de octubre de 1977 y el diario perdió cerca de veinte mil lectores) Y no sólo eso, su periodista estrella Manfred Schöenfeld escribía diariamente una columna lapidaria contra los excesos que cometían algunos jefes militares en su&amp;nbsp; lucha contra el terrorismo. Schöenfeld reclamaba, día tras día, que las fuerzas armadas se decidieran a pasar una escoba de hierro por sus cuadros a fin de limpiarlos de esos oficiales descontrolados. Esa prédica le costó al periodista que le bajaran los dientes de un brutal golpe de manopla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;La Prensa &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;y el &lt;i&gt;&lt;b&gt;Buenos Aires Herald&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&amp;nbsp; fueron los únicos dos diarios que denunciaron esos hechos cuando se estaban perpetrando. &lt;i&gt;&lt;b&gt;Clarín &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;jamás escribió una sola denuncia, una sola crítica contra el gobierno militar. Y ahora parece ser el gran defensor de los derechos humanos. Está bien, tuvieron miedo y eso es comprensible y perdonable, o tal vez les pareció bien lo que estaban haciendo los militares en el poder, lo cual también es comprensible, aunque no tan perdonable. &lt;b&gt;Lo que no es ni comprensible ni perdonable&lt;/b&gt; es que acusen a un hombre como Alsogaray de defender al Proceso cuando desde siempre lo criticó, tanto cuando los militares tomaron la decisión, antes del 24 de marzo, como cuando desquiciaron la economía con Martínez de Hoz y quienes lo sucedieron, y tambien cuando desembarcaron irresponsablemente en la Islas Malvinas, acción aventurera que él condenó y repudió desde el primer día. Cuando los prominentes políticos democráticos de ese tiempo, peronistas, radicales, de izquierda y de derecha, aceptaron la invitación de los militares para trasladarse a Puerto Argentino a izar el pabellón nacional, los únicos que se negaron, contrariando la corriente triunfalista y popular de ese momento, fueron &lt;b&gt;Arturo Frondizi&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Álvaro Alsogaray&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pero además conviene recordar que un sobrino del ingeniero, hijo de su hermano, el general Julio, murió en la selva tucumana combatiendo al lado del ERP. Fue una trágica equivocación juvenil que toda la familia Alsogaray lloró amargamente. Cuando los padres de este muchacho fueron a Tucumán a buscar el cadáver, el General Antonio Bussi los maltrató, los humilló, le falto el respeto a Julio Alsogaray, que, aunque ya estaba retirado, seguía siendo su superior jerárquico. "¡No me venga a llorar acá, señora!Todos los días mueren mis hijos que son mis soldados y yo no lloro", le vomitó a la pobre madre que sólo iba a buscar los restos de su amado hijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;¿Por qué entonces Clarín se ensaña con un hombre que sufrió esta desventura familiar, que falleció hace ya casi seis años y que en 1989 fue votado por dos millones de argentinos, quienes aun lo recordamos con nostalgia y&amp;nbsp;respeto? &lt;b&gt;¿Hace falta, para denostarlo a Boudou o a&amp;nbsp;cualquier otro funcionario que ocasionalmente haya pasado por el liberalismo, por la UCeDé o por la Universidad del CEMA, atacar insistentemente la memoria honorable de&amp;nbsp;Alsogaray con acusaciones que tienen una paradójica similitud, por lo&amp;nbsp;injustas y desdorosas, con ciertas denuncias infamantes que el kirchenrismo ha derramado sobre Clarín, su gerente general y su directora?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En tres oportunidades recientes vi con amargura esas afirmaciones injustas en el diario. Les escribí dos cartas aclaratorias para que no persistieran en el error. Cartas cortas, concisas, respetuosas y bien escritas, como para ser publicadas en muy pocas líneas y permitir una réplica merecida y reivindicatoria. El diario no publicó ninguna y siguió insistiendo en sus imputaciones gratuitas contra Alsogaray, la última vez fue el &lt;a href="http://www.clarin.com/opinion/Sobreactuar-borra-pasado_0_431956843.html"&gt;martes 22 de febrero&lt;/a&gt;&amp;nbsp;(cliquear) actitud que me hace dudar de la buena fe que siempre he atribuído a ese diario, y mucho más del espíritu independiente y democrático que se arroga sin esforzarse mucho en demostrarlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Todavía espero que la última de mis cartas aparezca en Clarín. Porque quiero convencerme de que estoy equivocado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;1)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: small;"&gt;Las leyes llamadas &lt;b&gt;"De Punto Final"&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;"De obediencia debida"&lt;/b&gt; se aprobaron en junio de 1986,  después de la sublevación carapintada. El bloque de la &lt;b&gt;UCeDé&lt;/b&gt;  estaba integrado en ese momento por tres diputados nacionales: el ingeniero Álvaro Alsogaray, Federico  Clérici y María Julia Alsogaray que por entonces era vicepresidente de  la Comisión de Defensa. Los tres legisladores votaron unánimemente por la negativa, resistiendo grandes presiones de sectores militares que no podían  entender la posición del bloque liberal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;(Se permite su reproducción)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Más sobre Alsogaray:&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #a64d79;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://enriquearenz.blogspot.com/2011/03/hace-treinta-y-cinco-anos-alvaro.html"&gt;"Hace treinta y cinco años Alsogaray fracasaba en impedir el golpe" &lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-308163225151200394?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/308163225151200394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/308163225151200394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/02/por-que-clarin-ataca-falsamente.html' title='¿POR QUÉ CLARÍN ATACA FALSAMENTE A ALSOGARAY?'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-TYpyIpTGALM/TWqzTNn_4PI/AAAAAAAAAPU/OxPKuKapts8/s72-c/Alsogaray002.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-8943204795729885172</id><published>2011-02-15T13:58:00.000-08:00</published><updated>2011-04-10T10:28:36.692-07:00</updated><title type='text'>Mi nuevo libro: HISTORIAS DE TIERRA SANTA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WzQjQChHSeE/TVrspWjXKvI/AAAAAAAAAOg/9EEGdoR3dr4/s1600/Tapa+simple+HistoriasMarab%25C3%25BA001.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-WzQjQChHSeE/TVrspWjXKvI/AAAAAAAAAOg/9EEGdoR3dr4/s400/Tapa+simple+HistoriasMarab%25C3%25BA001.jpg" width="274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #783f04;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;RESUMEN DE LOS SEIS CUENTOS QUE INTEGRAN ESTE LIBRO:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Testimonio de Hafar, el judío que intentó salvar a Jesús&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;U&lt;/span&gt;n judío erudito del siglo I, políglota y profundo estudioso de la filosofía y ciencias de Grecia y Egipto, intenta salvar a Jesús de morir en la cruz. No creé que sea el Mesías (es un intelectual escéptico aun del judaísmo), pero admira y respeta a ese hombre extraordinario amado y seguido por multitudes de enfermos y desheredados.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Cuando Jesús es arrestado intercede ante el propio Pilatos y llega a poner en marcha un audaz plan de rescate que logra inicialmente su objetivo, aunque algo inexplicable sucede finalmente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El celular del cura&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;A un cura franciscano joven le diagnostican una enfermedad terminal. Pide ser trasladado a Tierra Santa para pasar allí sus últimos días. Está tan abatido que comienza a perder la fe. La Eucaristía ya no lo conmueve. Se siente solo y desamparado. Pero en una de las misas que oficia en Nazaret suena sorpresivamente un celular...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Herencia maldita &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Una estudiante judía es violada en Tel Aviv y queda embarazada. Una orden de monjas católicas la asiste para que no interrumpa el embarazo. Nace un niño que es dado en adopción sin que su madre lo vea. La joven continúa su vida normal. Pasan más de veinte años y un día el hijo al que no quiso abortar se presenta ante ella. Se muestra afectuoso y agradecido. Ella lo recibe emocionada. Todo parece ir bien…, pero las cosas nunca son como creemos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Setenta veces siete&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Un pequeño grupo de católicos uruguayos, al que se ha sumado una mujer argentina, realiza una peregrinación por los lugares sagrados de Tierra Santa guiados por un sacerdote español. El grupo experimenta una crisis de convivencia que el guía espiritual no sabe o no puede encauzar. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El día que Pedro quiso olvidarlo todo y dijo: "Me voy a pescar"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="color: #b45f06;"&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Después de la crucifixión, Jesús resucitado se les aparece a sus discípulos por tercera vez en Tabgha, a orillas del mar de Galilea. Ellos se resisten a reconocerlo porque desean terminar con la pesadilla que vivieron en Jerusalén. La crucifixión fue un suceso terrible&amp;nbsp; cuyo significado aun no han comprendido. Pero Jesús les hace ver que la misión de ellos y sus sacrificios recién están por comenzar. Ese día Jesús le revela a Pedro uno de los grandes secretos del plan maestro de Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #b45f06;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;La confesión de Hitler&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Un profesor argentino, investigador de Historia religiosa, quiere averiguar si es verdad, como dice una leyenda, que Adolfo Hitler se confesó con un sacerdote católico antes de suicidarse.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Va primero a Israel y después a Roma para reunir pruebas sobre ese acontecimiento histórico jamás demostrado. Mientras investiga se espanta al verse a sí mismo capaz de cualquier indignidad con tal de obtener lo que apasionadamente se propone.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Logra apoderarse de un documento único: un cuaderno manuscrito en el que el supuesto confesor escribió detalladamente la confesión de Hitler. Pero hay fuerzas oscuras que se movilizan detrás de ese cuaderno y el profesor debe afrontar graves riesgos y consecuencias. Finalmente su tenacidad lo lleva a un sorprendente, insospechado y terrible descubrimiento. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&amp;nbsp; *&amp;nbsp; *&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Estos son los temas de los seis cuentos reunidos en este libro, historias que imaginé durante mi viaje a Israel, Cisjordania y Roma en la Navidad de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Dos de los cuentos están ambientados en la época de Cristo; los otros transcurren en la actualidad. Dos cuentos son largos (el primero y el último), los otros cuatro, cortos. Todos están relacionados con el cristianismo, la fe y la condición humana, tan propensa a las debilidades y&amp;nbsp; contradicciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En el prólogo advierto a mis lectores que escribí estas historias con total libertad creadora. No es un libro profano (soy un escritor católico, con todas las desventajas y responsabilidades que ello implica en la creación artística), pero tampoco se ajusta a los dogmas catequísticos ni a las versiones canónicas de las historias sagradas. Como en mis anteriores ficciones, he dejado volar libremente mi imaginación, sin consentir que frontera alguna condicione el ejercicio de la creatividad literaria en la construcción de tramas y personajes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Creo que he logrado que en el texto haya silencios que dicen más que las palabras, e indicios que, sin hacerse notar, están a la vista y anticipan sutilmente algunos finales sorpresivos. En los cuentos&lt;i&gt; "El celular del cura"&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;"Setenta veces siete"&lt;/i&gt;, la resolución del enigma queda en manos del lector.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El libro está en las siguientes librerías:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En Buenos Aires: Ayacucho 357 (a metros de Corrientes)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;En Mar del Plata: &lt;b&gt;Librería Fray Mocho&lt;/b&gt;, Belgrano 2877&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;;&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp; &lt;b&gt;Alejandría Libros&lt;/b&gt;, San Luis 1745; &lt;b&gt;Polo Norte&lt;/b&gt;, Av. Constitución 6843, y &lt;b&gt;Santa Teresita&lt;/b&gt;, Catamarca 1665.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Para comprar por INTERNET, hacer&lt;/span&gt; &lt;a href="http://www.dunken.com.ar/web2/libreria_on_line.php?criterio=HISTORIAS+DE+TIERRA+SANTA&amp;amp;campo=2&amp;amp;x=26&amp;amp;y=15"&gt;&lt;u&gt;clic aquí&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-8943204795729885172?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8943204795729885172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8943204795729885172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2011/02/historias-de-tierra-santa-mi-nuevo.html' title='Mi nuevo libro: HISTORIAS DE TIERRA SANTA'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-WzQjQChHSeE/TVrspWjXKvI/AAAAAAAAAOg/9EEGdoR3dr4/s72-c/Tapa+simple+HistoriasMarab%25C3%25BA001.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3772882411524368789</id><published>2010-12-07T16:14:00.000-08:00</published><updated>2010-12-07T16:20:55.529-08:00</updated><title type='text'>F0TOS DE LA NAVIDAD 2008 EN BELÉN</title><content type='html'>&lt;a href="http://enriquearenz.blogspot.com/2009/02/fotos-de-tierra-santa.html"&gt;F0TOS DE TIERRA SANTA 1. NAVIDAD EN BELÉN&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3772882411524368789?