domingo, 27 de noviembre de 2016

Comenzó Adviento


ADVIENTO, UN TIEMPO DE MILAGROS Y MISTERIOS

El Tiempo de Adviento comienza el cuarto domingo anterior a la Navidad y se celebra cada domingo hasta el 25 de diciembre. Adviento quiere decir “advenimiento”, o "llegada": es el tiempo litúrgico en que los cristianos nos preparamos espiritualmente para recibir y conmemorar la llegada del Salvador.
Este año el primer domingo de Adviento cae el 27de noviembre.
La experiencia ―aunque no la teología― nos enseña que Adviento es el tiempo de los milagros precedidos o rodeados de misteriosos acontecimientos. Varias leyendas antiguas nos dicen que entre los ángeles de Dios hay una legión especial que son los ángeles de la Navidad. Otras versiones sostienen que todos los ángeles por igual reciben la misión de bajar a la Tierra a partir del primer domingo de Adviento para asistir a las personas que han solicitado la ayuda Divina, o, aún sin haberla solicitado, la necesitan. Lo curioso es que estos ángeles adoptan diversas formas para cumplir sus difíciles, y en muchas ocasiones, imposibles misiones.
A veces toman la apariencia de un ser humano normal, generalmente un mendigo, un anciano, una mujer, siempre de aspecto humilde y sencillo. En la Navidad, invariablemente, predomina la humildad y la simpleza. Otras veces, y es llamativa la cantidad de casos que se han reportado, tienen la forma de animales: aves, perros y particularmente gatos, a cuyos gestos, miradas y actitudes hay que estar muy atentos.
Si es que han venido a ayudarnos, seguramente en algún momento del Adviento
se van a cruzar en nuestro camino. Nunca nos anuncian que están aquí, somos nosotros los que debemos descubrirlos, y para lograrlo tenemos que tener fe y el corazón abierto a las manifestaciones sobrenaturales. Lo peor que nos puede ocurrir es que luego de haberle pedido a Dios un milagro de Navidad, estemos tan distraídos, escépticos o absortos en nuestros intereses terrenales, que dejemos pasar a ese visitante sin notarlo. Lo cual no quiere decir que, necesariamente, el milagro esperado no se produzca. Pero en ocasiones tenemos que ayudar.
Por eso la antigua tradición europea indica que cada domingo de Adviento debemos encender una vela en nuestros hogares. Es más que nada una manera de recordarnos a nosotros mismos que en ese instante lo terrenal y lo sobrenatural se están superponiendo para producir sucesos extraordinarios.

(En cada enlace incluído en este texto -letras en distinto color- encontrarás un cuento de Navidad relacionado. Hacer clic