martes, 17 de abril de 2012

YPF: UNA ESTATIZACIÓN QUE DESTRUYE NUESTRO FUTURO


Hay que guardar esta foto para recordar la cara de estos indignos aplaudidores que aprueban complacidos una decisión que nos margina del mundo civilizado y destruye nuestro futuro. Algún día estos sujetos sin el menor asomo de vergüenza tendrán que rendir cuentas de lo que han hecho, o han consentido, o no se han atrevido a cuestionar por cobardes y trepadores. 

Este gobierno que negó siempre que hubiera una crisis energética, ahora culpa a la empresa Repsol por las consecuencias de su propia política de energía barata y desaliento de las inversiones. Sólo nos quedaría la esperanza de que el proyecto de ley no se apruebe, pero eso es imposible, porque hasta buena parte de la oposición, oposición fragmentada y sin ideas claras, va a levantar la mano.

La política como el arte de hacer responsable a otros de las propias incapacidades y culpas, y como ciencia de mentir y emocionar con relatos ficticios: esta es la nueva cultura que Cristina nos impuso desde su personalidad autoritaria y mitómana. Destructiva como una elefanta en un jardín. Y además hipócrita en un grado inimaginable, porque fue la más entusiasta privatizadora durante Menem, junto con su marido, y ahora nos dice sin sonrojarse que Néstor y ella siempre soñaron con recuperar YPF para el país. ¿Puede concebirse tanta desvergüenza fuera de la lógica de esa cultura de la mentira como fuente de poder y corrupción?
Casi a desgano, hago tres preguntas: ¿De dónde saldrán los miles de millones de dólares que hay que invertir en los próximos años? ¿Volverá a tener YPF ochenta mil empleados ociosos como en los tiempos en que era la única petrolera del mundo que daba pérdidas? ¿Habrá  racionamiento de nafta y gasoil dentro de unos meses? 

Pero sobre todo: ¿Qué capitalista se va a sentir entusiasmado para invertir en la Argentina de aquí en adelante?

Nos esperan tiempos muy duros, muy difíciles. Tratemos de no perder las esperanzas ni la serenidad. Creo que en el mundo comprenderán que quien hizo esto es una mandataria inhabil, rodeada de mediocres y cortesanos, no la nación Argentina que alguna vez deberá recuperar su lugar decoroso.

(Se permite su reproducción)