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3772882411524368789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3772882411524368789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/12/blog-de-enrique-arenz-f0tos-de-tierra.html' title='F0TOS DE LA NAVIDAD 2008 EN BELÉN'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-4423526529857550380</id><published>2010-11-08T14:51:00.000-08:00</published><updated>2010-11-13T16:09:27.332-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 15 de mi novela de autoficción "Marplateros":</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;&lt;b style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;PSICODRAMA &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt;&lt;/m:wrapindent&gt;&lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;&lt;m:dispdef&gt;&lt;m:lmargin m:val="0"&gt;&lt;m:rmargin m:val="0"&gt;&lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;&lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;&lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;&lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;&lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt;&lt;/m:wrapindent&gt;&lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;A&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; comienzos de 1973 hice terapia con el médico psicoanalista Ibrahím Lega. En esa época analizarse era casi una obligación social. Estábamos en el apogeo de la cultura de los sesenta: arte pop, Instituto Di Tella, Jorge Romero Brest, Mayo francés, “La imaginación al poder”, “¡Prohibido prohibir!”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TNh-E9X3YdI/AAAAAAAAANw/4wIu25OLJbo/s1600/Freud.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TNh-E9X3YdI/AAAAAAAAANw/4wIu25OLJbo/s1600/Freud.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Yo desconfiaba de toda esa espuma superficial y gaseosa, pero no la rechazaba. Ahora sí, ahora creo en la psicología científica y en los avances de la medicina psiquiátrica, sobre todo en el terreno de las investigaciones farmacológicas, pero definitivamente no creo en el psicoanálisis. Años de lecturas y reflexión me llevaron a aceptar las opiniones de pensadores como Karl Popper, Mikkel Borch-Jacobsen y los argentinos José Sebrelli y Mario Bunge, entre otros, quienes con argumentos serios han refutado, por decirlo suavemente, las teorías freudianas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;En aquellos tiempos yo necesitaba superar algunos problemas que afectaban mi vida familiar y social, y el austero menú de la época ofrecía dos caminos: o hacerse hippie y fumar marihuana o acostarse en el diván de un psicoanalista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Me apuro a dejar sentado que el doctor Lega es una gran persona, un notable profesional de la psiquiatría, ahora retirado, muy reputado en aquellos tiempos por sus terapias grupales de psicodrama. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Comencé con sesiones individuales, en las que Ibrahím Lega, pragmático y abierto, alternaba el diván con la hipnosis, la sugestión y la inducción conductista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Pero mi caso no era muy severo, apenas una neurosis comportamental que no requería terapia individual. Después de unas cuantas sesiones en las que nos aburrimos él y yo, Lega me propuso integrarme a un grupo de siete pacientes que hacían psicodrama bajo su conducción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Acepté más por curiosidad intelectual que por necesidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;La primera sesión fue una fuente de descubrimientos y sobresaltos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuando Lega me presentó a los demás, percibí de entrada un clima de rechazo. Era esperable: siempre molesta a un grupo ya consolidado el ingreso de un nuevo paciente. Pero lo peor fue que me encontré con quién menos hubiera deseado, con Franco, el mismo que doce años atrás me había derrotado en la conquista amorosa de Nadia. Yo sabía que ella y Franco se habían casado, pero fue en el grupo donde me enteré que las cosas no andaban del todo bien en el matrimonio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Los dos nos sorprendimos desagradablemente, y era lógico. Compartíamos intimidades que tal vez iban a tener que ventilarse en algún momento. Además, yo me enteraría de los avatares de su matrimonio, y eso iba a ser comprensiblemente muy incómodo para él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;A los demás los vi como a caracoles que dejaban su carapacho en la sala de espera. Dos de los pacientes eran estudiantes de psicología: Silvina, una rubiecita joven, siempre vestida con vaqueros gastados y remeras de algodón, que tenía conflictos de identidad y problemas de relación con su familia y con otras personas, y Javier, un hombre de unos treinta y cinco años, cuya patología era la impotencia sexual. Su pareja lo había abandonado por esa contrariedad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Martha, una mujer de unos treinta y ocho años, empleada administrativa, que lidiaba con la culpa de haberse practicado un aborto muchos años atrás, y ahora que quería tener un hijo no podía embarazarse. Pero además, el esposo de ella había regresado una noche a su casa con tenues perfumes en la ropa. Parece que cuando Martha expuso ante el grupo esta sospecha, los demás no pudieron contener la risa, y desde entonces la llamaban “aromas del Cairo”, para enojo de la mujer que exigía que el “material” (así lo llamaba) que ella traía al grupo no fuera tomado en solfa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Ivana, una chica muy atractiva, de no más de veinte años que solía usar una provocativa minifalda tableada (más tarde supe que había padecido un abuso siendo adolescente), y Rómulo, un muchacho de similar edad, cuyos problemas psicológicos eran insignificantes: dificultades de concentración en los estudios y cosas así.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Por último, estaba Mauro, un comerciante de unos cuarenta años, casado y con tres hijos que tenía permanentes conflictos con su familia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Otra gran sorpresa fue que todos aquellos pacientes eran izquierdistas de variada gama ideológica, unos muy radicalizados y otros más moderados.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Todos tenían una ilusión adolescente: que el gobierno del doctor Cámpora, que había sido electo el 11 de marzo y que asumiría el 25 de mayo de ese año, se transformara en el camino para la soñada revolución social en la Argentina.&amp;nbsp; La excepción era Mauro, que tenía mucha plata y a quien los demás solían apodar en broma “chancho burgués”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Al doctor Lega se le ocurrió que yo me identificara políticamente ante aquellos revolucionarios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuando les dije que era liberal y que estaba militando en el partido Nueva Fuerza que había fundado el ingeniero Alsogaray, hubo un silencio profundo. El desencanto no pudo ser mayor. Podrían haber esperado que se uniera al grupo cualquier enfermo severo, un psicasténico, un psicópata, un pedófilo, pero jamás un loco de la derecha. De aquellos pacientes, el único que conocía mis convicciones políticas &amp;nbsp;(y debo reconocer que siempre las había respetado), era Franco, que en ese momento se limitó a sonreír divertido y a mirar el techo desde el piso en donde siempre se sentaba. Sabía lo que me esperaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Nunca le pregunté a Lega por qué me insertó en un grupo tan ideologizado donde era imposible que yo cayera ni simpático ni idealista ni buena persona. Eran tiempos en que se mataba a la gente por pensar diferente. Los Montoneros, el ERP y otros grupos insurgentes predicaban la lucha armada contra quienes defendían valores que contradijeran el catecismo socialista. Si no se estaba contra el imperialismo y a favor de la liberación nacional, se era el enemigo. La intolerancia reinante en el país contaminaba toda posible convivencia entre seres humanos con diferentes visiones de la vida y del mundo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;No obstante ese día no se habló de política. Los cuarenta y cinco minutos exactos e improrrogables de cada sesión se completaron apretadamente con la exposición de uno de los pacientes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Durante varias sesiones me limité a escuchar los problemas de los demás y a exponer, a veces, mis propios y comparativamente irrelevantes conflictos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Un día, apenas iniciada la sesión, Mauro, el chancho burgués, pidió la palabra y confesó compungido que había vuelto a engañar a su esposa con una de sus empleadas. Era la tercera vez que lo hacía desde que iba al grupo. Lo curioso es que, ni en esta ni en las ocasiones anteriores, la esposa, que no era una mujer celosa ni desconfiada, había tenido la menor sospecha del adulterio porque siempre habían sido relaciones casuales. Y Mauro, como le sucedía tras cartón de cada felonía, no pudiendo manejar el remordimiento se lo había confesado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;“Te volví a cagar”, le había dicho entre lágrimas. Era tan plañidera la catarsis de Mauro que comenzamos a debatir por qué el varón es tan propenso a caer en el adulterio circunstancial. Aquí los hombres y las mujeres se dividieron. Mientras los primeros decían que es muy difícil resistir la tentación cuando uno percibe que una mujer atractiva se le está insinuando, ellas sostenían que un hombre que ama y respeta a su pareja jamás puede tener excusa para serle infiel. Descubrí divertido que en materia de infidelidad conyugal no había diferencia entre izquierda y derecha, sólo había diferencias de género: los hombres la justificaban, las mujeres la condenaban. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Yo vi en la polémica una buena ocasión para hacer que aquellas mujeres izquierdistas simpatizaran conmigo, aunque me malquistara con los varones. Dije que yo pensaba como ellas, que si uno tiene convicciones no se deja seducir por nadie. Y aseveré enfáticamente que yo podía responder por mi conducta en cualquier circunstancia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Las mujeres me miraron serias y con cautela. Los hombres, con sonrisas burlonas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;El doctor Lega, ni corto ni perezoso, propone ese tema para el psicodrama. Me hace subir a una pequeña plataforma que simula un escenario, y elige a Ivana, la paciente de veinte años que ese día había llevado su pollerita tableada escocesa, para que intente seducirme. Todos verían cómo actuaba yo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Enciende dos reflectores que iluminan la plataforma y apaga las luces de la sala. Los “actores” nos sentamos en dos sillas, uno frente al otro, ella cruzada de piernas y yo haciendo esfuerzos para no mirárselas. Comenzamos a charlar entre nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Enrique ―inició la conversación la jovencita, un poco nerviosa―, tengo que hablar con vos…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Con todo gusto, Ivana, me encanta conversar con vos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―No sé como decírtelo. Hace tiempo que nos conocemos y yo llegué a quererte mucho…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Gracias, Ivana, yo también te quiero. Por algo hemos sido tan buenos amigos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Es que yo… no me siento tu amiga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―¿…?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Enrique, necesito decírtelo, estoy enamorada de vos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Ivana, ¿qué estás diciendo…?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Que te amo y quiero ser tu amante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;En este punto del diálogo nos quedamos mirándonos a los ojos en medio de un prolongado silencio. Entre los espectadores nadie se mueve. Yo mismo quedo envuelto en la magia de la escena y experimento cierta perturbación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Ivana ―le digo con gran dulzura tomándole las manos―, sos una chica hermosa e inteligente. Cualquier hombre se enamoraría fácilmente de vos. Me cuesta mucho decirte lo que debo decirte... Sabés que soy un hombre casado, que amo a mi esposa y que sería incapaz de hacerle una cosa así.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Enrique ―me interrumpe ella con bien actuada ansiedad―, ya lo sé, sos una persona honesta y por eso te respeto y te admiro. Pero algo me sucedió con vos, sólo quiero tenerte en mis brazos, entregarme a vos, porque no puedo dejar de pensar en vos, porque te sueño todas las noches, porque no hay otro hombre que me atraiga como me atraés vos…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Ivana…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―No, dejame decirte todo lo que siento. Quiero ser tu amante sin que abandones a tu esposa, quiero ser tu muñeca de placer, ella no tiene por qué enterarse. Haremos todo lo necesario para que nuestra aventura se conserve en el más hermético secreto. Tengo mis propios ingresos, no te voy a resultar cara. No me rechaces, Enrique, por favor, no podría vivir sin vos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;El silencio de la sala se hizo abrumador. Nadie respiraba. En la vida real resulta­ría muy difícil, si no imposible, resistir a una bella y joven mujer que se te regala de esa manera. Era una simulación y yo tenía el firme propósito de mostrar una conducta irreprochable. Así y todo comencé a caer en el embrujo de la escena. Por un momento sentí cierto impulso frenético que debió ser advertido por Lega que se movió con cierta inquietud y percibí que se preparaba para interrumpir el juego. El clima había alcanzado imprevistamente un realismo increíble. El amague del doctor Lega me trajo a la realidad rápidamente. Tenía que seguir el plan sin ninguna desviación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Ivana, querida. Por favor, escuchame, hablemos como personas adultas: si yo accediera a lo que me estás proponiendo seguramente se­ría, en lo inmediato, el hombre más feliz del mundo. Porque tener el amor y la pasión de una mujer como vos es la cosa más fantástica que a uno le puede pasar. Pero ¿cómo me verías si yo cediera a esa tentación? ¿Me seguirías respetando como lo has hecho hasta ahora? ¿Cómo me sentiría yo cuando volviera a mi casa y mirara a los ojos a la mujer que amo? Supongamos que logro engañarla, que ella no se entera de que yo estoy disfrutando del sexo y la ternura prohibida de una atractiva mujer. Podríamos decir, en principio, que quien no sabe, quien no se entera, tampoco sufre. Pero, ¿cómo me sentiría yo? ¿Por cuánto tiempo resistiría una doble vida sin despreciarme a mí mismo? Y vos, querida Ivana, que sos una mujer sin dobleces, que te enamoraste de mí sin que yo haya hecho voluntariamente nada para despertarte esos sentimientos, ¿cómo te sentirás cuando pienses que has obrado mal, que estás destruyendo a una familia? ¿Crees, sinceramente, que podría­mos vivir así?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Enrique ―dice Ivana retirando suavemente sus manos de las mías―, tenés razón. Todo lo que dijiste es cierto. Pero en lugar de aplacar mis sentimientos los has estimulado. Porque esa conducta tan íntegra me hace sentir aún más enamorada de vos, del hombre que admiro por su rectitud. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Y para mi sorpresa y la de todos, se inclina hacia mí y antes de que un Lega atento pueda reaccionar,&amp;nbsp; ¡me besa en la boca!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Bueno, suficiente ―dice Lega nervioso mientras enciende las luces―. Pueden bajar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Volvemos a nuestros asientos. Los demás aún no han reaccionado a la escena que presenciaron y permanecen inmóviles y en silencio. Ivana, pobrecita, se ha ruborizado y permanece con la vista baja.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Abrimos el debate ―dice Lega―, ¿qué opinan?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Martha fue la primera en opinar:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Yo creo que la conducta de Enrique ha sido excelente y eso demuestra que un hombre si quiere puede actuar correctamente ante un caso tan tentador y, me animaría a decir, tan irresistible como el que presenciamos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Yo también lo apoyo a Enrique ―dijo Silvina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Los hombres dieron la nota discordante:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Si yo llego a estar en la situación de Enrique saben cómo le bajaba la caña a Ivana ―comentó Franco a las carcajadas―. Y yo creo que él también lo habría hecho en la vida real. Fue sólo una actuación insincera, y perdoname, Enrique, pero te conozco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Yo también pienso que en una situación similar, ningún hombre actúa así&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―dijo Javier―. No lo acuso a Enrique de falso, no lo conozco, a lo mejor fue auténtico…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;El joven Rómulo, astutamente, ensayó un tibio apoyo de mi postura, aunque dijo que eso no era lo corriente en la vida real.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mauro que era el adúltero confeso se abstuvo de opinar, pero inocultablemente malhumorado masculló que yo era un hipócrita.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Nadie había hecho todavía la menor referencia a la conducta desconcertante de Ivana que, aún con todos aquellos argumentos éticos, me había besado improcedentemente. Lega finalmente le preguntó a Ivana que había permanecido callada, qué pensaba sobre lo que habíamos actuado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Me encantó la conducta de Enrique. Además su rechazo fue muy dulce, ninguna mujer podría sentirse ofendida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―¿Podés explicarnos por qué lo besaste? ―preguntó Franco secamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―No sé, fue instintivo, como si… quisiera premiar una conducta tan ejemplar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―¿Pero necesitabas besarlo en la boca?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Pido disculpas. Fue sin intención. Me dejé llevar por la representación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Bueno, por hoy terminamos ―dijo Lega.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;A la semana siguiente hubo un debate sobre los problemas de Javier, quien había vuelto a fracasar sexualmente y se lo veía muy deprimido. Lega improvisó una audaz representación con la actuación de aquél y de Silvina. Ambos se acostaron sobre la alfombra de la plataforma y simularon una conversación de alcoba entre dos amantes. No viene al caso que reproduzca aquí los pormenores del diálogo escénico. Simplemente diré que tuvo alto voltaje y que, como consecuencia de las frases de contenido erótico intercambiadas, Javier tuvo una erección. Debió reconocerlo ruborizado ante nuestras jocosas insinuaciones: durante la representación vimos que encogía disimuladamente una pierna. ¡Albricias! ¡Aleluya!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Un largo debate sobre las condiciones que necesita un hombre sensible o impresionable para tener un desempeño sexual normal. Las opiniones masculinas, basadas en las experiencias de cada cual, fueron esta vez coincidentes: entre la virilidad sexual, ostentada con naturalidad en un encuentro amoroso, y su extinción súbita, inesperada e irreversible, media a veces una palabra, un olor, un sutil agravio, un comentario inadecuado o una broma inocente pero inoportuna. Y ni que hablar de esos gestos demoledores, instintivos en algunas mujeres, como cuando en pleno juego amoroso le apartan a uno bruscamente la mano de donde ha intentado meterla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;El problema de Javier era su hipersensibilidad, su extrema impresionabilidad y su falta de confianza en sí mismo, y que para salir del atolladero necesitaba sin duda la ayuda de una mujer inteligente que lo estimulara y lo hiciera sentir relajado, como había logrado hacerlo Silvina en la representación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;En otra sesión se habló de la ingrata experiencia que había tenido Ivana a los dieciséis años. Se había enamorado de un tipo mucho mayor que ella con el que comenzó a salir. Un noche en la que los dos habían bailado y bebido estaba con su novio en el auto cuando&amp;nbsp;éste comenzó a propasarse a pesar de que habían convenido en que no tendrían relaciones sexuales por el momento para que ella estuviera segura de que quería iniciarse con él. Se resistió pero él la golpeó y la violó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Ivana comenzó a llorar cuando terminó el relato. Dijo que después de esa experiencia les tenía miedo a los hombres y que nunca pudo sentirse segura y confiada con ninguno. Lega propuso dejar para más adelante el tratamiento de este problema.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;En una de las sesiones se produjo el conflicto que me decidió a dejar el grupo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;No hicimos psicodrama ese día, sólo conversamos, y fue sobre un tema que venía­mos prudentemente postergando: la política.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Habló Franco, que en esa época militaba en un partido de izquierda moderada con tendencia nacionalista, y lo hicieron otros que tenían una situación personal muy próxima a los grupos subversivos de la época.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuando me tocó el turno expuse mis ideas con toda naturalidad. Dije que creía en la libertad individual, en los gobiernos limitados, en la estricta división de poderes y en el respeto de la propiedad privada y la libertad económica de todos los ciudadanos, sean pobres, de clase media o ricos. Que los pobres tenían derecho a dejar de serlo, y que los ricos tenían la obligación de competir en un mercado libre y exponerse a perderlo todo si tomaban decisiones empresariales equivocadas. Razoné unos cuantos minutos sobre las bondades del capitalismo competitivo y democrático y mencioné el libro de von Mises &lt;i&gt;El Socialismo&lt;/i&gt;, en el cual este pensador alemán demostró irrefutablemente la absoluta inviabilidad económica del socialismo marxista: “Si no existen precios formados en un mercado relativamente libre, una sociedad o un estado carecen de referencias para producir económicamente. Es científicamente imposible abastecer las más elementales necesidades de una población”, afirmé doctoralmente, disfrutando del desconcierto que mis palabras provocaban. Les recomendé la lectura de &lt;i&gt;Las Bases&lt;/i&gt; y del &lt;i&gt;Sistema rentístico&lt;/i&gt; de Juan Bautista Alberdi, y los informé de un hecho ignorado por los marxistas: la frustración que lo abatió a Carlos Marx cuando se publicó, en 1871, el libro &lt;i&gt;Principios de economía política&lt;/i&gt; del economista austríaco Carl Menger, quien descubrió y desarrolló la sorprendente &lt;i&gt;teo­ría subjetiva del valor.&lt;/i&gt; Esta teoría, ¡ya en 1871!, había aniquilado de un sablazo epistemológico la teoría del valor trabajo del pobre Marx, quien por ese motivo se negó a publicar en vida los volúmenes 2 y 3 de su obra &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Fue de mi parte un acto de herejía y de pedantería inconcebible. Yo estaba intelectualmente más preparado que ellos ―no digo que era más inteligente ni más culto,&amp;nbsp; sólo un poco menos ignorante que aquellos universitarios inmaduros―, y tuve en ese momento la impresión de que si mis compañeros de grupo hubieran descuidado un poco sus prejuiciosas defensas hasta podría haberlos convencido de su error al abrazar pasionalmente una ideología insostenible y condenada al fracaso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Estaban todos indignados. No podían discutir mis argumentos. Los agarré flojos de papeles en sus habilidades para la polémica seria, sa­bían que no podrían ganarme nunca una discusión académica sobre la ciencia económica. Y eso los exasperó más que si hubieran podido revolcarme con los lugares comunes del marxismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Se hizo un silencio cargado de exasperación. Lega pidió que dijeran lo que pensaban sobre mis ideas. (Me pareció que él también estaba un poco molesto conmigo, y que tal vez le hubiera gustado que alguien del grupo me replicara con argumentos sólidos, pero ante mi exposición cargada de silogismos y citas bibliográficas, nadie se sintió preparado para refutarme).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Franco, que, como dije antes, militaba en un partido de izquierda moderada, dijo que no compartía mis convicciones pero que siempre las había respetado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Javier utilizó la chicana de afirmar que yo estaba adoctrinado por la sinarquía internacional y que repetía conceptos hábilmente elaborados para sostener la “superestructura” de explotación del hombre por el hombre. Dijo que le daba lástima que yo no advirtiera que estaba siendo utilizado por los poderosos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Martha dijo que no se interesaba mucho por la política pero que le costaba entender que alguien defendiera el capitalismo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mauro, como era apolítico, se limitó a encogerse de hombros. Comentó con un cinismo que quiso ser gracioso pero que resultó patético, que a él sólo le interesaba ganar dinero, y que ese objetivo se po­día alcanzar bajo cualquier régimen o sistema político, de izquierda o de derecha, totalitario o democrático.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Ivana tampoco habló, pero era evidente que no le gustaba lo que había escuchado de mis labios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Finalmente habló Silvina. Me miró con una dulce sonrisa y unos ojos verdes que de ninguna manera traslucían la menor intolerancia y dijo con toda calma:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Enrique, que haya en la Argentina personas que piensen como voz es para que todos estemos muy preocupados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―¿Por qué? ―me defendí yo―. Podemos tener distintas ideas y convivir democráticamente…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Es que… ¿sabés qué pasa, Enriquito?, &amp;nbsp;eso que vos llamás “ideas” hacen mucho daño. El hambre y las desigualdades sociales son causadas por tipos que piensan y actúan como vos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Creo que estás equivocada ―le contesté―, en un orden social abierto donde se produce mucha riqueza la pobreza tiende a desaparecer.&amp;nbsp; Creo que la miseria es causada por las ideas izquierdistas que, al fin y al cabo, vienen dominando la cultura mundial desde hace ya un siglo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Mirá Enrique ―continuó Silvina que no había cambiado su tono de voz suave y melindroso―, a las personas como vos habría que matarlas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Profundo silencio. Esas palabras dichas con ojos tiernos me golpearon; quedé descolocado. Han pasado décadas, y yo todavía no he superado la impresión que me produjo esa feroz embestida. ¡Era una estudiante de psicología a punto de recibirse! El silencio se prolongó desgarradoramente para mí, porque nadie, ni siquiera el doctor Lega, llamó a esa joven a la cordura y a la tolerancia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Viendo que nadie reaccionaba, fingí que no había tomado en serio el exabrupto de Silvina y le pregunté, parafraseando a Voltaire:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Decime, Silvina, si vos estuvieras en el poder, ¿no estarías dispuesta a dar tu vida por defender mi derecho a pensar como pienso?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Su respuesta fue inmediata, sin la menor vacilación, pronunciada con la misma sonrisa e idéntica dulzura, sólo que esta vez vi en sus ojos una determinación escalofriante:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;―Si yo estuviera en el poder… te haría fusilar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;No supe que contestar a este contundente “argumento”. Los demás se rieron.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;No parecieron advertir la monstruosidad que acababa de pronunciar una joven culta y de buena familia en momentos políticos tan preocupantes, cuando los Montoneros estaban secuestrando y matando gente y el gobierno de Cámpora se preparaba para asumir con la promesa de instaurar una patria socialista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Nadie dijo una palabra para desaprobar la violencia dialéctica de Silvina, nadie habló del pluralismo ni de la libertad de conciencia. Era evidente que para todos aquellos neuróticos mis ideas representaban una amenaza pública temible. Sin saberlo, yo estaba viendo el huevo de la serpiente, porque al año siguiente de aquella sesión los Montoneros mataron a tres civiles por el sólo hecho de pensar diferente de ellos: Arturo Mor Roig, José Ignacio Rucci y David Kraiselburd.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Decidí inteligentemente que no podía continuar en ese grupo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Fui a una sesión más. En ella se habló de los problemas de dos de los pacientes. Llamativamente ese día Silvina intercambió conmigo amigables palabras, como si no hubiera pasado nada. Cuando la sesión estaba llegando al final pedí la palabra y les comuniqué provocativamente que “me había dado de alta a mí mismo” y por lo tanto esa había sido mi última sesión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Vi contrariedad en todos los rostros. Los pacientes psicológicos suelen desarrollar una dependencia de la terapia, a veces durante años, sin la cual les resulta muy difícil afrontar la vida de todos los días. Si alguien declara no necesitar más ese andador, genera en los otros pacientes una suerte de envidia rencorosa, y eso yo lo sabía. Fue mi pequeña venganza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuando se hizo la hora, les di la mano fríamente a todos a medida que se fueron retirando. Mientras los imaginaba colocándose sus carapachos en la sala de esperas para volver a sumergirse en su húmeda y nocturna realidad, yo me quedé un poco más para pagarle a un Lega algo compungido las sesiones que le debía. Yo presumía con mucho desencanto &amp;nbsp;(aunque posiblemente me equivoque en mi percepción) que él también creía, en ese especial momento histórico de la Argentina, que personas como yo éramos peligrosas, una piedra en el zapato para los sueños revolucionarias de aquellos tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Cuando el ascensor llegó a la planta baja me llevé la última sorpresa de aquel ciclo cargado de imprevistos y desencuentros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TNh-E9X3YdI/AAAAAAAAANw/4wIu25OLJbo/s1600/Freud.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Ella no se había ido, me estaba esperando en el palier.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se prohibe su reproducción por cualquier medio. Derechos reservados) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-4423526529857550380?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4423526529857550380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/4423526529857550380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/11/psicodrama-capitulo-15-de-mi-novela.html' title='Capítulo 15 de mi novela de autoficción &quot;Marplateros&quot;:'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TNh-E9X3YdI/AAAAAAAAANw/4wIu25OLJbo/s72-c/Freud.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-1109270093715525756</id><published>2010-10-30T15:46:00.000-07:00</published><updated>2010-11-08T14:30:57.302-08:00</updated><title type='text'>A KIRCHNER LO MATÓ EL MIEDO</title><content type='html'>&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TMyexLSwbFI/AAAAAAAAANs/VHRvSNgL0Ec/s1600/funeral+kirchner.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="135" src="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TMyexLSwbFI/AAAAAAAAANs/VHRvSNgL0Ec/s200/funeral+kirchner.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;as personalidades como Néstor Kirchner no se enferman por la acción, las peleas, las intrigas, las crispaciones cotidianas y la hiperactividad. Al contrario, disfrutan cuando humillan y someten a los demás, aplastan a sus enemigos y consiguen sus objetivos. Lo que los enferma es el fracaso, la caída, la derrota inesperada, la debilidad del poder, el morder el polvo una y otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Mientras Néstor Kirchner logró materializar sus ambiciones, someter a la incondicionalidad a sus adláteres y atropellar con éxito a sus adversarios y enemigos, vendió salud, fue feliz y se notaba que disfrutaba de su posición dominante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Obligó al comandante del Ejercito a descolgar un cuadro, echó al obispo castrense sin consultar al Papa, mandó a encarcelar a cientos de oficiales sin derecho al arresto domiciliario por edad avanzada o enfermedad, aumentó una y otra vez las jubilaciones mínimas mientras postergaba arbitraria e injustamente las escalas superiores, sometió a gobernadores e intendentes, transformó en poderosas empresarias a las madres de Plaza de Mayo y entregó las calles a piqueteros y movimientos sociales subvencionados con dinero público. Pero por sobre todo supo multiplicar milagrosamente su propia fortuna personal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Todo le salía bien. Hasta el extremo de idear una manera de burlar la Constitución poniendo a su esposa como sucesora para poder ocupar varios turnos presidenciales mediante esa alternancia artificial. No tuvo escrúpulos al ordenar la adulteración de las estadísticas del INDEC, no tuvo freno al meter la mano en las reservas del Banco Central, ni al manotear los recursos de la Anses ni al provocar una inflación que empobrece día a día a los pobres y arrastra a muchos a la indigencia. Hizo lo que se le dio la gana. Con nosotros, con la Economía y con el prestigio internacional de la Argentina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero un día las cosas comenzaron a salirle mal. El primer aviso fue aquella inesperada manifestación masiva convocada por Juan Carlos Blumberg contra la inseguridad de la que ni él ni su esposa jamás se preocuparon. Después vino la valiente resistencia de los ruralistas contra el intento de saquearlos con las retenciones, los cacerolazos en los centros urbanos, el rechazo popular al discurso enervante que planteaba el conflicto permanente y repudiaba el diálogo negociador, y, finalmente, el demoledor voto no positivo del vicepresidente Cobos, una verdadera catástrofe. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Y a partir de ese traspié, una catarata de fiascos y frustraciones: el enfrentamiento con la Iglesia, que le costó el alejamiento de &amp;nbsp;vastos sectores católicos; el conflicto con Uruguay, que terminó con una sentencia internacional contraria a la Argentina; la derrota electoral de 2009 con el oprobio de las candidaturas testimoniales; la valija venezolana, las denuncias de Graciela Ocaña sobre la mafia de los medicamentos (mafia tolerada por el gobierno, y que financió la campaña de Cristina, por eso se tuvo que ir la ministra), la guerra contra el periodismo independiente que publicaba tapas, investigaciones, denuncias y opiniones que disgustaban al matrimonio, guerra que epilogó con el papelón increíble de la falsa denuncia contra la empresa Papel Prensa, y por último, la frustrada arremetida contra la Justicia “delivery”, los jueces “cautelares” y la Corte Suprema de Justicia (que había sido nombrada “para otra cosa”, según reconoció el Secretario Legal y Técnico de la presidencia), Corte Suprema cuyos dignos y probos ministros, a pesar de los insultos, las presiones y las amenazas, fallaron como tenían que fallar en tres causas fundamentales (tres puñaladas para el corazón sensible de Néstor): la extradición del terrorista chileno Apablaza, la reposición del procurador echado por Kirchner en Santa Cruz y la confirmación de la suspensión del artículo de “desinversión” de la Ley de Medios (hecho a medida para fulminar a Clarín) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;A todo esto, las encuestas alambicadas de los analistas más complacientes le daban una caída libre en la intención de voto de la gente, le advertían la virtual imposibilidad de llegar al 40% en la primera vuelta en un proceso considerado irreversible, y por lo tanto la imposibilidad de la reelección de Cristina o la elección de Néstor en el 2011. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Scioli, oportunista y ventajero (pero no cobarde), lo culpó solapadamente de la inseguridad en la provincia haciendo trascender que tenía las manos atadas. “¿Quién le ata las manos, gobernador?”, bramó Kirchner fuera de sí en una tribuna mirándolo a Scioli con la cara contraída por el descontrol y la furia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Y esa afrenta le permitió al “sangre de horchata” dar señales de vaporosa independencia, poner condiciones a su asistencia al último acto en Santa Cruz y hasta admitir públicamente que podría ser candidato a presidente. Varios intendentes se soliviantaron y algunos gobernadores se atrevieron a hablar “del futuro del Justicialismo” nada menos que con &amp;nbsp;Duhalde. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ahí Kirchner tuvo su anteúltimo episodio vascular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Se produjo el asesinato del joven militante del PO, y cuando el gobierno intentó tirarle el muerto a Duhalde apareció en los odiados diarios la foto del presunto asesino abrazado con los ministros Boudou y Sileone, en una peña exclusiva y rigurosamente kirchnerista. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Pero mientras estas atroces derrotas se producían y debilitaban su menguante poder, los jueces federales movían parsimoniosamente los expedientes de incontables denuncias de corrupción que acorralan a los más cercanos colaboradores de los Kirchner. Néstor sabía que cuando ya no estuviera en el poder tendría que afrontar serias consecuencias penales. No sólo él, también su esposa y posiblemente su hijo, que es el administrador de la fortuna familiar y como tal debe de saber mucho sobre el arte de comprar terrenos fiscales baratos y venderlos caros. El horizonte se le puso muy negro, no tenía escapatoria. Por eso fantaseó con presentarse como candidato a gobernador por Santa Cruz, y dicen (esto no está probado aún) que había comenzado a urdir como última escapatoria un pacto de impunidad con Scioli a cambio de designarlo su heredero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Cuando el ex presidente llegó a Calafate, ya se estaba muriendo. Su poder sin límites, sus proyectos hegemónicos, su “revolución” social, su “modelo” económico de acumulación y "distribución del ingreso", su capitalismo de amigos disfrazado de Justicia Social, todo, absolutamente todo, se estaba derrumbando. Hasta la composición del Consejo de la Magistratura, que utilizó como amenaza contra algunos jueces vulnerables, cambiaría próximamente dejándolo sin el temible poder de veto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Ya estaba muriendo, pero le faltaba el tiro de gracia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt;Y se lo dio Moyano.&lt;/b&gt; El día anterior a su fallecimiento el camionero, exaltado porque también se sabe en peligro, habló telefónicamente con Kirchner por lo menos tres veces y le recriminó en duros términos haberle vaciado la reunión del Consejo Justicialista de la Provincia, a la que pegaron el faltazo los principales dirigentes aparentemente por orden de Kirchner. Claro, Kirchner también comprobó que Moyano era otro de sus terribles fracasos e intentaba esmerilarlo antes de que levantara demasiado vuelo. Pero ya era tarde.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Los que le colgaron este sambenito a Moyano (que le va a resultar difícil quitarse) aseguran que la discusión fue feroz: Moyano lo amenazó, le recordó que él era el dueño de la calle y que ya estaba harto de soportar sus maniobras arteras y su autoritarismo. A la mañana siguiente Kirchner estaba muerto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;No murió por patriota ni por ser un gladiador que dio su vida por sus ideales en beneficio del pueblo argentino. No fue un mártir, que prefirió la muerte antes que renunciar a sus convicciones, aunque mucha gente, en el marco de la necrofilia argentina, hoy así lo crea. Fue un ambicioso desmesurado de poder y de dinero, un político sin escrúpulos, sin ética, sin remordimientos, que usó la política y el poder en su propio beneficio. Y como suele ocurrir con todas las personas como él, que además están solas y aisladas porque desconfían hasta de sus sombras y no aceptan consejos ni opiniones que contradigan sus caprichos y sus locuras, un día la torre que edificó se le empezó a venir abajo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;Cuando Néstor tuvo la certeza de que el piso se le abría bajo sus pies y los de su familia, su corazón no lo soportó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;En síntesis: a Kirchner lo enfermó la seguidilla de fracasos sin retorno, y lo mató el miedo a las consecuencias penales que lo estaban acechando. Y fue Hugo Moyano quien tuvo el dudoso honor de darle el tiro de gracia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Se permite su reproducción)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-1109270093715525756?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1109270093715525756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1109270093715525756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/10/kirchner-lo-mato-el-miedo-y-moyano-le.html' title='A KIRCHNER LO MATÓ EL MIEDO'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TMyexLSwbFI/AAAAAAAAANs/VHRvSNgL0Ec/s72-c/funeral+kirchner.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-299952174797551231</id><published>2010-10-07T07:45:00.000-07:00</published><updated>2010-10-07T13:44:03.174-07:00</updated><title type='text'>VARGAS LLOSA: UN PREMIO QUE HONRA A LA ACADEMIA SUECA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s1600/Vargas+Llosa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message"&gt;&lt;b&gt;A&lt;/b&gt; veces la Academia Sueca ha  sido injusta en sus decisiones. Lo fue cuando le negó el prestigioso  premio por meras razones políticas a nuestro compatriora Jorge Luis Borges. No lo ha  sido esta vez: Mario Vargas Llosa es, sin el menor lugar a dudas, el  más grande escritor viviente de &lt;span class="text_exposed_show"&gt;las  letras españolas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;No importa que sea de centro derecha o que tenga ideas  liberales (lo cual me complace a mí y no a otros), no importa que no sea creyente o que incluso esté a  favor del aborto (lo cual complace a otros y no a mí). Importa que es un gran artista, un colosal creador,  como lo es &lt;b&gt;Gabriel García Márquez&lt;/b&gt; y como lo fue &lt;b&gt;Pablo Neruda&lt;/b&gt; (ambos en veredas  ideológicas opuestas). Al fin y al cabo la política es una  superficialidad en la que todos nos equivocamos. Este vez el premio no  fue a un desconocido (o a un "nuevo valor de las letras", como solía  ironizar Borges), &lt;b&gt;esta vez fue a un talentoso y genial inventor de  historias, un novelista que ha incorporado cosas valiosas a este  Universo para que la realidad sea un poco menos árida y decepcionante.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;La Academia sueca tiene una larga tradición de errores y omisiones en el otorgamiento de este importante y consagratorio galardón. Le dio el premio a desconocidos que ni antes ni después existieron en el mundo de la literatura, como la norteamericana Pearl Buck, en 1938, o el húngaro Imre Kertesz, en 2002. En cambio incurrió en groseras omisiones al no premiar a escritores talentosos reconocidos mundialmente como lo fueron León Tolstoy, Marcel Proust, James Joyce, Franz Kafka, Andre Malraux, Carlos Fuentes y el ya nombrado Jorge Luis Borges.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Siempre se dijo, y con razón, que el único perjudicado con esas exclusiones incomprensibles era el Premio Nobel mismo, debido a que la Academia sueca actuaba muchas veces con sentido de oportunidad política antes que evaluatorio de la obra y el talento del artista. El caso de Borges es el más conocido porque él mismo lo relató: tenía que viajar a Chile y se comentaba que Pinochet quería saludarlo. El secretario de la Academia Sueca lo llamó por teléfono para advertirle que si se entrevistaba con Pinochet diera por perdida su oportunidad de ganar el Premio Nobel. Naturalmente Borges no era hombre de dejarse intimidar por una amenaza tan burda y cumplió su compromiso con el hermano país donde no pudo evitar encontrarse con el dictador chileno que lo admiraba. Esto selló su suerte en el mundo Nobel, pero lo transformó en el gran ausente de ese Olimpo, supuestamente destinado a los grandes escritores del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Lo criticable de la Academia Sueca no es su oposición a las tiranías (eso es absolutamente encomiable) sino que esa postura se limitara a los regímenes de derecha, porque no fue impedimento para premiar a García Márquez, que era amigo y asiduo huesped de Fidel Castro, o a Pablo Neruda y a José Saramago, que fueron confesos admiradores de la era satalinista soviética cuyos crímenes jamás denunciaron.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Haberle dado este año el Premio Nobel a un hombre de derecha, aunque indubitablemente comprometido con la libertad y los derechos humanos, y decididamente enemigo de todas las dictaduras, sean de derecha o de izquierda, un escritor que debió recibir ese galardón veinte años atrás y que luego de tan injusta postergación fue finalmente reconocido (tal vez por el temor de la Academia de que ocurriera lo mismo que con Borges y se muriera en plena gloria literaria mundial sin recibir el premio); habérselo dado por fín, hay que reconocerlo, honra a la Academia sueca. Casi parecería que los miembros de la Academia decidieron despojarse de sus prejuicios, olvidarse de sus preferencias políticas, y, tal vez tapándose la nariz... "darse" el premio a sí mismos, porque esta vez serán felicitados y no recibirán críticas del mundo de la cultura.&amp;nbsp; Porque de una cosa podemos estar seguros: nadie va a cuestionar esta decisión, nadie va a salir a buscar corriendo por las librerías algún libro del nuevo Premio Nobel que nadie conoce y nadie leyó jamás.Toda persona culta tiene en su biblioteca &lt;i&gt;La ciudad y los perros, Conversaciones en la catedral, La tía Julia y el escribidor, La señorita de Tacna, Elogio de la madrastra &lt;/i&gt;y&lt;i&gt; Pantaleón&lt;/i&gt; &lt;i&gt;y las visitadortas&lt;/i&gt;, como mínimo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Ahora esperemos que los académicos se acuerden de otro gran escritor hispanoamericano también injustamente postergado: el mexicano &lt;b&gt;Carlos Fuentes&lt;/b&gt;, autor de más de veinte novelas que ocupan un lugar privilegiado en la gran literatura de la lengua española. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-indent: 19.85pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;Felicitaciones, Mario Vargas LLosa, felicitaciones, hermanos peruanos y... ¡Felicitaciones miembros de la Academia Sueca por haber despertado de su largo sueño de injusticias y politiquería!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="color: black; font-family: Verdana,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message"&gt;&lt;span class="text_exposed_show"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-299952174797551231?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/299952174797551231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/299952174797551231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/10/vargas-llosa-un-premio-que-honra-la.html' title='VARGAS LLOSA: UN PREMIO QUE HONRA A LA ACADEMIA SUECA'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TK3c6-srFKI/AAAAAAAAANo/lZDHaIbhzkU/s72-c/Vargas+Llosa.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-3782357797122664321</id><published>2010-07-29T16:22:00.000-07:00</published><updated>2010-11-13T16:05:14.955-08:00</updated><title type='text'>MÁS MÚSICA A TRAVÉS DEL ESPACIO Y GRACIAS A LA TECNOLOGÍA</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Este es un nuevo video que realizamos el violinista español y yo a través de la distancia y en distinto tiempo gracias a la tecnología: él en &lt;b&gt;Madrid&lt;/b&gt; y yo en &lt;b&gt;Mar del Plata&lt;/b&gt;. Dos continentes, dos emisferios, una partitura que él me remite por mail, un video de piano que yo le hago llegar a través de You Tube y la parte de violín que se ensambla posteriormente en el otro extremo del Océano Atlántico. Observarán que yo estoy abrigado, porque aquí estamos en el más crudo invierno, y Félix, en remera veraniega.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Esta vez ejecutamos un hermoso lieder de Franz Schubert: &lt;i&gt;&lt;b&gt;"Serenata".&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=CJqj5RUeqhE"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-3782357797122664321?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3782357797122664321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/3782357797122664321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/07/mas-musica-traves-del-espacio-y-gracias.html' title='MÁS MÚSICA A TRAVÉS DEL ESPACIO Y GRACIAS A LA TECNOLOGÍA'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-1444383784644352006</id><published>2010-07-17T15:23:00.000-07:00</published><updated>2010-07-17T15:23:20.354-07:00</updated><title type='text'>Otro capítulo de mi novela MARPLATEROS</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b style="color: #990000; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;CARNE COCIDA&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:Wingdings;	panose-1:5 0 0 0 0 0 0 0 0 0;	mso-font-charset:2;	mso-generic-font-family:auto;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:0 268435456 0 0 -2147483648 0;}@font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}@font-face	{font-family:Tahoma;	panose-1:2 11 6 4 3 5 4 4 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:1627400839 -2147483648 8 0 66047 0;}@font-face	{font-family:Verdana;	panose-1:2 11 6 4 3 5 4 4 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:536871559 0 0 0 415 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}h5	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-link:"Título 5 Car";	mso-style-next:Normal;	margin-top:6.0pt;	margin-right:0cm;	margin-bottom:6.0pt;	margin-left:0cm;	mso-pagination:widow-orphan;	page-break-after:avoid;	mso-outline-level:5;	font-size:16.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Verdana","sans-serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;	font-weight:normal;}p.MsoCommentText, li.MsoCommentText, div.MsoCommentText	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-link:"Texto comentario Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}p.MsoHeader, li.MsoHeader, div.MsoHeader	{mso-style-priority:99;	mso-style-link:"Encabezado Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter	{mso-style-priority:99;	mso-style-link:"Pie de página Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}span.MsoCommentReference	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-ansi-font-size:8.0pt;	mso-bidi-font-size:8.0pt;}p.MsoBodyText, li.MsoBodyText, div.MsoBodyText	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-link:"Texto independiente Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:14.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;}p.MsoBodyTextIndent, li.MsoBodyTextIndent, div.MsoBodyTextIndent	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-link:"Sangría de texto normal Car";	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:4.0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:14.2pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;	font-style:italic;	mso-bidi-font-style:normal;}em	{mso-style-priority:20;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	font-weight:bold;	font-style:normal;}p.MsoCommentSubject, li.MsoCommentSubject, div.MsoCommentSubject	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-parent:"Texto comentario";	mso-style-link:"Asunto del comentario Car";	mso-style-next:"Texto comentario";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;	font-weight:bold;}p.MsoAcetate, li.MsoAcetate, div.MsoAcetate	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-link:"Texto de globo Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:8.0pt;	font-family:"Tahoma","sans-serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}span.MsoPlaceholderText	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	color:gray;}p.MsoListParagraph, li.MsoListParagraph, div.MsoListParagraph	{mso-style-priority:34;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:36.0pt;	margin-bottom:.0001pt;	mso-add-space:auto;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}p.MsoListParagraphCxSpFirst, li.MsoListParagraphCxSpFirst, div.MsoListParagraphCxSpFirst	{mso-style-priority:34;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-type:export-only;	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:36.0pt;	margin-bottom:.0001pt;	mso-add-space:auto;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}p.MsoListParagraphCxSpMiddle, li.MsoListParagraphCxSpMiddle, div.MsoListParagraphCxSpMiddle	{mso-style-priority:34;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-type:export-only;	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:36.0pt;	margin-bottom:.0001pt;	mso-add-space:auto;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}p.MsoListParagraphCxSpLast, li.MsoListParagraphCxSpLast, div.MsoListParagraphCxSpLast	{mso-style-priority:34;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-type:export-only;	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:36.0pt;	margin-bottom:.0001pt;	mso-add-space:auto;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}span.Ttulo5Car	{mso-style-name:"Título 5 Car";	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Título 5";	mso-ansi-font-size:16.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Verdana","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Verdana;	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-hansi-font-family:Verdana;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:ES;}span.EncabezadoCar	{mso-style-name:"Encabezado Car";	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:Encabezado;	mso-ansi-language:ES-AR;}span.PiedepginaCar	{mso-style-name:"Pie de página Car";	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Pie de página";	mso-ansi-language:ES-AR;}span.TextodegloboCar	{mso-style-name:"Texto de globo Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Texto de globo";	mso-ansi-font-size:8.0pt;	mso-bidi-font-size:8.0pt;	font-family:"Tahoma","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Tahoma;	mso-hansi-font-family:Tahoma;	mso-bidi-font-family:Tahoma;	mso-ansi-language:ES-AR;}span.TextocomentarioCar	{mso-style-name:"Texto comentario Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Texto comentario";	mso-ansi-font-size:10.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	mso-ansi-language:ES-AR;}span.AsuntodelcomentarioCar	{mso-style-name:"Asunto del comentario Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-priority:99;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-parent:"Texto comentario Car";	mso-style-link:"Asunto del comentario";	mso-ansi-font-size:10.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	mso-ansi-language:ES-AR;	font-weight:bold;}span.SangradetextonormalCar	{mso-style-name:"Sangría de texto normal Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Sangría de texto normal";	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:ES;	font-style:italic;	mso-bidi-font-style:normal;}span.TextoindependienteCar	{mso-style-name:"Texto independiente Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Texto independiente";	mso-ansi-font-size:14.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:ES;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	font-size:12.0pt;	mso-ansi-font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:12.0pt;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;} /* List Definitions */ @list l0	{mso-list-id:347566918;	mso-list-type:hybrid;	mso-list-template-ids:210398616 201981967 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979;}@list l0:level1	{mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	text-indent:-18.0pt;}@list l0:level2	{mso-level-number-format:alpha-lower;	mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	text-indent:-18.0pt;}@list l1	{mso-list-id:442575663;	mso-list-type:hybrid;	mso-list-template-ids:-916454126 201981953 201981955 201981957 201981953 201981955 201981957 201981953 201981955 201981957;}@list l1:level1	{mso-level-number-format:bullet;	mso-level-text:;	mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	margin-left:53.0pt;	text-indent:-18.0pt;	font-family:Symbol;}@list l2	{mso-list-id:715391096;	mso-list-type:hybrid;	mso-list-template-ids:787784864 -475901908 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979;}@list l2:level1	{mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	margin-left:35.0pt;	text-indent:-18.0pt;}@list l3	{mso-list-id:1236862990;	mso-list-type:hybrid;	mso-list-template-ids:-837276572 201981953 201981955 201981957 201981953 201981955 201981957 201981953 201981955 201981957;}@list l3:level1	{mso-level-number-format:bullet;	mso-level-text:;	mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	margin-left:53.0pt;	text-indent:-18.0pt;	font-family:Symbol;}ol	{margin-bottom:0cm;}ul	{margin-bottom:0cm;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Lo que vi pudo haber sido una alucinación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Me sucedió en el frigorífico Santa Elena, en la sección de carne cocida para exportación a Estados Unidos conocida como ANUSA (Antropología naturista para los Estados Unidos), el único lugar prohibido de la planta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Mi trabajo en el frigorífico consistía en pesar en una báscula los camiones jaula que llegaban con hacienda para la faena, y luego, ya vacíos, vol­verlos a pesar para determinar los kilos vivos descargados en los corrales. Estábamos en 1973 y acababa de asumir la fórmula triunfante Cámpora-Solano Lima al grito de “¡Cámpora al gobierno, Perón al poder!”. Tiempos difíciles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Yo solía recorrer todas las instalaciones por razones de trabajo, a veces para guiar a visitantes extranjeros a quienes debía explicar el proceso de faenado que se realizaba de noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;En ese deambular diario veía trabajar a los carniceros de la sección desposte general, en el sector donde se preparaban los cortes para exportación, pero no conocía el interior de ANUSA. Allí despostaban las medias reses de toro, cuya carne fibrosa se cocía al vapor, se la preparaba con aderezos, adobos y caldos de fórmula secreta, se la enlataba y se la exportaba íntegramente a los Estados Unidos. Todo el proceso se completaba entre esas cuatro celosas paredes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;El encargado de ANUSA era el señor Julián Arangúren, el único que poseía la fórmula para la elaboración de este alimento proteico según el gusto y las exigencias de ciertos consumidores norteamericanos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Nos hicimos muy amigos porque teníamos similares ideas políticas. Había nacido y estudiado en Mar del Plata, pero estuvo muchos años trabajando en Miami. Se murmuraba que era o había sido agente de la CIA, aunque esas eran habladurías de corraleros y estibadores envidiosos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Este experto no era empleado del frigorífico sino de la empresa norteamericana que compraba toda la producción de carne cocida. Una cláusula del contrato imponía esa supervisión personalizada que debía ser independiente de las autoridades del frigorífico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Él me explicó que las carnes termoprocesadas sur­gieron a raíz de las barreras sanitarias que los Estados Unidos habían levantado por la aftosa. Tras el encuentro de los presidentes Frondizi y Kennedy en 1961, y luego de que estudios técnicos bilaterales demostraron que la carne cocida a más de 80 grados centígrados no tenía ningún riesgo sanitario, se le abrió a la Argentina ese importante mercado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Con su casco y su guardapolvos siempre blanquísimos, el señor Arangúren revisaba y controlaba todos y cada uno de los pasos de la preparación y enlatado del producto. Trabajaban con él unas veinte personas que pertenecían a la planta del frigorífico, pero que estaban bajo sus órdenes directas, afectadas exclusivamente a ese contrato de exportación que era el negocio más rentable que tenía la empresa marplatense.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;El producto envasado con el logo del Frigorífico Santa Elena se embarcaba de inmediato y no quedaba ni una lata para consumo local. (Una sola vez, y como excepción, el señor Arangúren me dio a probar en un platito un poco de esa carne cocida. Ah, que producto exquisito, tierno, de sabor homogéneo y aroma embriagante. Una verdadera &lt;i&gt;delicatesen&lt;/i&gt;). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pero volvamos a la misteriosa A­NUSA. Cuando yo necesitaba ha­blar con el señor Arangúren debía tocar un timbre y esperar que alguien desde el interior abriera la media puerta superior. Entonces lo veía al señor Aranguren en su pequeña oficina de mamparas vidriadas. Desde allí me hacía señas para que lo esperara afuera. Nos encontrábamos en la playa externa del frigorífico donde yo le hacía saber el motivo de mi requerimiento, habitualmente razones burocráticas aduaneras o referidas al transporte del producto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Él, en cambio, solía visitarme muy asiduamente en la cabina de la báscula donde yo permanecía la mayor parte del tiempo pesando camiones y llenando unas interminables planillas de estadísticas que exi­gía la Junta Nacional de Carnes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Era un hombre afable, de estatura más bien baja, buen conversador y muy culto. Nunca hablaba de su trabajo en ANUSA. Lo más que me dijo fue que se trataba de una organización de medicina oncológica alternativa, una especie de homeopatía vanguardista que había logrado grandes progresos en el tratamiento del cáncer mediante regímenes alimentarios especiales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Hablábamos en cambio de política. Los dos simpatizábamos con las ideas alberdianas de libertad económica y división de poderes y, lógicamente, estábamos preocupados por los montoneros que rodeaban al presidente Cámpora. Nos indignaba que en Mar del Plata estos insurgentes casi adolescentes hubieran tomado los dos hospitales públicos y la por entonces estatal Radio Atlántica, donde montaban guardias intimidatorias con metralletas en mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Precisamente, en el frigorífico trabajaba como comprador de ha­cien­da el ex capitán Pereyra Vellado, que, según se decía, aunque yo nunca lo creí, era el instructor militar de la Organización Montoneros en Mar del Plata.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;Él y yo pertenecíamos al mismo departa­mento y compartíamos la oficina principal. Si bien él salía al campo a seleccionar y comprar ha­cie­n­da para la em­presa, pasaba horas en esa oficina consultando precios por teléfono y acordando entrevistas con los ganaderos; y por esa simple proximidad laboral se había creado entre nosotros una cierta amistad. Nos atraíamos como se atraen los polos opuestos, cautivados por el solo hecho de estar cada uno en las antípodas ideológicas del otro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Era un hombre muy egocéntrico, de carácter fuerte, autoritario, con ideas izquierdistas extremas y certezas inconmovibles sobre la manera y forma en que había que arreglar el mundo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pero siempre se mostró respetuoso de mis divergencias. Recuerdo que yo intentaba, como mero ejercicio dialéctico, hacerle entender mis convicciones a favor del “podrido” mundo capitalista. Pereyra Vellado enro­jecía, se insertaba el casete de todo buen marxista-leninista que lleva, por añadidura, el contrapeso de ser también peronista y de “la Tendencia” (supuestamente, porque él nunca lo dijo), y me largaba su perorata: que la clase dominante, que la oligarquía terrateniente, que la sinarquía internacional, que el imperia­lismo yanqui, que la liberación nacional. Había que bancarse esa retahí­la de lugares comunes y superficialidades escritas en todo libro rojo, desde el de Mao, hasta el catecismo tercermundista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Este ex militar había sido dado de baja de su fuerza, ignoro en qué circunstancias y bajo qué cargos. No obstante usurpaba el título militar que ya no le pertenecía, y cuando todavía gobernaba el general Lanusse, antes de las elecciones del 11 de marzo de 1973, se presentaba telefónicamente con un arrogante: “Habla el capitán Pereyra Vellado”. Cuando asumió Cámpora, el tono se hizo más campechano: “Habla Vellado”, o lo que era más graciosos para quienes lo escuchábamos: “Habla el compañero Vellado”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pero a pesar de todo era un tipo agradable, al menos lo era conmigo, un poco loquito pero tratable, y yo podía intercambiar pareceres con él e incluso discutir apasionadamente sin que jamás llegáramos a enojarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;Su vinculación con Montoneros pareció confirmarse un año y medio más tarde, cuando ya había caído Cámpora y estaba en el poder el general Perón con su secretario, brujo y lugarteniente José López Rega. De la efímera “patria socialista” habíamos pasado, sin transición ni respiro, a una especie de patria sindical, fascista y corporativa donde entraron a tallar la CNU, la Juventud Sindical Peronista y la Triple A., el “Somaten” creado, o, al menos, “sugerido”, por el propio Perón. Pereyra Vellado fue asesinado por un supuesto comando de extrema derecha. Lo sacaron de su casa a las tres de la madrugada, lo llevaron desnudo y maniatado hasta un descampado donde lo golpearon salvajemente y lo fusilaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Yo nunca me convencí de que ese crimen fuera una represalia de la derecha por la participación de Pereyra Vellado en la “Orga” Montoneros. A mí me daba la impresión de que él se desentendía de la lucha armada de los grupos irregulares. Estaba en cambio preocupado por algo que sucedía dentro del frigorífico. Nunca supe qué. Una vez me confió que había visto y escuchado cosas espeluznantes (esa fue la palabra que usó, pero hay que tener en cuenta que era un tipo siempre exagerado en sus expresiones). “No me pida detalles ―me dijo enigmático―, no quiero comprometerlo. Lo único que le digo es que si puedo probar lo que sospecho no me voy a callar ni disfrazado de oso carolina”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;En esta historia hay otros personajes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;A un empleado de seguridad que se dedicaba a espiarnos le decíamos “Ferocio”, un sujeto solitario y desagradable que no tenía familiares ni amigos. Odioso y desconfiado, estaba en perpetua vigilancia. Husmeaba por todas partes, pendiente siempre de lo que hacía cada trabajador, cada profesional, cada jefe. Hasta los miembros de la familia propietaria llegaron a padecer su fisgoneo compulsivo. No estoy exagerando, un día los dueños tuvieron que llamarle la atención porque estaba investigando a uno de ellos, un sobrino, creo, quien parece que solía llevarse lo que no le pertenecía. Le dijeron con claridad: usted está acá para controlar a los empleados, no para meterse con la familia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Ferocio era como una sombra negra: por donde uno anduviera, ya fuera dentro de las dependencias y oficinas, o en los corrales, o por los espacios exteriores, per­cibía sobre la nuca el taladro de sus penetrantes ojos. Si uno caminaba por cualquier parte y se daba vuelta de golpe, como lo hacía yo por pura diversión, se encontraba infaliblemente con la mirada de Ferocio, posicionado a pocos metros, estudiando los movimientos del “sospechoso”, observando hacia dónde iba, qué llevaba en sus manos y con quién se encontraba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Y como para Ferocio todos éramos merodeadores patibularios, no había en la planta quien no lo odiara como a una rata apestosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Un día desapareció. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Alguien lo había visto por última vez cuando entraba en mangas de camisa a una cámara frigorífica siguiendo sigilosamente a un abrigado estibador de quien seguramente sospechaba algo. Era casi la hora en que todas las cámaras se cerraban hasta el día siguiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;¿Qué pasó? Se comentaba que lo despidieron, nunca supimos cuándo ni por qué. Jamás volvimos a verlo, ni en la planta, ni en la calle ni en ningún otro lugar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Otro personaje es Pinino Rocamora, un empleado joven de Contaduría, muy eficiente y confiable que hacía horas extras por la tarde para recibir el dinero recaudado por los cinco repartidores que abastecían de medias reses a las carnicerías de la ciudad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pinino vivía solo, no tenía familiares y se comentaba que era homosexual. Durante años fue un empleado modelo que cumplía responsablemente con su trabajo, no faltaba nunca y jamás cometía errores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Con Pinino no tuve casi trato. Apenas si nos saludábamos. Yo me fui del Frigorífico en 1975, al día siguiente de haber tenido esa visión o alucinación de la que hablé al principio, y antes de que lo mataran a Pereyra Vellado. Meses después me encuentro en la calle con uno de mis ex compañeros y ahí me entero de lo que sucedió: Pinino, en un fin de semana largo de verano, que era cuando más se recaudaba por la venta mayorista de carne, agarró la plata de los repartidores, la metió en su bolso de gimnasia, fichó como todos los días, saludó al portero y desapareció para siempre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;En el frigorífico nadie lo podía creer. Yo tampoco lo creí cuando me lo contaron. En primer lugar porque un hombre decente de toda la vida no se vuelve ladrón de un día para el otro ni defrauda a quienes confían en él. En segundo lugar, porque el dinero de los repartos, por mucho que fuera ese fin de semana, no era tanto como para perder un buen empleo y tener que vivir escondido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Por último tengo que hablar de los dos policías de la Dirección de Abigeato que prestaban servicios dentro del frigorífico: Pancho y Raúl,&amp;nbsp; sargento y cabo respectivamente de la policía de la Provincia, el primero un tipo decente, el otro un pícaro. Ocupaban en distintos turnos una pequeña oficina ubicada en el patio de la planta, sobre cuya puerta impresionaba un ostentoso escudo de la Policía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Sus funciones eran controlar que las marcas de los vacunos descargados en los corrales coincidieran con las marcas dibujadas en las guías municipales de traslado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;El policía decente era demasiado estricto en el cumplimiento de su deber y a veces decretaba la interdicción de reses cuyas marcas eran algo confusas pero claramente no dolosas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;El policía pícaro, en cambio, dejaba pasar cualquier cosa, salvo que el fraude fuera muy notorio. A cambio de estos favores recibía un sobre todos los meses con una pequeña cantidad de dinero que los directivos del frigorífico justificaban asegurando que era una justa compensación por las molestias que el policía se tomaba para solucionar los problemas que se presentaban a diario, y no una coima para que haga la vista gorda ante irregularidades o ilícitos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pero si debo contar las cosas tal como eran, en las jaulas que llegaban de todas las estancias y remates ferias de los alrededores, cada tanto venía algún animal de origen más que dudoso, sin que por ello el indulgente sargento Raúl dejara de darle el visto bueno con su aparatosa firma. Una vez que le reproché una de estas excepciones me dijo con humor cínico: “Sabés qué pasa, si no lo dejo pasar yo, arreglan con el comisario”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Había una extraña relación entre el señor Julián Arangúren y Pancho, el otro policía, el honesto. Me llamaba muchísimo la atención verlos juntos cada tanto en distintos lugares de la planta. Siempre hablaban brevemente y en voz muy baja. Un día, estando yo en la cabina de la báscula, los vi conversando y mirando cautelosamente de reojo. El reflejo del sol en el vidrio de mi cabina me mantenía invisible. Observé que Ferocio los estaba vigilando a pocos metros. Creo que percibieron esa presencia porque enseguida se separaron. En ese preciso momento miro hacia un costado y descubro que desde una oficina lindera a mi cabina, ambas comunicadas visualmente por una ventana de vidrio, Pereyra Vellado también estaba espiándolos, atento, reconcentrado, a través de las tablillas de una cortina americana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Nunca pude entender esa marginal y semioculta relación entre Arangúren y el sargento Pancho, ni menos aún el interés de Pereyra Vellado en sus misteriosos encuentros. Los tres eran personas muy diferentes, social, económica y culturalmente, y no tenían contactos laborales dentro de la planta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Un día debo llevarle a Arangúren unas planillas del despachante de aduana y por primera vez hallo la puerta de ANUSA totalmente abierta. Toco el timbre y espero. Como nadie me atiende y veo que la oficina de Arangúren está vacía, me meto atrevidamente en el área empujado por una imprudente curiosidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Desconocedor de la distribución interna, me topo en mi recorrida con la sala de desposte donde varios operarios con sus cofias, botas y delantales blancos están descarnando huesos y desgrasando trozos de carne. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;En ese momento veo que uno de los operarios levanta la pieza en la que está trabajando. Es un antebrazo humano, ya bastante descarnado, con su mano intacta adherida to­davía al hueso y vuelta hacia mí como haciéndome señas. Sube y baja un par de veces esa mano, y tras un golpe seco de cuchilla va a parar a un canasto de desechos. Fueron tres o cuatro segundos. El carnicero siguió pelando el hueso. Otros diez operarios compartían silenciosamente la misma mesa de acero inoxidable sobre la que despostaban grandes trozos de res.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Por suerte no me vieron. Horrorizado y con el estómago revuelto, salí del lugar y me recluí en mi cabina hasta que se hizo la hora de irme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Al día siguiente voy directamente a verlo al sargento Raúl, el po­licía pícaro que era con quien yo tenía más confianza. Le cuento lo que había visto el día anterior y le pregunto si él cree que debo denunciarlo. Se queda mirándome sin decir palabra. Se levanta, cierra la puerta de la oficina que había quedado entreabierta y se sienta lentamente en su butaca. Me dice en voz muy baja y pausada: “Te equivocaste, viejo, lo que viste fue un cuarto tra­sero de ternero que al descarnarse quedan en la punta del hueso como unos flecos de carne y tendones que pueden parecer una mano humana… Dejate de joder, eso fue lo que viste, ¿de qué denuncia me hablás? ¿Estás mamado? No comentes esto con nadie, es el consejo de un amigo. Ahora decime, ¿cómo mierda te metiste en la ANUSA?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Lo veo a Raúl tan nervioso, casi diría, asustado, que permanezco callado, más asustado que él. En ese momento se abre con cierta brusquedad la puerta de la oficina y entra el otro policía, el honesto. Es imposible que haya alcanzado a escuchar nada de lo que habíamos conversado. Sin embargo Raúl lo mira con una palidez mortal. Un leve temblor sacude su labio inferior. El clima se pone tan tenso que me levanto, le hago una broma futbolera a Raúl, que era un sufriente hincha de Racing, y me despido de los policías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Esa misma tarde mandé el telegrama de renuncia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;Pasaron más de treinta años. El policía honesto fue investigado no hace mucho por presuntas desapariciones forzadas durante la oscura etapa de Isabel Perón. El policía pícaro hace años que está retirado y vive en el campo. Pinino Rocamora y Ferocio jamás volvieron a ser vistos por nadie. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;A Julián Aranguren me lo encontré en un café de la peatonal en 1995. Me contó que lo trasladaron a Irak, poco después de la invasión Tormenta del Desierto. Estaba a cargo de una planta cercana a la frontera con Kuwait y continuaba elaborando, aunque esta vez con carne de camello viejo, esa exquisitez termoprocesada que hace el deleite de un sector cada vez más grande de consumidores norteamericanos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;(Editorial DUNKEN.Todos los derechos reservados).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Prohibida su reproducción&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-1444383784644352006?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1444383784644352006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/1444383784644352006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/07/otro-capitulo-de-mi-novela-marplateros.html' title='Otro capítulo de mi novela MARPLATEROS'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-7482175080629573592</id><published>2010-06-28T15:18:00.000-07:00</published><updated>2010-06-29T15:33:25.084-07:00</updated><title type='text'>LA MÚSICA A TRAVÉS DEL TIEMPO, EL ESPACIO Y LA TECNOLOGÍA</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: purple;"&gt;AVE MARÍA DE GOUNOD - BACH&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El violinista español Félix Pérez tuvo la idea de unir nuestros instrumentos a través del espacio y ejecutar a dúo el Ave María de Gounod: él en España con su violín y yo en la Argentina con mi piano. El resultado de esta iniciativa es la ejecución que se puede ver y escuchar en el video que aparece al pie de la nota.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Es una fascinante coincidencia que Juan sebastián Bach y Charles Gounod se unieran a través del tiempo, ya que el compositor francés creó la bella melodía del Ave María sobre la base del Preludio Nº 1 que Bach había compuesto un siglo antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la moderna tecnología la que nos permitió a Félix y a mí interpretar juntos tan hermosa obra clásica. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;style&gt;&lt;/style&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aMZA7IQCPl4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/aMZA7IQCPl4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-7482175080629573592?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7482175080629573592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/7482175080629573592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/06/traves-del-tiempo-y-el-espacio.html' title='LA MÚSICA A TRAVÉS DEL TIEMPO, EL ESPACIO Y LA TECNOLOGÍA'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-555030415661741612</id><published>2010-04-16T11:08:00.000-07:00</published><updated>2011-06-04T05:25:26.794-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El horror del Nazismo 2'/><title type='text'>EL HORROR DEL NAZISMO II: GUERNICA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S8ikP3BFN8I/AAAAAAAAALw/zSLniyCX0SU/s1600/guernica.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="118" src="http://3.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S8ikP3BFN8I/AAAAAAAAALw/zSLniyCX0SU/s200/guernica.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red; font-size: x-large;"&gt;Los muertos de Guernica&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: red; font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: red; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;por Enrique Arenz&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;F&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;ue un 25 de abril de 1937, hace exactamente 73 años. Los primeros destellos del alba comenzaban a deslizarse suavemente por entre las aún cerradas persianas del villorio, cuando en el horizonte se recortaron oscuras siluetas simétricas. Los aviones nazis &lt;i&gt;Heinkel III&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Junker 52&lt;/i&gt;estaban sobre Guernica con su cargamento de muerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;En un instante todo fue un infierno. Durante tres horas, mil bombas explosivas y tres mil bombas incendiarias se abatieron sobre la indefensa aldea vasca, mientras los sobrevivientes que huían aterrorizados de las llamas, entre ellos niños pequeños y ancianos, eran salvajemente ametrallados desde el aire.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Fue la primera atrocidad nazi&lt;/b&gt;, fríamente calculada por el régimen franquista, y que habría de marcar una etapa de las muchas que conducirían finalmente a la Segunda Guerra Mundial.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Pero Dios no abandonó al pueblo vasco. El Árbol de Guernica quedó en pie como símbolo de libertad y esperanza. Fue un verdadero milagro que sobreviviera a la total destrucción de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Una bella historia atesora este roble sagrado cuyo origen religioso se pierde en las insondable profundidades de los misteriosos orígenes del pueblo vasco antes de su conversión al cristianismo, retoño de aquél a cuya sombra se reunían los ancianos patriarcas que bajaban desde las cinco colinas (Gorbea, Oiz, Sollube, Genescogorta y Coliza), luego de oír el llamado de las cinco trompetas y encender una hoguera en cada colina. En derredor del árbol, estos ancianos legislaban y presidían los actos más solemnes, como la jura de los señores de la región y toma de posesión del &lt;i&gt;señorío&lt;/i&gt;. El nuevo &lt;i&gt;señor&lt;/i&gt; avanzaba hacia el roble con el pié izquierdo descalzo y clavando en su corteza un venablo, juraba por siempre respetar los usos, costumbres y tradiciones vizcaínas. ¡Ante ese roble acudían los reyes de Castilla para jurar, arrodillados, sus respetos por los fueros vascos!&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Y ese gigante no fue alcanzado por las bombas asesinas. Está allí, enhiesto e inconmovible como la causa que siempre simbolizó.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;A 73 años de aquella masacre, debemos los argentinos recordar a sus muertos con la unción que el heroico pueblo vasco se merece. Y porque también les debemos nuestra gratitud a aquellos vascos rudos y trabajadores que vinieron a esta tierra para dejar en el surco su esperanza, sus lágrimas y su vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-555030415661741612?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/555030415661741612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/555030415661741612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/04/el-horror-del-nazismo-ii.html' title='EL HORROR DEL NAZISMO II: GUERNICA'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S8ikP3BFN8I/AAAAAAAAALw/zSLniyCX0SU/s72-c/guernica.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-8195654831188362282</id><published>2010-03-30T08:01:00.000-07:00</published><updated>2011-06-04T05:30:22.995-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El horror del Nazismo'/><title type='text'>EL HORROR DEL NAZISMO EN UN UN CAPÍTULO DE MI NOVELA "MARPLATEROS"</title><content type='html'>&lt;div style="color: #cc0000; font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;¿Dónde está Dios?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #cc0000;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S7IR5lAZsiI/AAAAAAAAALg/dN4uZK1oxY0/s1600/Borca+di+Cadore.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S7IR5lAZsiI/AAAAAAAAALg/dN4uZK1oxY0/s320/Borca+di+Cadore.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S7IOBbL5BWI/AAAAAAAAALY/ddzZ3wSWNfU/s1600/Einaudi.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #cc0000;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-ansi-language:ES-AR;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	font-size:12.0pt;	mso-ansi-font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:12.0pt;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	text-align:justify;	text-indent:17.0pt;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;b style="color: #cc0000;"&gt;L&lt;/b&gt;a visión más estremecedora de la maldad humana en su estado puro me la dio en pocas palabras Miguel de Luca, un querido amigo veinte años mayor que yo, ya fallecido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Era italiano, nacido en Borco di Cadore, una aldea dibujada por un artista entre las montañas del Véneto, un lugar de ensueño según las vívidas y emotivas descripciones del propio Miguel. Aldea de no más de quinientos habitantes, con casitas alpinas centenarias construidas con piedras y madera rústica y casi como estribadas sobre la ladera vertical de una montaña imponente. Dos pueblos yacían sepultados bajo esas casas, aplastados siglos atrás por desprendimientos de la siempre amenazante colina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Aún hoy, me contaba Miguel en 1980, los niños van a jugar a la pradera cada uno con la vaca lechera de la familia que sigue a su pequeño amo y responde a sus llamados como si fuera un perrito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Miguel recordaba con nostalgia esa vida sencilla y feliz que un día debió abandonar para ir a la guerra, y después, para emigrar a la Argentina con las esperanzas de iniciar una vida mejor. “La emigración es una tragedia”, solía decir al recordar esos momentos de ruptura lacerante. Y de paso, se mostraba indignado con las restricciones migratorias que comenzaban a poner en Europa contra los hispanoamericanos, cuando él, y tantos como él, habían sido generosamente acogidos por la Argentina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Se había despedido de sus dos hermanas&amp;nbsp; y sobrinos con la idea de regresar algún día en buena posición económica. Durante años los ayudó con modestas remesas de dinero que ganaba sacrificadamente con su nuevo oficio de pintor de autos. “Con la inflación cada vez necesitaba más pesos para comprar los mismos dólares, hasta que ya no pude mandar nada”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Miguel era muy joven cuando lo reclutaron. Nunca fue fascista, creía en la libertad y había leído a Luigi Einaudi, pero era muy difícil, según relataba con amargura, resistir al gigantesco aparato de propaganda oficial que obnubilaba al pueblo con la idea de la Italia imperial, de la epopeya de la resurrección del Imperio Romano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Miguel acababa de egresar del liceo con el título de técnico agrónomo cuando estalló la guerra. Por sus estudios lo nombraron oficial artillero, le dieron una breve instrucción militar y lo mandaron al frente, al mando de un grupo de soldados y con cañones de la primera guerra mundial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Con Miguel nos hicimos muy amigos. Nos encontrábamos casi a diario en el desaparecido Café Ópera para charlar de política en compañía de otros amigos. Casi nunca quería recordar los hechos de la guerra porque lo entristecían, pero a veces, cuando él y yo estábamos solos, tenía ganas de evocar esos tiempos y me contaba aspectos fragmentarios de sus ingratas experiencias, siempre con espíritu antibelicista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Así supe que estuvo en varios frentes y debió soportar todos los miedos y todas las angustias. Había visto agonizar durante dos o tres días a soldados suyos heridos en el abdomen por esquirlas de granada, mientras la infección del peritoneo les envenenaba lentamente la sangre, sin poder aliviarles el sufrimiento por no disponer de una miserable ampolla de morfina. En los inviernos de Grecia había dormido sobre las lápidas de los cementerios porque esa era la única superficie seca donde poder acostarse; y se había visto en varias ocasiones frente a una muerte inminente bajo los intensos bombardeos de los aliados. Contaba que en esos momentos, cuando el cielo y la tierra parecían arder en un infierno aterrador y toda esperanza se derrumbaba en el corazón del combatiente, quedaba una sola cosa en pie: la fe en la misericordia de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Recordaba haber visto en esa situación límite a desalmados oficiales nazis que corrían bajo las bombas haciendo la Señal de la Cruz y repitiendo entre dientes, con desesperación: “Creo en Dios Padre Todo­poderoso, creador del Cielo y de la Tierra… creo en Dios Padre Todopoderoso…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mussolini cayó en 1943, el rey Víctor Manuel III firmó el armisticio con los aliados, y casi al mismo tiempo le declaró la guerra a Alemania. A partir de esas trascendentales decisiones los pobres soldados italianos comenzaron a poblar masivamente los campos de prisioneros de los nazis. Ya no eran aliados, ahora eran enemigos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mi amigo De Luca terminó en uno es esos campos, no recuerdo si me dijo en Grecia o en Francia. Fue en esa situación, privado de alimentos, de abrigo y de esperanzas, cuando vivió los instantes más desdichados de su trágico destino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Lo transportaron como ganado en vagones abarrotados de prisioneros, sin comida ni agua, a través de distancias interminables, atormentado por indecibles dolores de muelas y por la horrible sensación de estar consumiendo su propio debilitado cuerpo. Se pasaban unos a otros un tarrito para orinar, sin espacio para sentarse y mucho menos acostarse. “Un compañero me da un pedacito de acelga de no más de un centímetro ―me contó risueño―, y cuando lo muerdo justo se me mete en una muela cariada. Fue tan fulminante el dolor que me saqué de la boca el pedazo de acelga y se lo pasé a otro prisionero”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Así día tras día, sin saber adónde los llevaban, sintiendo la desintegración de su individualidad y de su dignidad humana junto a otros fantasmas, sobrevivientes lastimosos de esa dantesca negación de la condición humana, hasta ser amontonados en un campo rodeado de alambre de púa donde los enfermos curables morían sin asistencia y los que se mantenían en pie comían pasto que arrancaban hasta donde llegaba el brazo por debajo del alambrado, porque el de adentro ya se ha­bía terminado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;El 24 de diciembre de 1944, un oficial prisionero que era también sacerdote católico, había conseguido algunas hostias y un poco de vino para celebrar una improvisada Misa de Nochebuena. Era una noche helada pero serena, con el firmamento lleno de estrellas. Parecía que los ángeles con sus trompetas celestiales iban a descender sobre aquellas piltrafas humanas. Mientras el sacerdote celebraba el misterio de la Eucaristía, otro prisionero, un violinista que siempre llevaba consigo su amado instrumento, comenzó a ejecutar el Ave María de Schubert. “Usted viera como llorábamos todos al escuchar esa melodía que nos llevaba dulcemente a nuestros lejanos hogares, hasta los brazos de nuestros seres queridos y a los tiempos venturosos de nuestra infancia. Mientras el Ave María nos encogía el corazón de nostalgia contemplábamos llenos de fe, arrodillados ante el oficiante, la transformación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Nunca sentí una emoción tan intensa.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Pero el verdadero rostro del mal todavía no se le había presentado a mi pobre amigo Miguel, hasta que debió vivir la más espantosa experiencia que un ser humano pueda imaginar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Sucedió en ese mismo campo. Miguel De Luca fue obligado junto con otros oficiales prisioneros a presenciar el ahor­camiento de diez rehenes civiles como represalia por un atentado. Como es sabido, estos indiscriminados ajusticiamientos eran rutina para los nazis, y Miguel estaba tan acostumbrado a ver morir personas todos los días que ese cuadro no lo hubiera desconsolado más de lo que ya estaba. Pero ocurrió que uno de esos mártires era un chiquito de diez años, flaquito, desnutrido, que por su poco peso tardaba en morir y se contorsionaba en una agonía interminable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mi amigo, horrorizado por esa espantosa visión, le preguntó al sacerdote que estaba a su lado: “José, ¿dónde está Dios que permite esta atrocidad?”. El sacerdote lo miró con los ojos arrasados por las lágrimas, señaló con una mano temblorosa el cuerpito que se balanceaba al impulso de sus estremecimientos, y haciendo un esfuerzo para poder hablar, le contestó: “Ahí está Dios: es ese pobrecito inocente”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Mi amigo Miguel de Luca, que había sobrevivido a todo aquel horror y que pudo soñar en rehacer su vida en la Argentina, no tuvo suerte. Vivió solitariamente, tal vez por las heridas psicológicas que le habían dejado esos acontecimientos, y nunca pudo, nunca supo o tal vez nunca quiso salir de una pobreza extrema en la que lo sorprendió la vejez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Era tan honrado, tan extremadamente decente, que jamás consintió que sus amigos le tramitaran ante el consulado de Italia una pensión como ex combatiente. Rechazaba indignado, por razones éticas, la sola sugerencia de reclamar ese derecho. No concebía obtener el menor provecho material de esa abominable guerra. Amaba a su patria, pero había sufrido tantas decepciones, tantos amargos desengaños, que su amor se había vuelto obsesivo y rencoroso, como el de un amante despechado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Tengo el pequeño alivio de haber hecho algo por él: le conseguí un modesto empleo (como contratado, sin estabilidad) para cuidar una vieja dependencia municipal en donde vivió sus últimos años. Pero pude y debí haber hecho mucho más por ese ser humano excepcional que, entre otras cosas, me enseñó a valorar la libertad y la paz, y a respetar los derechos y la dignidad del más humilde de los hijos de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;En 1988 un funcionario nuevo cuyo nombre he borrado de mi memoria, un hombre de la política quizás tan inhumano e insensible como el peor de los nazis que Miguel había llegado a conocer, lo cesanteó sin miramientos ni explicaciones. Le dio un mes para abandonar la pieza que ocupaba. Lo encontraron muerto antes de que se venciera el plazo. Con más de setenta años, con una afección cardíaca que no se quiso atender, no le quedaban fuerzas para luchar, no tenía jubilación ni ahorros e iba parar a la calle. Se dejó morir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Yo conocía su situación, porque él mismo me la hizo saber apenas se produjo. Pude haber hecho algo, no sé qué, haber intentado defenderlo, o haberle conseguido otra ubicación, no sé, algo. Pero absorto en mis propios problemas personales y familiares dejé pasar el tiempo sin ocuparme de él. En síntesis, lo abandoné como lo abandonaron todos, porque tenía otros amigos que también se desentendieron de su suerte. Me acordé del pobre Miguel cuando me llamaron para avisarme que lo habían encontrado muerto. Me ocupé de avisar a su familia y de enterrarlo dignamente. Eso fue todo lo que hice por ese amigo. No me lo perdonaré nunca. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Somos indiferentes, crueles, desalmados y destructivos con nuestros semejantes. ¿Qué nos falta para convertirnos en un oficial nazi? Tal vez sólo las circunstancias, el clima propicio, el mensaje oportuno de un líder mesiánico que sepa vestir la perversidad desnuda con el ropaje de los ideales patrióticos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Y a veces justificamos tantas iniquidades negándolo a Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;¿Dónde está Dios?, se arrepentía de haberse preguntado Miguel de Luca en aquel campo de prisioneros. Pero también nos lo preguntamos nosotros entre las paredes de una pacífica oficina, o entre los barrotes de una cárcel, o en un hospital hacinado de miserables, o en cualquier otro lugar donde las conductas humanas, la desidia, la indiferencia criminal también causan sufrimiento, con otras formas, otros métodos, otras apariencias, pero con la misma crueldad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Miguel obtuvo la respuesta en medio del horror y se esforzaba en trasmitírmela con estas sencillas palabras: “Ese día aprendí que Dios está en cada chico desamparado, en cada enfermo abandonado, en cada mendigo que nos molesta en la calle, en cada persona solitaria que sufre la indiferencia y la insolidaridad, en ese amigo que eludimos porque nos deprime con su perpetua melancolía”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Y yo agrego ahora: Dios está en cada viejo como Miguel de Luca, cargado de historia, de sabiduría y de experiencia, pero olvidado por sus amigos y condenado por la gélida voluntad de funcionarios con un poco de poder, funcionarios a quienes también llegará un día la vejez, el rigor de la decadencia y la soledad de la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt;"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;“Dios está demasiado cerca de nosotros ―concluyó Miguel su inolvidable lección de aquel día―. Lo encontramos a cada paso. Hoy mismo, si usted quisiera, po­dría llevarlo a cenar a su cas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #cc0000; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;(Capítulo 11 de la Novela de Enrique Arenz: &lt;a href="http://www.enriquearenz.com.ar/libro_marplateros.html"&gt;&lt;i style="color: #274e13;"&gt;Marplateros&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #cc0000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;(Prohibida su reproducción) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/398611649142625120-8195654831188362282?l=enriquearenz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8195654831188362282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/398611649142625120/posts/default/8195654831188362282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enriquearenz.blogspot.com/2010/03/enrique-arenz-y-el-horror-del-nazismo.html' title='EL HORROR DEL NAZISMO EN UN UN CAPÍTULO DE MI NOVELA &quot;MARPLATEROS&quot;'/><author><name>Enrique Arenz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/TH7AP4H44uI/AAAAAAAAAME/dY37-diDC5A/S220/100_1735.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_JR0w01CNu6g/S7IR5lAZsiI/AAAAAAAAALg/dN4uZK1oxY0/s72-c/Borca+di+Cadore.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-398611649142625120.post-1799687454890071191</id><published>2010-03-12T05:44:00.000-08:00</published><updated>2011-03-26T16:27:58.755-07:00</updated><title type='text'>ALSOGARAY: A CINCO AÑOS DE SU MUERTE, NADIE HA PODIDO REEMPLAZARLO</title><content type='html'>&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CWindows%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;}p.MsoBodyTextIndent, li.MsoBodyTextIndent, div.MsoBodyTextIndent	{mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-link:"Sangría de texto normal Car";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	text-indent:21.3pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";}p.MsoListParagraph, li.MsoListParagraph, div.MsoListParagraph	{mso-style-priority:34;	mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:0cm;	margin-left:35.4pt;	margin-bottom:.0001pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman","serif";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";	mso-ansi-language:ES-AR;}span.SangradetextonormalCar	{mso-style-name:"Sangría de texto normal Car";	mso-style-noshow:yes;	mso-style-unhide:no;	mso-style-locked:yes;	mso-style-link:"Sangría de texto normal";	mso-ansi-font-size:12.0pt;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	font-size:10.0pt;	mso-ansi-font-size:10.0pt;	mso-bidi-font-size:10.0pt;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;} /* List Definitions */ @list l0	{mso-list-id:1782187334;	mso-list-type:hybrid;	mso-list-template-ids:1189112924 1389531974 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979 201981967 201981977 201981979;}@list l0:level1	{mso-level-text:"%1\)";	mso-level-tab-stop:none;	mso-level-number-position:left;	margin-left:39.3pt;	text-indent:-18.0pt;}ol	{margin-bottom:0cm;}ul	{margin-bottom:0cm;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNo
